La extrema derecha podría gobernar en un Estado alemán por primera vez desde la II Guerra Mundial

Ha pasado un siglo, pero vuelven los mismos aires fascistas de entonces. De nuevo parece que no es para tanto. De nuevo ocurre poquito a poco

Hace aproximadamente un siglo de la barbarie fascista en Europa. De Benito Mussolini en Italia. De Ferenc Szálasi en Hungría. De Ante Pavelic en Croacia. Y, por supuesto, de Adolf Hitler en Alemania. Él es la cara más visible de todo aquel despropósito inhumano. Él representa mejor que nadie lo que la extrema derecha puede llegar a hacer cuando alcanza el poder. De ahí que durante las décadas posteriores, Alemania pareciese inmunizada completamente contra el fascismo. Y así fue. Hasta ahora: el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) logró este pasado domingo una victoria histórica en las elecciones del Estado de Sajonia-Anhalt. Podría gobernar tras casi un siglo de cordón antifascista.

En concreto, y como explica el corresponsal de El País en Berlín, Cristian Segura, “los resultados, una vez escrutados el 95% de los votos, indican que ha conseguido un 44% de los votos y 39 escaños en el Parlamento regional, cuando la mayoría son 42”. Con estos números a su favor, y cierta complicidad por parte de la izquierda nacionalista BSW, la única formación política que ha rechazado bloquear a la extrema derecha, la AfD podría convertirse en el primer partido de la ultraderecha en gobernar en un estado alemán desde la Segunda Guerra Mundial. Ha pasado un siglo, pero vuelven los mismos aires fascistas de entonces. De nuevo parece que no es para tanto. De nuevo ocurre poquito a poco.

Porque esto viene de años atrás. En palabras del propio Segura, “la formación radical, fundada en 2013, ha conseguido en estos años cuatro alcaldías de municipios menores”, aunque “su mayor logro ha sido ser la segunda fuerza más votada en las elecciones federales de 2025”. Esto demuestra que no es un hecho aislado. Y tristemente tampoco cuesta mucho creerlo viendo la deriva electoral mundial. Aquí y allá, por primera vez en décadas, vemos un crecimiento descomunal del apoyo ciudadano a las formaciones neofascistas. En un mundo incierto, una vez más, las consignas dicotómicas, simples y emocionales de la extrema derecha resultan atractivas para millones de personas en todo el planeta.

Y es que no debemos equivocarnos: la inmensa mayoría de la gente que vota a partidos como AfD en Alemania o Vox en España no son muy diferentes de ti o de mí. Tienen los mismos problemas para comprar una vivienda, sufren la misma precariedad laboral, padecen las mismas dificultades financieras para tener hijos, se entristecen igual ante la pérdida de identidad de sus barrios y ciudades a causa del turismo... Simplemente la ultraderecha está sabiendo captar mejor sus esperanzas de cambio. Y esto es muy peligroso. Porque estas formaciones están decididas a conquistarlo todo. Tal como ha expresado el candidato ganador, Ulrich Siegmund, “lo que ha sucedido aquí sucederá en toda Alemania”.