Cientos de efectivos permanecen desplegados en la Comunidad de Madrid, en Castilla-La Mancha, en Castilla y León y en la Comunidad Valenciana tratando de extinguir varios incendios activos. Más de 73.000 personas han tenido que ser evacuadas de sus hogares. No es habitual. Que no te engañen quienes niegan la influencia del cambio climático y su intensificación de las olas de calor: el año pasado fueron evacuadas 42.913 personas por incendios en España y en 2024 fueron 6.827. Cada año la situación es más crítica. En costes humanitarios, sí, pero también económicos: los incendios cuestan entre 10.000 y 19.000 euros por hectárea de dinero público.
Es la estimación de la que parte un nuevo informe de Greenpeace España, elaborado con los datos de la Asociación Nacional de Empresas Forestales, para medir el coste de combatir los incendios en nuestro país. Así, concluye, España gastó entre 3.548 y 6.741 millones de euros en ello durante el pasado 2025, la cifra más alta de la que se tiene registro. Todo ello teniendo en cuenta únicamente los costes de extinción. Aparte quedan los costes de la restauración posterior que, en muchos casos, y según cuenta a Infobae la decana del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales, Ana Belén Noriega, “suele resultar más costosa que la propia extinción”.
¿La peor noticia? Que en lo que llevamos de 2026, aún con todo agosto por delante, los incendios ya han arrasado aquí en España el doble de hectáreas que en el mismo periodo del año pasado. Esto confirma una tendencia al alza, fruto, entre otras cosas, de la emergencia climática, que favorece fenómenos meteorológicos extremos y récords térmicos en muchos puntos de la geografía española, con unas consecuencias fatales. Primero, para la gente, que está viendo sus pueblos y sus hogares arder bajo las llamas. Segundo, para la propia economía del país, que ve como cada año se pierde más dinero sofocando los efectos de estos fenómenos extremos.
En este contexto, hay dos herramientas que se antojan imprescindibles. Por un lado, una mayor inversión en prevención: como explican desde el mencionado medio, “el 78% de los recursos públicos destinados a la lucha contra incendios se gasta en extinción, frente a solo un 12% en prevención”. De hecho, y si lo comparamos con años ya lejanos en el tiempo, como 2009, la inversión porcentual en prevención ha incluso caído. Por otro lado, es evidente que, si bien el origen de los incendios no tiene por qué estar en el cambio climático, este es cuanto menos un agravante que aumenta su virulencia y su resistencia. El Pacto Climático es ya una necesidad existencial.
