Corea del Sur lanza una app para que las mujeres puedan rastrear a sus acosadores en tiempo real

También ofrecerá vías de escape cercanas y avisará a un centro de control comunicado con las autoridades policiales

El acoso machista no entiende de fronteras. En Corea del Sur, como en cualquier otro de los países del mundo, muchas mujeres son acosadas por hombres. Algunas a través de herramientas digitales. Otras físicamente. Y lo más triste es que hasta 2021, el marco penal surcoreano no contemplaba este acoso como delito grave. Hoy sí. De hecho, cuentan los periodistas Richard Kim y Yujin Choi, las autoridades del país lanzaron una app de protección para las víctimas en 2024, conscientes de la gravedad estructural del problema. Ahora, y tras “una modificación de la ley de vigilancia electrónica del país”, Corea del Sur dará un pasito más en defensa de las mujeres: una nueva versión de esta app permitirá rastrear la ubicación de los acosadores en tiempo real.

¿Cómo? Muy sencillo: la aplicación permitirá rastrear la localización de los acosadores que se encuentren bajo vigilancia electrónica mediante dispositivos tipo la tobillera electrónica. Esto dará a las víctimas una información clave. Para su protección física y para su tranquilidad mental. Sobre todo porque la app, desarrollada por el Ministerio de Justicia del país, también ofrecerá a la víctima “las carreteras y edificios cercanos para ayudar a ponerse a salvo con mayor rapidez”, ha explicado Lim Hap-gyeok, director del Centro de Monitoreo Electrónico Central del propio ministerio. Una manera de proteger a las víctimas del mayor peligro que las amenaza: que los acosadores las localicen y las ataquen, a veces hasta la muerte, antes de que puedan pedir ayuda.

Además, y esto es lo verdaderamente importante, “asimismo, enviará una alerta a un centro de control si este se acerca a una distancia determinada, tras lo cual dicho centro avisará a la policía o al agente de libertad vigilada”. Porque sí, es inteligente ofrecerle a las víctimas datos en tiempo real y soluciones de escape, pero es la policía la que debe estar ahí y actuar con rapidez para defenderla del acosador. No se trata de que cada surcoreana se convierta en una ninja. Se trata de que el Estado sea competente a la hora de frenar a los acosadores. Esto es un avance. No obstante, y según cuentan Kim y Choi, hay dudas entre la ciudadanía y los expertos sobre el alcance de esta nueva app. Al fin y al cabo, no permite rastrear a quien no está bajo vigilancia electrónica.

A esto se suma otro problema: según estos periodistas, la legislación penal surcoreana sobre violencia contra la mujer se centra principalmente en la que tiene lugar dentro de las relaciones conyugales. En palabras de la investigadora legislativa Heo Min-sook, “a menudo se pasa por alto incluso la violencia entre cónyuges. Por tanto, cuando las personas implicadas ni siquiera están casadas es aún más probable que el caso se desestime”. Esto supone que muchos casos de acoso no sean siquiera investigados ni juzgados, lo que imposibilita que los acosadores entren en vigilancia electrónica. La tecnología ayuda, sí, pero los dos verdaderos desafíos, íntimamente ligados, son de conciencia social y de desarrollo del marco penal.