La dura reflexión que deberían hacer todos los que pidieron el amor para 2019

La romantización de un acosador y el prototipo de príncipe azul que busca salvar a su dama son dos pilares dentro de esta serie que muestra un amor tóxico que traspasa con creces los límites 

“Una historia de amor del siglo XXI sobre un obsesivo pero brillante mánager veinteañero de una librería que utiliza la era digital hiperconectada para enamorar a la mujer de sus sueños”. Esta es la descripción breve de la serie You de Netflix si buscas información sobre ella en Google. Para algunos espectadores es simplemente así: un relato romántico, una historia de amor basada en el libro homónimo de Caroline Kepnes. Pero lo cierto es que esta serie ha conseguido reflejar todo lo que está mal en una relación, todo lo que es tóxico, nocivo e incluso venenoso.

Es más, la serie no ha querido quedarse en la superficie, no ha querido reflejar ningún tipo de duda, es por ello que no hay que ser muy ávido para entender qué está mal y qué está bien dentro de You. Sin embargo, hay quienes aún piensan que el amor debe tener esa forma y esa ‘entrega’. Hay quienes piensan que los celos son una muestra de amor o quienes consideran que una pareja tiene que ser sobreprotectora. Por eso, si has pedido tener una relación o encontrar el amor este 2019, aprende cómo no debería ser.

Amor romántico o abuso

Las películas, las series, los relatos literarios y, por supuesto, las canciones han ido generando, poco a poco, una imagen sobre el amor. Esta buena dosis de cultura que nos rodea cada día ha conseguido hacerse un hueco en nuestro subconsciente y, con ello, crear concepciones erróneas. Y es que la imagen sobre el amor creada por la cultura no es del todo sana. Se ha generado un tipo de afecto que, como explica Pilar Sampedro (especialista en Terapia de Pareja, Sexología, Mediación Familiar y Psicología Clínica), “ha de ser para toda la vida (siempre te querré), exclusivo (solo te querré a ti, a nadie más), incondicional (pase lo que pase te querré) y con un alto grado de renuncia a uno mismo (te querré más que a mi vida)”. Una manera de querer y de amar que está concebida por muchas personas como la correcta cuando, en realidad, se trata de una forma que crea límites constantes e invita a dejar de lado al amor propio y la individualidad que este conlleva.

El feminismo ha conseguido señalar —y aún sigue en esa lucha— que esta forma de amar es tóxica y es una de las principales herramientas para someter a las mujeres. La dependencia insana en las relaciones de pareja puede ser, y muchas veces es, el origen de la violencia y el abuso que sufren las mujeres en manos de los hombres. Este es uno de los motivos por el cual esa idea del amor está mal y no nos favorece en nada.  Dentro de esta base se mueve la línea narrativa de la serie You que, además, muestra cómo un sentimiento va convirtiéndose en una peligrosísima obsesión por parte del protagonista. Para entender mejor el relato y su paralelismo con lo anteriormente explicado, habría que resumir la trama.

Joe (interpretado por Penn Badgley) es encargado de una preciosa librería en el centro de Nueva York (EE.UU.). Es una persona que, a primera vista, parece agradable, sonriente, amable. Es en la misma librería donde conoce a Guinevere Beck (interpretada por Elizabeth Lail), una joven poeta que entra en la tienda a comprar algunos libros. Entablan una conversación y él se enamora perdidamente de ella. Durante toda la serie vamos escuchando su voz en off, con lo cual sabemos cuál es su manera de pensar y cuáles son los motivos de su comportamiento. Joe comienza a obsesionarse y su forma de actuar empieza a ser poco ética.

Actúa como un verdadero psicópata ¿y qué es lo más raro? que la serie hace que el espectador empatice con su forma de actuar, como si su comportamiento enfermizo y tóxico estuviera justificado. En una entrevista con El País, el actor protagonista explica que su personaje “no es una persona real sino la representación de las falsas conclusiones a las que podemos llegar sobre el amor si no tenemos cuidado”.

Un disfraz y el peligro de las redes

El control extremo que el protagonista tiene sobre la joven poeta es posible gracias al alcance que tienen las redes sociales y los perfiles personales dentro de ellas. Facebook, Instagram y Twitter son la vía por la cual nos mostramos, son el espacio donde creamos nuestra imagen externa: nuestros gustos, nuestros planes, en definitiva, nuestro día a día se expone en ellas. El resto de nuestro entorno puede acceder a esa información constantemente. Esto es lo que sucede en You: Joe descubre dónde vive Beck, sabe qué hace, qué le gusta y dónde estará, ese acceso tan cercano le permite convertirse en la persona que encaja perfectamente en el modelo de vida que ella tiene y que, supuestamente, ‘necesita’. Otra vez un aspecto más de lo que el amor —una relación en pareja en sí— no debe ser.

El personaje de la serie parece que no va a aceptar en ningún momento un ‘no’ por respuesta. Su fórmula para que el romance triunfe es el de estar ahí constantemente e insistir sin parar. Lo que la producción de esta serie quiere dejar claro es que Joe tiene este comportamiento, en parte, porque la cultura le ha enseñado que esa actitud tan insistente y manipuladora es la clave para dar con el éxito del amor. Eso sí, el personaje no se da cuenta de su forma de actuar, su disfraz existe porque el espectador y otros personajes lo ven: una masculinidad moderna de chico amable, sensible y diferente es la máscara que lleva puesta y que tapa a un ser malvado lleno de toxicidad.

La polémica suscitada por la serie se nivela a las reacciones que en su momento, y aún en la actualidad, tiene Lolita de Vladimir Nabokov. El actor que representa a Joe ha tenido que interceder en el aluvión de comentarios que muchas fans le dedicaban a su personaje: “Joe es un asesino y un acosador”, explicaba en su cuenta de Twitter. Algunos de estos mensajes de las seguidoras decían: “Por favor, secuéstrame”. Hay un enorme peligro en romantizar a este personaje y todos los elementos que conforman la cultura deben trabajar desde la responsabilidad porque los mensajes que generan llegan a un público muy amplio con edades muy variadas, entre ellas las que aún no pueden identificar qué es tóxico dentro de una relación.