Ni instituto ni trabajo: los países europeos paran la vida por la ola de calor

Varios fallecimientos por altas temperaturas en el continente disparan la alarma

España está sofocada. Tuvimos el mes de junio más caluroso de la historia y parece que julio va por el mismo camino: la ola de calor tiene a varias comunidades autónomas en alerta por temperaturas extremas y ya ha habido fallecimientos a causa del bochorno. Pero nuestro país no es la única víctima de este nuevo episodio patrocinado por el calentamiento global y el cambio climático. Vecinos europeos como Reino Unido, Portugal, Francia o Italia también están sufriendo las consecuencias del calor extremo y algunos de ellos ya han activado medidas de protección muy avanzadas como la de prohibir ir al colegio y al instituto.

Es el caso de Francia. Allí, y tras varios días de temperaturas superiores a los 40 grados en varias zonas del país, más de 300 personas atendidas de urgencia y dos personas fallecidas, el gobierno ha decidido cerrar más de 1.350 centros educativos. Además, los turistas ya no podrán acceder a la parte alta de la Torre Eiffel. En Italia, donde un trabajador de 47 años ha fallecido mientras trabajaba al aire libre en la construcción de una escuela, varios gobiernos regionales han decidido intervenir: nadie podrá trabajar en exterior de 12:30 a 16:00 horas hasta nuevo aviso. Es un peligro para la salud y para la vida de la gente.

Y Portugal tampoco se libra. Para que te hagas una idea, el domingo pasado se alcanzó allí la temperatura más alta de su historia en el mes de junio: 46,6º. La afectación es generalizada y hay hasta ocho regiones en alerta máxima por calor y por riesgo de incendios. De todas formas, y aún con todos estos récords tan terribles, España, Italia o Portugal son tres países mediterráneos con unas temperaturas medias en verano altas. Esto es anormal, pero no te explota tantísimo la cabeza como con el Reino Unido: en varias zonas del país están ya a 34º, lo que supone 10º más de la temperatura que suele tener de media en junio.

Son temperaturas menos espeluznantes que las que se están sufriendo en España o en Portugal, pero Reino Unido, tal y como cuentan desde Onda Cero, tiene el problema añadido de no estar preparado para este escenario. “En los hogares británicos no son habituales los aparatos de aire acondicionado, las casas están construidas para retener el calor y el transporte público carece de aire acondicionado”. Desgraciadamente, y con el cambio climático en marcha, este parece ser el futuro que le espera al continente: los países del norte padeciendo temperaturas para las que no están preparados y los del sur viviendo auténticos infiernos.