Te están destruyendo con sadismo emocional pero lo estás minimizando

No son psicópatas, que son indiferentes al dolor. Son mucho peor: ellos disfrutan viéndolo o causándolo

Todos podemos portarnos mal alguna vez. Ser egoístas, bordes, antipáticos, agresivos. La mayoría de las veces es sin querer, y entonces buscamos herramientas para no volver a dañar a los demás. Pero, como estamos viendo con cierta pareja de moda de La isla de las tentaciones, hay algunas personas que disfrutan con este dolor y lo infligen conscientemente. Son lxs sádicxs emocionales, aquellxs que se regodean con el placer que les proporciona dañar a aquelllxs que tienen alrededor, “el sadismo es más que infligir dolor físico; es obtener placer al herir a los demás de cualquier manera”, explica el portal Psychology Today que recoge las conclusiones de un estudio que analizó la conducta de estas personas indeseables.

Según el estudio, conducido este mismo año, este sadismo se da por tres factores: psicopatía, narcisismo y maquiavelismo, que renombran como “la tríada oscura”. Es decir, una persona que solo piensa en sí misma, que es retorcida y que no teme el sufrimiento ajeno. Tres rasgos bastante indeseables que, cuando se unen en una persona, acaban creando estos monstruos emocionales que destruyen a lxs demás por placer.

Obviamente, al principio cuesta detectar que estás frente a unx sádicx. Si no, sería muy difícil caer en sus redes de manipulaciones y tortura psicológica de las cuales cuesta tanto escapar. “A medida que los sádicos forman relaciones, es probable que pongan su mejor cara, mostrando rasgos positivos”, explica el estudio. Pero hay banderas rojas que podemos detectar antes de que sea demasiado tarde, y son aquellas que forman parte del “sadismo cotidiano”: “el trolleo en Internet o la intimidación, el acoso cibernético, la fascinación por las armas, el liderazgo tóxico y la venganza”, describen los investigadores, que ponen como nexo de conexión entre todas estas actividades “un valor de recompensa, satisfecha a través de participar en o ver la crueldad”.

Todas estas prácticas son ejemplos, y como tales, hay muchísimos más. El resumen sería que huyas si hay “una respuesta emocionalmente positiva a la angustia o el dolor de los demás”. Sea en película, persona o por internet. De hecho, como es algo tan extraño, muchas veces es difícil de entender, así que interiormente solemos minimizarlo, pensando: “no, obviamente no disfruta con el dolor”, y buscamos excusas, como que quizá es nuestra percepción, que es poco empática o, incluso, que tiene una leve psicopatía, aunque nada grave (es decir, que son indiferentes al sufrimiento, no que disfrutan con él). Sin embargo, ante estas pequeñas señales tenemos que estar alerta, porque la siguiente víctima de su necesidad de causar dolor podemos ser nosotrxs. 

Obviamente, cualquier persona que entre en estas actitudes no puede ser diagnosticada por nosotrxs mismos como sádica. No somos psicólogos y puede haber otros factores en juego. Sin embargo, sí que deberíamos tomarlo como una alerta, porque cualquier indicio de que estamos siendo absorbidos en las redes de este tipo de personas nos debería obligar a huir. O, si no estas personas, aunque lo hagan de forma inconsciente para saciar esa “necesidad”, pueden acabar alejándonos de los demás, consumiéndonos la alegría y manipulando a base de gaslight hasta que nuestra autoestima esté tan dañada que lo único que hagamos sea sufrir para su placer. “La gran mayoría de personas se complacen en hacer felices a los demás”, afirma el estudio, así que ante una persona que solo nos genere dolor, toca huir. Porque merecemos mucho más.