No sé si te quiero o es que voy fumada

Paraguay es el país donde mejor expresan sus sentimientos y el resto somos incapaces de hacerlo

Acabo de abrir Google. “Cómo expresar mis sentimientos”. Esas son las palabras que acabo de teclear en la barra de búsqueda. Seguro que tú también has escrito la misma frase en alguna ocasión. No soy tan rara, ¿vale? Me sale que hay aproximadamente 27.800.000 artículos y webs que están deseosos de enseñarme a ponerle palabras a todo eso que siente mi corazoncito y que, por mucho que lo intente, no entiendo ni sé expresar. He de reconocer que el hecho de que haya tanta información sobre este tema, me tranquiliza bastante porque eso significa que no soy la única a la que le ocurre esta mierda. Me decido a entrar en el segundo resultado: un texto de Wikihow. Esa web tiene buenas soluciones y, lo más importante, siempre vienen acompañadas de dibujos para que pueda entenderlo y pasármelo bien al mismo tiempo. Uno de los pasos que dice que debes seguir es el de comunicarse con claridad. Si ni siquiera soy capaz de reconocer lo que siento, ¿cómo voy a saber decírselo a otra persona de forma que lo comprenda? Wikihow, me has fallado. Ojalá Epi y Blas nos hubiesen enseñado a expresar lo que sentimos y no tanto a conocer la diferencia entre dentro y fuera. Fue una lección que caló mucho en nuestra generación, sobre todo en el chico con el que perdí la virginidad. No sabía hacer otra cosa.

Según el último estudio de las emociones en todo el mundo (sí se hacen investigaciones sobre esto aunque no te lo creas), Paraguay es el país más sentimental, es decir, el que más sentimientos tiene y expresa. Puede que sea el lugar al que debamos ir para encontrar un crush que nos diga te quiero o te odio. Lo importante es que sepa exteriorizar sus emociones. La única forma que conocemos (y a la que más recurrimos) para confesarle a otra persona lo que sentimos son los emojis o, si eres premium en no saber expresarte: los stickers o gifs. Yo soy de esa clase de personas que mendiga que le envíen algunos stickers para guardármelos y poder mandarlos cuando no sé cómo acabar una conversación o cómo decir lo que pienso de verdad. Soy así y me enorgullezco de ello. Al fin y al cabo, un sticker de Whatsapp vale más que mil palabras (porque son tantas que te van a dejar en visto).

Me llamó la atención que usáramos tanto los gifs, emoticonos y demás como sustitutos de sentimientos, así que investigué un poco. Descubrí que, según un estudio de la Universidad de Rochester de 2018, la gente que más emoticonos usa es más introvertida. En eso creo que acertaron bastante, ¿no crees? Pero eso no era todo. También decía que el 25% de los emoticonos que se mandan no se entienden bien. Si no tenemos los emoticonos como opción para expresarnos, ¿qué nos queda?

Estos días me ha dado por ponerme todas las pelis de adolescentes de Netflix. Lo que más me chocó no fue que gente de más de 30 años interpretara un papel de alguien de 16 esperando que nadie se percatase. Más bien fue la facilidad de los adolescentes sin acné para decir lo que sentían. Le plantaban un te quiero al chico o a la chica que les hacía tilín con la misma seguridad que pedirían doble ración de patatas en el McDonald’s. A ver, si yo tuviera la seguridad de que me va a decir que sí y que luego me voy a acostar con el capitán del equipo de fútbol americano, también me atrevería. Nos da vergüenza decir lo que sentimos por si se ríen de nosotros y porque tenemos una carga de inseguridades tan grande y pesada que fijo que nos harían pagar por exceso de equipaje.

Al final lo que ocurre es que no sabes si le quieres o simplemente es que vas un poco fumada. Con un guion que marque todo lo que nos va a ocurrir, la vida sería más sencilla, aunque también más aburrida. Cagarla muchas veces también está bien porque lloras, te sientes mal, pero siempre acabas aprendiendo y no vuelves a cometer el mismo error (bueno, solo un par de veces más y luego ya no). Primero intenta poner en orden lo que sientes, luego acéptalo y ya te las ingeniarás para expresarlo con palabras o con un osito de peluche de los chinos que al apretarlo diga ‘te quiero’. Pero, bueno, tampoco me hagas mucho caso. No soy una experta. Es muy complicado y, sobre todo, demasiada responsabilidad decirte lo que tienes que hacer, así que acabaré este artículo con la mejor forma que tengo de expresarme.

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