Así de oscuras y machistas eran las canciones de nuestra infancia

En una sociedad en el que el machismo está arraigado e instaurado a cada paso, desde tu nacimiento, diste el estirón rodeada de él: en la televisión, en el colegio, la publicidad y, por supuesto, en los libros. Un claro ejemplo son las canciones que cantabas durante tu infancia, así que eso de escandalizarse con el 'Me gustan mayores' de Becky G ya se lo podrían haber empezado a tomar en serio mucho antes. Porque aunque no nos diéramos cuenta, estábamos poniendo voz a situaciones claramente machistas y de maltrato mientras dabas palmas como una posesa. Ha llegado el momento que eches la vista atrás y recuerdes con estupor algunos de los cánticos que te acompañaron en tu niñez, sin ser consciente realmente de lo que estaba saliendo de tu boca. Escandalízate, amiga.

Don Federico, asesino y caníbal

Así de machistas eran las canciones de nuestra infancia

Don Federico hubiera abierto todas las páginas de sucesos de nuestro país, aunque el titular hubiera sido algo así como "Una mujer muere a manos de su pareja...". NO. La mujer de Don Federico, de la que tristemente ni siquiera sabemos su nombre, fue ASESINADA por su marido. Esta letra es bastante turbia porque cantábamos una especie de oda macabra a la violencia de género y al canibalismo. Federico, Paco, (me niego a llamarle 'Don') seguramente fuera el típico señor que ejerce durante años la dominación hacia su mujer y, finalmente, la asesina.

Y no contentos con eso, este ser queda libre y sigue intentando realizar conquistas sin que el peso de la ley recaiga sobre él de ninguna manera. La música o las canciones, de la misma forma que los medios de comunicación, tienen que ser responsables del mensaje que portan y más cuando están dirigidos a niños y niñas que están siendo educados y aprendiendo los valores que llevarán con ellos de por vida.

El barquero, un experto en cosificación y pedófilo

Así de machistas eran las canciones de tu infancia

Esta historia te sonará. Si la extrapolamos al siglo XXI, el barquero sería un dueño de discoteca que decide cada fin de semana que las mujeres entren gratis a su garito y los hombres paguen 15 euros con una copa. Aunque esto pueda parecer como un privilegio para las mujeres, es todo lo contrario. Somos usadas como un reclamo y esto nos convierte en objetos: cosificación. Para el nombrado dueño de la discoteca, tener su local lleno de mujeres, a las que además ha invitado a dos copas, es un 'cebo' fácil para que hombres en busca de un ligue lleguen hasta allí 'probando suerte'.

Nos convierten de sujetos a objetos en un suspiro y el barquero de la canción infantil es el primero en hacerlo. "Las niñas bonitas no pagan dinero" es un mensaje atroz . Primero porque un señor al que presuponemos que la protagonista no conoce de nada le lanza piropos sin venir a cuento, haciéndola sentir incómoda (y si es una 'niña', literalmente, peor todavía). Y segundo, como ocurre en las discotecas, tienes que ir arreglada hasta el último pelo de la cabeza, para que te dejen pasar por 'ser bonita'. Lo mejor de esta historia es que la protagonista no se deja achantar por un machirulo sin escrúpulos: "Yo sí soy tan lista / Y lo quiero ser / Yo pago dinero / Como otra mujer". Ella se niega y prefiere ser lista a bonita (que no hay nada de malo en querer ser ambas cosas, mientras no te cosifiquen por ello). Algo es algo. ¡Brava!

Las labores para las niñas

Así de machistas eran las canciones de nuestra infancia

Esta no necesita casi ni explicación: "Una niña no pudo jugar porque tenía que planchar/lavar/coser..." A esta letra solo le falta añadir: "Porque tenía que ayudar a su madre ya que no da a basto lavando los calzoncillos de su padre y sus 3 hermanos". Si alguien tiene que lavar o hacer las labores de la casa, recae directamente sobre las mujeres y los hombres, si eso, "ayudan" poniendo la mesa. Los roles de género instaurados en nuestra sociedad determinan que la mujer, por el hecho de serlo, tiene que dedicarse a cuidar de su casa y de sus hijos y, los hombres, a ser el sustento económico del hogar. Acabar con esos roles está en nuestra mano y los principios de igualdad deben enseñarse desde nuestra infancia, incluidas las canciones que enseñamos a los más pequeños.

No es que presupongamos que la niña tenía cinco hermanos que no lavaban, es que si nunca cantas "un niñO no pudo jugar porque tenía que planchar/lavar/coser...", esas tareas siguen recayendo sobre las niñas. ¿No?

Un capitán inglés a favor de la bigamia

Así de machistas eran tus canciones de la infancia

El Capitán es el típico chulito que te cuenta que tiene una novia en el pueblo para el verano y otra en 'la capi' para el invierno. Y encima alardea de ello. Lo que él se piensa es que las dos mueren por su huesos y van a estar esperando a que se decida. porque, claro, él es capitán y a ellas se les caen las bragas. Angelito.

Nos parece muy bien que haya relaciones abiertas siempre que todas las partes estén de acuerdo en los términos de la misma. El problema viene cuando las mujeres son engañadas por un tío sin escrúpulos que se ve en el derecho de jugar con ellas y sus sentimientos. Y no solo eso, que lo cuenta como una heroicidad ante su grupo de amigotes. El Capitán es un machista que, además, valora a las mujeres solo por su físico (y en función de eso decidirá con quien se casa) y enumera a sus supuestas parejas por el color de su pelo en vez de por su nombre, como se merece cualquier persona a la que tienes un mínimo de respeto. ¿Capitán? NEXT.

El 'Maluma de los 90'

Así de machistas eran las canciones de nuestra infancia

Lo primero que piensas al escuchar de nuevo esta letra es: "Cósetelo tú, gxxxxxxxxs". Y 'mejora' según avanzas: "Con esta sí, con esta no, con esta señorita me caso yo". Y felices los cuatro que diría Maluma. El machismo arraigado en los hombres les hace creer que tienen el derecho de ir eligiendo 'presa'. Que estamos ahí para ellos, esperándoles. Por eso, cuando escuchan un 'NO', no entienden que es un 'NO' en mayúsculas y que, por mucho que insistan, va a seguir siendo un no. Da igual que nos inviten a copas, nos compren regalos o nos lleven a cenar. Podremos decir que sí por cortesía (o porque sois muy pesados) pero esperemos que, cuando vuelva a ser un 'NO', tu amor propio de machito no se vea herido. Porque ya sabemos cómo puede reaccionar un machito con su amor propio herido.