6 gestos que haces sin darte cuenta y te traicionan en el peor momento

La forma en que cruzas las piernas, hacia donde apuntan las palmas de tus manos, la obertura de tus hombros... Todo esto dice mucho de tu personalidad y tus emociones. Pero tranquilo, pueden corregirse

Cuando estamos hablando con nuestro crush por WhatsApp, Tinder o a través de cualquier app o dispositivo móvil somos capaces de medir todas y cada una de las palabras. No se nos cuela nada: calculamos al milímetro cada una de las frases que le enviamos. Pero una vez ha pasado esta etapa virtual y llegamos a lo analógico, el cara a cara, ya no podemos ser tan precavidos. No existe el botón de borrar, deshacer y todo lo que decimos queda grabado.

Pero es que no solo debemos ir con cuidado con nuestras palabras. Hay muchos gestos que delatan lo que sentimos. Quizá estamos incómodos, mintiendo (siempre soltamos mentiras piadosas, ¿no?), inseguros… hay muchos sentimientos que salen a florecer a través del lenguaje no-verbal, y los otros pueden percibirlos de forma inconsciente, aunque tú no te des ni cuenta. El psicólogo Oscar Castillero recoge los seis más comunes (y cómo evitarlos) en un curioso artículo del portal digital Psicología y mente.

1. Brazos cruzados

Cuando estamos impacientes, enfadados o incómodos se nos ponen casi automáticamente los brazos cruzados. Suele interpretarse como la forma de establecer una barrera entre ambos y sentirte más protegido y distanciado de esa persona que te está frustrando. Para evitarlo “trabaja tu tolerancia” o “entrena la seguridad en ti mismo”, recomienda el psicólogo.

2. Brazos en jarras o hinchar el pecho

Ponemos las manos sobre las caderas. Tomamos aire e hinchamos el pecho. Si haces alguno de estos dos gestos estás repitiendo el comportamiento que llevan a cabo muchos animales: ensancharte. Pareces más grande ante los ojos de los demás. Esto se da por varios motivos. Principalmente porque o tienes falta de seguridad en ti mismo o porque estás enfadado y rabioso. En ambos casos queremos parecer más peligrosos aumentando nuestro tamaño corporal. La forma de corregirlo, según Castillero, es “escucharse a uno mismo y entender nuestra reacción emocional ante las circunstancias o las personas, buscando una alternativa o solución a lo que nos genera la necesidad de realizarla”.

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Aun así, hinchar el pecho también puede ser síntoma de que te gusta con quien estás hablando y quieres mostrar un pecho más amplio, una zona que tanto hombres como mujeres pueden llegar a ver como sexual. Fíjate la próxima vez que estés en una cita.

3. Los hombros

Que los hombros iban a comunicar más que tus ojos no lo imaginabas, ¿verdad? Si inclinas y orientas los hombros hacia adelante sugiere interés (ya sea hacia la persona o hacia lo que te cuenta). Es decir, que estás cómodo y que dice algo que quieres oír. Por el contrario, moverlos hacia atrás o hacia el lado es un síntoma de aburrimiento e indiferencia.

Si no quieres que puedan leerte a través de los hombros, debes aprender a ponerte en una postura correcta. Si tienes la espalda siempre recta, cuando tus hombros se muevan de forma involuntaria te darás cuenta y podrás corregirlo antes de que te delaten.

4. Rascarse la oreja

Sí, quizá te pica la oreja porque te ha tocado el sol y se te ha resecado la piel. Es probable. Pero, según el psicólogo, “en muchos casos este gesto es empleado de manera inconsciente ante situaciones que nos cansan o aburren, y las cuales estamos deseando que terminen”. Algunos hombres lo hacen con la barba. “Evitar este tipo de gestos es difícil dado que puede aparecer cierto picor real, debiendo para ello controlar las manos y evitar acercarlas a la cara”, recomienda.

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5. Las piernas

Las piernas revelan muchísimo de tus emociones en ese momento determinado. Por ejemplo, “sentarse con las piernas cruzadas y hacia dentro y de tal forma que únicamente los dedos de los pies quedan en contacto con el suelo suele indicar timidez, sumisión y/o vergüenza”. Las piernas abiertas, por el contrario, son sinónimo de arrogancia (y de ahí surge el manspreading, cuando algunos hombres se sienten superiores a sus semejantes femeninas y se creen con derecho de ocupar su espacio personal). La forma en que nos sentamos está determinada por nuestra personalidad, así que es difícil de cambiar. Pero si sueles ponerte con las piernas muy retraídas, intenta ponerte más cómodo, y tus emociones negativas también se relajarán.

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6. Las palmas hacia arriba

Poner las palmas hacia arriba es una señal de aceptación y respeto hacia el otro. A algunas personas no les sale de forma natural, pero sí que se suele percibir como un gesto positivo. Por lo tanto, lo mejor es que lo apuntes y quizá puedas hacerlo cuando alguien te cuente un secreto o te revele una intimidad. Así demostrarás que les aceptas sin más. Una reacción que, aunque no siempre es involuntaria, puede mejorar tus relaciones personales.