El origen de tus inseguridades está en pequeños errores que cometes cada día

El estrés, las redes sociales y algunos tipos de relaciones sentimentales son algunos de los detonantes de la falta de autoestima 

Vivimos en una sociedad de la perfección. Estamos rodeados de cuerpos perfectos, de personalidades perfectas, de rostros perfectos, de trabajadores perfectos. La gran mayoría de ellos están idealizados. Por eso se nos hace tan difícil compararnos, porque acabamos creyendo que somos menos porque no alcanzamos esta impuesta perfección.

Al final, tanto estímulo sobre lo que deberíamos ser disminuye nuestra autoestima y refuerza nuestras inseguridades. Lo sano sería que no nos afectase ser perfectos, pero es difícil. Como explica el portal Psicología y Mente, muchas de nuestras actitudes diarias retroalimentan este círculo vicioso de auto-odio. Por esto, es mejor tener en cuenta los principales hábitos que nos provocan insatisfacción con nosotros mismos.

1. Tener una relación de dependencia

Una persona dependiente es, como explica el artículo, “una persona que, entre sus estrategias para mantener al otro en estado de dependencia, utiliza diferentes fórmulas para alimentar las inseguridades de esta última”. Es decir, alguien que te ridiculiza, no te toma en serio, se burla de ti y de tus logros y te intenta rebajar siempre para estar por encima de ti y tener poder de decisión.

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Ya alertábamos de estas actitudes en un artículo anterior, porque no siempre son fáciles de detectar. A veces, se cuelan las faltas de respeto que van minando la autoestima en comentarios aparentemente inofensivos como “ay, qué tont@ eres”, “eso que llevas no te favorece nada” o “va, no comas eso que tampoco te hace falta”.

El problema es que, al igual que tú no te das cuenta de que te están destruyendo la autoestima, el otro tampoco tiene por qué darse cuenta. Pero no es tu responsabilidad enseñarle. Si te trata de esa manera, lo mejor es que te alejes, ya sea tu novio, novia, amigo, amiga, padre o madre. Una relación dependiente no tiene por qué venir de tu pareja, también pueden ser tus familiares los que te vayan llenando de inseguridades con estas violencias tan sutiles.

2. No afrontar las cosas

Cada vez que hay un problema, una indecisión o una oportunidad podemos optar por dos caminos: resolverlo activamente o dejar que pase de largo, escondiéndolo. Lo obligatorio debería ser resolverlo activamente (o al menos intentarlo), porque, como advierte Psicología y mente, dejarlo pasar alimenta tus inseguridades al justificarte a ti mismo que como no eres una persona válida, no podrías haberlo resuelto por ti mismo. “No hace falta que envíe el currículum, tampoco sirvo para el trabajo”, es el típico ejemplo de esta reflexión. Estás dejando que te devore el miedo, y nunca te verás como una persona fuerte, creerás que no mereces ser ambicioso y que no eres capaz de resolver problemas.

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Además, como advierte el portal Bustle, no afrontar los problemas te aleja de las personas que te quieren, porque te verán como un foco de frustraciones, como una persona con la que es imposible superar o hablar los problemas. Al final, acabarás alejándote de ellos, quedándote solo o con relaciones muy superficiales. Algo que a la larga te llenará de inseguridades y tristezas asociadas a la soledad y la falta de intimidad sincera.

3. Idealizar a tus referentes

Todos tenemos esa persona a quien nos queremos parecer, aunque tenemos que aprender a diferenciar entre quién es realmente ese referente y la imagen que proyecta en las redes sociales, porque siempre está idealizada. No solo pasa con los famosos, sino también con los influencers más cercanos o con tus amigos: fotos de vacaciones idílicas, posturas que realzan la figura, familias impolutas, grupos de amigos perfectos… Todos proyectan una imagen que no es real.

El problema está cuando nos tomamos literalmente su vida y nos frustramos porque nunca nos podremos parecer. Cuidado: es muy peligroso y destruye tu autoestima. Creerás que vales menos, que son mejor que tú y que tú nunca llegarás tan alto en la vida.

Para reflexionar sobre la mentira de las redes sociales, puedes tomar por ejemplo el escándalo de la influencer @arii. Con más de dos millones de seguidores en Instagram, sacó una marca de moda y tuvo que cerrar porque no logró vender ni 30 camisetas. Su fama, éxito y belleza impoluta era una estrategia de marketing. Vendía una vida perfecta que no tenía, y que podría arruinar la autoestima de quienes se comparasen con ella.

4. Vivir con estrés

Estar constantemente agobiado hace que te colapses y creas que no puedes alcanzar objetivos. Tienes mucho trabajo que se te acumula, rindes peor y al final te consideras incapaz. No te llenes con más de lo que puedas asumir, organízate muy bien y relativiza la importancia del trabajo. Quizá entregar ese seminario o informe no es tan urgente como te hacen creer. O quizá muchas de tus responsabilidades deberías apartarlas porque no son importantes.

Relajarse es la clave, trabajar con orden y con prioridades. Hay cosas importantes y cosas que no lo son. Que no puedas llegar a todos lados es normal, y la única actitud sana frente a este “fracaso” es no dejar que te consuma ni que te destruya la imagen que tienes de ti mismo. A veces es necesario dejar cosas sin hacer, apartarse un poco del volumen de trabajo y respirar.

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5. Criticar a los demás

Cuando no estás bien contigo mismo, utilizas la crítica a los demás para sentirte superior y entonces reafirmar tu autoestima. El problema es que estás basando tu amor en ti mismo en el desprecio a los demás. Y esto es una burbuja que está a punto de explotar, porque algún día las críticas te caerán a ti o te encontrarás con alguien a quién no le importe tu opinión y no tendrás un amor propio solidificado, sino que caerás en un pozo de inseguridad.

Replantéate si criticas mucho a los demás y por qué lo haces. La única forma de quererte es mirándote al espejo y viendo tus puntos fuertes, dándote cuenta de que incluso con tus imperfecciones eres una persona muy válida y que merece ser querida. Tus inseguridades no son parte de ti, ni tan siquiera definen quién eres, porque el único que te juzga en base a ellas eres tú mismo, nadie te ve con esos ojos tan negativos.