Cómo eliminar el ruido del mundo exterior para escuchar tu voz interior

Es necesario comprender algunas claves o conocer algunas técnicas con las que aprender a oír esa voz que tenemos dentro y que, muchas veces, puede desvelarnos cómo nos sentimos o qué pensamos 

Últimamente vivimos muchas emociones. Estamos inmersos en una situación que no nos alegra demasiado y parece que hay más momentos oscuros que nunca. Justamente por esto cuando algo nos alegra y nos hace sentir bien, es una especie de sueño, una emoción agradable de la que no queremos salir. Se trata de una época en la que no es sencillo conectar con las emociones porque estamos intentando adaptarnos a esta nueva normalidad constante que parece que no tiene fin. En charlas con personas que nos importan puede surgir esta realidad y, algunas veces, cuando comentas que no sabes lo que te pasa te pueden responder con algo tipo: “escúchate a ti mismx y seguro que descubres qué es”.

Ante este consejo, asentimos plácidamente, dándole a la persona toda la razón del mundo pero la verdad es que, ¿qué significa escucharse a unx mismx?, ¿cómo captamos esa voz interior?, ¿cómo suena?, ¿es nuestra propia voz?, ¿qué puede decirnos? Si lo piensas en profundidad te pueden surgir muchas dudas respecto a esto porque, lo sentimos, pero no es cierto que si prestas atención y te quedas calladx, aparecerá una voz interna diciéndote “oye, lo que a ti te pasa es esto”. Eso no ocurrirá. Lo de la voz interior es una forma de llamarlo. Aquí te explicamos a qué se refiere esto concretamente.

Vamos a toda prisa siempre que podemos, de arriba abajo, de aquí para allí, haciendo mil recados y comprometiéndonos con todo lo que nos apetece. Cuando paramos es para dormir o para otras necesidades vitales pero nunca nos paramos a ver cómo nos sentimos. Escucharse a unx mismx es exactamente esto, preguntarnos cómo nos sentimos. Esto se puede hacer por diferentes vías. Una de ellas es, en el momento en el que llegamos a casa después de un día completo, hacer un repaso por las situaciones que hemos vivido y ver si alguna nos llama la atención más que otra o si nos paramos a recordar una más que otra. Si eso sucede, seguramente es porque ese momento te generó algo o bien incomodidad o bien lo contrario. Es en ese punto donde hay que frenar y preguntarnos por qué y qué podemos hacer con eso que sentimos.

Obviamente, uno de los caminos que mejor funcionan para detectar nuestras emociones y colocarlas donde van (ya que muchas veces están ocultas tras la rutina y la rapidez con la que vivimos) es la meditación. Meditar no es súper sencillo pero tampoco es algo complicado. No es necesario que sepas cómo meditar ni que hayas tenido que estar en una clase dirigida para aprender. Realmente es un momento donde hay que frenar. Siempre se dice que lo ideal es estar en silencio o intentar dejar la mente completamente en blanco (algo que sí es complicado) y, aunque es cierto, también debemos prestar atención al proceso. Si en ese proceso hacia la calma hay imágenes, pensamientos o sensaciones que te vienen a la cabeza constantemente, dales permiso y no las frenes, quizás ahí encuentres un camino por el que navegar y conectar con lo que te ocurre internamente.