Tres años después de la ofensiva israelí sobre Gaza, UNRWA España recuerda que el alto el fuego firmado el 10 de octubre de 2025 no ha puesto fin a la crisis humanitaria y al profundo sufrimiento que atraviesa la población de todo el territorio Palestino ocupado. Desde entonces, cerca de 1.500 personas han sido asesinadas por Israel en la Franja, la ayuda que llega es muy inferior a la prevista y el 94% de la población vive en tiendas de campaña, refugios masificados o edificios semiderruidos. En total, la cifra de gazatíes asesinados en tres años asciende a 74.370, entre ellos más de 1.700 profesionales sanitarios, 260 periodistas y 600 trabajadores humanitarios, casi 400 de ellos de UNRWA.
“Se trata de un alto el fuego ficticio. La situación ha cambiado poco en Gaza y en Cisjordania a lo largo de este año: las fuerzas israelíes han seguido asesinando a la población civil, ampliando y consolidando su control sobre el territorio gazatí, impidiendo que suficiente ayuda humanitaria llegue y haciendo muy difícil la vida de los palestinos en Cisjordania, a quienes tanto el Ejército como los colonos israelíes hostigan de forma constante en un ejercicio de flagrante violación del derecho internacional”, ha subrayado Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA España. Y añade: “no podemos considerar de ninguna forma que esto sea un alto el fuego real, sino una estrategia para desviar la atención sobre lo que continúa pasando en Palestina”.
La cotidianidad de la población civil está marcada por la falta de avances en la reconstrucción del enclave. Más del 80% de las infraestructuras ha sido destruido, incluidas las vías de comunicación, las redes de agua y saneamiento, el sistema eléctrico y las viviendas, lo que obliga a 1,98 millones de personas a vivir en condiciones precarias que empeorarán con la llegada del invierno. Además, el derrumbe inminente de cientos de edificios supone un peligro para la población, que se ve obligada a ocupar estos espacios ante la falta de alternativas para resguardarse.
Ayuda insuficiente
Por su parte, la entrada de suministros básicos sigue siendo limitada. En lo que va de año, han llegado a su destino una media de 74 camiones diarios de ayuda humanitaria, frente a los 600 acordados en el plan de paz. Del contenido total, los productos sanitarios apenas representan el 2%, los materiales de refugio el 6% y los artículos de higiene y saneamiento el 5%. Los alimentos suponen el 81%, pero la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria sitúa a toda Gaza en crisis alimentaria y advierte de que 1,4 millones de personas podrían padecer hambre a finales de año. Además, el 90% de la población carece de acceso suficiente a agua.
Cisjordania
La situación en Cisjordania, incluida Jerusalén Este, también es muy grave. Desde octubre de 2023, más de 1.200 palestinos han sido asesinados y 13.400 han resultado heridos a manos de los colonos y las fuerzas israelíes, en un contexto de incursiones militares contantes, violencia de los colonos, asedio, desplazamientos forzosos y restricciones a la circulación.
En particular, los ataques de colonos, que alcanzan, de acuerdo con OCHA, una media de 6,7 diarios, afectan a decenas de comunidades, a sus hogares, a sus medios de vida y a sus infraestructuras críticas. Muchas de esas comunidades dependen de camiones cisterna para obtener agua y, según el Programa Mundial de Alimentos, el 12% de los hogares presenta un consumo alimentario deficiente. En este contexto, el número depersonas que necesita ayuda alimentaria se ha duplicado en tres años, hasta las 900.000.
Por su parte, solo en 2026 han sido desplazados forzosamente 4.300 palestinos, a los que se suman 33.000 personas que siguen sin poder volver a sus casas tras la operación militar en los campamentos de Jenín, Tulkarem y Nur Shams a comienzos de 2025. Mientras, el Gobierno israelí continúa impulsando sus planes de asentamientos ilegales para colonos, como es el caso del plan E1.
El apoyo de UNRWA
Ante este panorama, la población depende en gran medida de los actores humanitarios sobre el terreno, entre ellos UNRWA, cuyos más de 10.000 trabajadores en Gaza y 4.000 en Cisjordania siguen prestando servicios de salud, educación, refugio y apoyo psicosocial.
En Gaza, la Agencia ha realizado alrededor de 14 millones de consultas médicas desde octubre de 2023 y ofrece educación presencial a más de 100.000 niños y niñas, mientras que otros 280.000 acceden a sus recursos educativos digitales. Además, UNRWA desempeña tareas de emergencia en materia de agua, saneamiento e higiene en toda la Franja. Entre ellas se incluyen la explotación y mantenimiento de pozos de agua y sistemas de desalinización, así como el suministro de agua mediante camiones cisterna. Solo en 2026, 1,7 millones de personas se han beneficiado de los servicios de suministro de agua y recogida de residuos sólidos de la Agencia.
Por otro lado, UNRWA es uno de los principales actores que brindan apoyo psicosocial a la población gazatí. Desde octubre de 2023, los equipos de trabajo social de laAgencia han atendido a más de 285.000 personas desplazadas forzosamente, entre ellas personas en situación de especial vulnerabilidad, como supervivientes de violencia de género, niños y niñas, menores no acompañados y personas con discapacidad. A todas ellas se les ofrecen primeros auxilios psicológicos, apoyo psicosocial y actividades familiares e individuales.
