11 ideas revolucionarias que te abrirán los ojos o te cabrearán

Si no estás dispuesto a cuestionar tus creencias, estas ideas de Borja Vilaseca no te van a hacer ninguna gracia

Si no estás preparado para que el suelo bajo tus pies empiece a tambalearse, mejor que no leas este artículo. Aquí te vas a tener que cuestionar a ti mismo y plantearte que tal vez —solo tal vez— nunca hayas tenido LA razón. Pero si no estás dispuesto a mover ni un solo ápice los pilares sobre los que estás tan (in)cómodamente asentado, te cabrearás como una mona y pondrás un comentario hater en redes diciendo que ‘estos de Código Nuevo son’…

En realidad las 11 ideas revolucionarias no son nuestras sino de Borja Vilaseca. Este emprendedor barcelonés de 38 años se ha consolidado como agitador de consciencias a través de sus libros, conferencias y vídeos en Youtube. Es difícil escucharle sin pensar en las toneladas de sufrimiento que te hubieras ahorrado si alguien te hubiese dicho estas cosas hace unos años. Así que coge un mazo y prepárate para estamparlo contra algunas de tus creencias más firmes.  

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El mundo para el que fuimos educados ha dejado de existir. Estamos inmersos en un cambio de era. Y hasta que no se complete este proceso de transformación, la confusión, la precariedad y la incertidumbre van a seguir protagonizando el día a día de millones de ciudadanos en todo el mundo. La generación que sucederá a la presente será la primera -pero no la última- que diga que sus padres vivían mejor que ellos. Eso sí, una vez finalice dicha transición, nos encontraremos con un nuevo mercado laboral, acorde con la Era del Conocimiento en la que nos hallamos. Es entonces cuando volveremos a experimentar un periodo de claridad, abundancia y confianza, posibilitando que se mejore notablemente la calidad de vida de un mayor número de seres humanos #TodoEsPerfecto #LaVidaComoAprendizaje #SeTuElCambio #CambioDeEra #CambioDeParadigma #EraDelConocimiento #EraDeLaConsciencia

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1. No te creas nada

Para empezar, afila tu criterio y practica el escepticismo con la religiosidad con que te lavas los dientes por la mañana, pero mantén la mente abierta. Escucha, lee, investiga, experimenta en tu propia piel y quédate con lo que a ti te funcione. Hoy en día hay infinidad de filosofías, técnicas y terapias con las que puedes mejorar la forma en la que te relacionas con la vida. Elige la que tenga sentido para ti y, lo demás, no lo juzgues porque puede que le sirva a tu vecino.

2. Deja de tomarte chupitos de cianuro

No te perturbes. O, por lo menos, cuando lo hagas, date cuenta de que no es la mirada, el comentario o la acción de la otra persona lo que te ha herido sino que te ha tocado una herida ya existente. Cuando te perturbas, te enfadas y la criticas, el que se ‘traga’ las consecuencias de ese enfado —malestar, estrés— eres tú mismo. Es un chupito de cianuro que te tomas tú pensando que le estás haciendo daño al otro. Pero, ¿estás seguro de que vale la pena?

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El mayor miedo del #Eneatipo8 es que los demás le hagan daño. Suele protegerse tras una coraza y vivir a la defensiva, reaccionando agresivamente cuando se siente amenazado. Tiende a intimidar por medio de su mirada y su fuerte personalidad. Le gusta estar al mando de las situaciones para no someterse a la voluntad de los demás. No soporta que nadie le diga lo que tiene que hacer y la injusticia le saca de sus casillas. Al sentir que debe proteger su vulnerabilidad, considera que “la mejor defensa es un buen ataque”. Su aprendizaje pasa por soltar el control y aceptar su vulnerabilidad, comprendiendo que nadie puede herirle emocionalmente sin su consentimiento #ElQueQuiereTenerElControl #Eneagrama

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3. La realidad es neutra

Si eres lo suficientemente valiente como para darte cuenta que la fuente de tu enfado, tristeza o desesperación no es externa sino que está dentro de ti, podrás ver también que la realidad es neutra. Ese comentario con el que consideras que te han humillado podría resultarte totalmente indiferente si en tu interior no pensaras lo mismo de ti. Un acontecimiento que podría parecer positivo, como que te toque la lotería, en función de cómo lo gestiones te puede destrozar la vida y otro, como tener un accidente, puede ser una gran oportunidad de aprendizaje.

4. Practica la aceptación para dejar de sufrir

Aceptar no significa resignarse, significa no pelearse contra la realidad. Si te han despedido del trabajo, mientras piensas en lo injusto que crees que ha sido o lo miserable que es tu jefe, no lo asumes y te pones a actuar. Podrías plantearte un cambio en tu vida, empezar a buscar otro trabajo o incluso poner una demanda por despido improcedente, pero sin machacar tu salud emocional en el proceso. La aceptación es el principio de todo, hasta entonces, estarás atrapado en el sufrimiento.

5. Conoce tus caquitas emocionales

A quien también tienes que aceptar es a ti mismo. Con tus luces y con tus sombras. Saber qué tipo de comentarios te tocan las heridas que tienes e ir sanándolas en la medida de lo posible. El autoconocimiento es el principio del fin del sufrimiento, solo conociéndote en lo más profundo puedes dejar de ir a ciegas por la vida y tropezarte con cada obstáculo que se te ponga delante. El eneagrama es una potente herramienta para entender por qué actúas como actúas y sientes como sientes. 

6. Dúchate mientras te estás duchando

Cuando piensas en lo que te dijo tu jefe el otro día, tu cuerpo experimenta la misma reacción emocional que cuando te lo dijo. De manera que, cuando estás en la ducha dándole vueltas lo estás multiplicando. Si te pararas un momento y apagaras el interruptor de ese flujo tóxico de pensamiento, te darías cuenta de que en el momento presente estás la mar de bien mientras te pones el champú y te cae el agua caliente sobre el cuerpo. Con el jefe ya lidiarás cuando llegues al trabajo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La misma energía que utilizamos para indignarnos y tratar de cambiar el sistema, es mucho más eficiente emplearla en modificar lo único que sí podemos transformar: nuestra mentalidad, nuestra actitud y, en definitiva, las decisiones con las que construimos día a día nuestras circunstancias laborales y económicas. La última de nuestras libertades, esa que jamás podrán arrebatarnos, es la actitud con la que afrontamos nuestro destino. Nadie puede asegurarnos y garantizarnos que saldremos para adelante. Pero por lo menos es una senda que sí depende de nosotros, de nuestro esfuerzo, de nuestra inteligencia, de nuestro compromiso y de nuestro talento. Ahora mismo, no sólo estamos en deuda con la naturaleza que posibilita nuestra existencia, sino que activamente mermamos su salud, impidiendo su necesaria regeneración. De ahí que la pregunta ya no sea si vamos a cambiar o no los fundamentos psicológicos, filosóficos, económicos y ecológicos del sistema, sino cuándo y cómo vamos a hacerlo. Más que nada porque no se pueden imprimir más billetes de los que la energía que existe pueda justificar y respaldar. Tarde o temprano vamos a chocar con algo más poderoso que el dinero #TomaLasRiendasDeTuVida #SéTúElCambio

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7. Aprende de tus maestros espirituales

Las personas de las que más vas a aprender en la vida no son ni tu profesor de filosofía del instituto ni tu instructor de yoga. Más bien esa hermana que te hacía la puñeta en el cole, tu pareja que te pone negra/o o ese jefe que se cuela hasta en tu ducha. Si has interiorizado el punto 3 de que la realidad es neutra y el 4 de la aceptación, les agradecerás que estén en tu vida y te permitan conocer tus caquitas emocionales de las que hablábamos en el punto 5.

8. Nadie hace feliz a nadie

La cultura popular y la cinematografía están plagadas de ‘mi pareja no me hace feliz, voy a dejarla’ o ‘yo solo quiero hacerte feliz, mi amor’, por lo que puede que ni siquiera te chirríe. Pero igual que los demás no son responsables de que te sientas herido, humillado o rebajado, tampoco lo son de tu alegría y tu bienestar. No le pidas a tu pareja que te haga feliz sino que te acompañe en el camino.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

“Lo mejor de mí eres tú”. “Necesito saber que me deseas”. “No puedo pasar un día entero sin saber de ti”. “Soy celoso porque te amo”. “Por ti sería capaz de matar”… Por muy románticas que puedan sonar, este tipo de frases hechas suelen pronunciarse en el seno de una pareja envenenada por el apego. Al creer que nuestra felicidad depende de la persona que queremos, destruimos cualquier posibilidad de amarla. Bajo el embrujo de esta falsa creencia, nace en nuestro interior la obsesión de poseerla, de garantizar que esté siempre a nuestro lado. Y el miedo a perderla nos lleva a tomar actitudes defensivas y conductas preventivas. Es entonces cuando aparecen los celos. Al estar apegados ya no amamos a nuestra pareja por lo que es ni respetamos lo que le gusta hacer, sino que intentamos cambiarla y ponerle límites. Y así el conflicto está garantizado, manchando nuestra relación de tensiones y resentimientos. Curiosamente, el mismo apego que nos ha separado, a veces nos mantiene unidos por temor a quedarnos solos, a lo que digan los demás… Ya no hay amor, pero estamos enganchados por el invisible pegamento que derrama sobre nosotros el apego #LaParejaConsciente #SoyFelizContigo #SoyFelizSinTi

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9. Deja de creer en el sistema y empieza a creer en ti

Esa misma responsabilidad que le has quitado a la pareja, ahora quítasela también a los bancos, a las empresas y al Estado. Empieza, como decía Ghandi, siendo tú el cambio que quieres ver en el mundo y crea aquello que llevas toda la vida esperando que te llegue de fuera. Parece que es más fácil quedarse en el sofá quejándose de lo mal que está todo en vez de hacer algo que creas que puedan cambiar algo, pero a la larga resulta agotador.

10. Convierte tu pasión en tu profesión

Imagínate cómo sería un mundo en el que todas las personas tuvieran el valor de hacer lo que aman. Tendrías un panadero apasionado, una profesora entregada y un abogado comprometido, pero también cientos de profesiones nuevas que se vayan inventando cada momento esos valientes que se atreven a convertir su pasión en su trabajo.

11. Las casualidades no existen

Cuando te haces responsable de lo que sientes y te atreves a poner al servicio del mundo tus talentos, la vida tiene otro color, se parece más a una pista de baile que a un ring de lucha. Como ya no estás tan ocupado sufriendo porque no puedes cambiar tu realidad, empiezas a detectar coincidencias y sincronicidades que te traen maravillosas experiencias o grandes aprendizajes. Pero nada en la vida es casualidad. Ni siguiera que te hayas leído este artículo hasta el final.