¿Quién es el nuevo líder de la teocracia iraní?

Trump ya adelantó la semana pasada que “el hijo de Jamenei es inaceptable para mí” y “no durará mucho tiempo”

El 28 de febrero de 2026, la alianza Estados Unidos-Israel ejecutó una operación militar conjunta en Teherán, la capital de Irán, para terminar con la vida de altos mandos del país. Entre las razones del ataque se encuentran la persistencia de ambas potencias en frenar el programa nuclear iraní, el aseguramiento de las rutas comerciales de interés para ambas y el cambio de régimen actual por uno más favorable a sus programas geopolíticos. Unos bombardeos que condujeron al asesinato del por entonces líder ayatolá Alí Jamenei en su residencia oficial. Ahora, y tras una semana de deliberación y análisis estratégico, Irán ha elegido nuevo líder: su hijo Mojtaba Jamenei.

Según apuntan desde la BBC, “el clérigo de 56 años estaba entre los nombres de los posibles sucesores desde el día en que el ayatolá Jamenei murió en un ataque de la ofensiva de Estados Unidos e Israel”. De hecho, y dada la avanzada edad de su padre, eran muchos los rumores en Irán sobre la influencia de Mojtaba en sus decisiones desde hacía tiempo. Por eso era conocido como “el poder detrás de la túnica”. Un poder ahora oficial que los analistas creen que ejecutará con la misma dureza que su padre, lo que podría elevar aún más el descontento de la ciudadanía con el régimen ayatolá, que ahora además parece convertido en un sistema hereditario rollo monarquía.

Además, sobre Mojtaba pesan acusaciones bastante graves. Como dicen desde el citado medio, “en una carta abierta a Jamenei, el candidato reformista Mehdi Karroubi acusó a Mojtaba de interferir en la votación de las elecciones de 2005 a través de los elementos de la Guardia Revolucionaria y la milicia Basij, que distribuyeron dinero a grupos religiosos para ayudar a Mahmud Ahmadineyad”. La reelección de este último unos años después sería la gota que colmaría el vaso y se convirtió en la chispa para unas protestas masivas similares a las que estaban teniendo lugar estos últimos meses. Está claro que la teocracia de los ayatolás nunca fue buena para la ciudadanía.

¿Pero significa eso que está bien que otros gobiernos ajenos a Irán, y enarbolando la bandera de la democracia y los derechos humanos, se salten el derecho internacional y bombardeen el país para cambiar su régimen? Claro que no. Sobre todo si esos países son Estados Unidos e Israel, responsables por acción e inacción del genocidio en Gaza. Algo que parece no importarles. Trump manifestó la semana pasada su interés en participar en la selección del nuevo líder supremo iraní y adelantó que “el hijo de Jamenei es inaceptable para mí” y “no durará mucho tiempo”. Israel, por su parte, ha dicho que el próximo líder sería “objetivo inequívoco para su eliminación”.