Una terapeuta te explica por qué no eres capaz de comunicarte con tu pareja

Los problemas de comunicación son el talón de Aquiles de las parejas pero existen maneras de solucionar el bloqueo que se interpone entre vosotros

Lo que antes solo era amor, armonía y fotos 'cuquis' en Instagram hace tiempo que dejó de serlo. Cada salida y cada decisión que hay que tomar en conjunto es una posibilidad de acabar en una discusión para la que no tienes ni tiempo, ni ganas. Entonces se acaba apoderando de vosotros una sensación de pereza extrema ante la perspectiva de discutir y desarrolláis mil y una maneras de evitar todo lo polémico y tirar adelante. Una adaptación que permite sobrevivir a vuestra relación y que impresionaría al mismísimo Charles Darwin pero que, en realidad, os está conduciendo a una inevitable extinción. 

Los problemas de comunicación son el talón de Aquiles de las parejas, ya sea porque el silencio se ha apropiado de vuestros momentos a solas, o bien, porque los reproches y la violencia verbal emergen cada vez que intentáis comunicar al otro todo aquello que os irrita en vuestra relación. Es entonces cuando se llega a la situación de bloqueo que os va erosionando poco a poco y que no presagia nada bueno. En opinión de la terapeuta de parejas y coach sexual, Núria Jorba, el motivo principal por el que esa conversación profunda y sanadora que ponga las cosas en su sitio nunca llega es el miedo.

La falta de habilidades sociales problema de fondo

“Lo que realmente nos da miedo de hablar claro son las consecuencias que tendrá lo que digamos. El problema está en cómo va a reaccionar el otro y qué va a pasar”, apunta Jorba quien señala el origen de esta incapacidad para afrontar los problemas mediante la comunicación está en nosotros mismos y las dinámicas que hemos creado desde el principio de la relación: “Estamos tan enamorados y atontados que nos decimos ‘da igual’. Entonces creamos un hábito porque, si nunca hemos hablado las cosas, es muy difícil que vayamos a hacerlo después. Y, si además no nos han enseñado a comunicarnos y a ser asertivos, pues mucho peor”.

Por tanto, según la experta, las habilidades sociales y la inteligencia emocional que hayamos desarrollado hasta el momento de iniciar nuestra relación tendrán un papel clave en el desarrollo de la misma. “Si en mi casa no me han enseñado a enfrentar los conflictos no lo voy a hacer ahora, y menos con mi pareja”, recuerda Jorba que, precisamente por eso, destaca la importancia de crear lo que ella llama el ‘vínculo de adulto’ en la pareja. “Se trata de hablar las cosas y tratarlas desde un punto de vista maduro diciendo todo lo que podría molestarnos y no evitándolo”, insiste.

El problema es que, para ser capaces de crear este vínculo de sinceridad y compromiso, la asertividad es una condición indispensable. Una habilidad social que, por desgracia, es tan necesaria como escasa. “No somos asertivos. No se nos ha enseñado ni en la infancia, ni como adultos. Eso provoca que nos inhibamos y vayamos acumulando hasta que explotamos, o bien, ataquemos entrando en competición con nuestra pareja”, recuerda Jorba que cree que ambos casos acaban derivando en agresividad: “Uno porque ya lo enfoca de manera agresiva y otro porque se va hinchando como un globo hasta que explota”.

La importancia de saber negociar con tu pareja

Tan importante es saber hablar sin agresividad ni acritud como lo es saber hacia donde queremos llevar nuestra conversación. En el primer punto, Jorba señala que “ponerse a la defensiva” solo desembocará en una discusión y provocará que “no quieras volver a hablar y tiendas aún más a evitar el conflicto siendo imposible negociar y llegar a pactos” lo que acrecenta el problema y crea un círculo vicioso. Para evitarlo, la clave está en “hablar desde el ‘yo’ y no desde el ‘tú’”, es decir, los reproches. “Enfocar la conversación desde el típico ‘es que tú…’ es un error de base porque no tienes que hablar del otro sino de lo que te pasa a ti, de lo que tú quieres”.

“Decir ‘yo me siento así’ o ‘yo creo que necesito esto’ es un acierto. Tendemos a atacar y a juzgar al otro creyendo que tenemos la verdad cuando, en realidad, no existe. Si no trabajamos individualmente todo esto se creará una discusión porque en vez de hablar nos pondremos a la defensiva. Es lo que llamamos ‘parejas competitivas’ que solo buscan tener la razón y no tanto entenderse con su pareja que es lo que llamamos ‘pareja de equipo’”, resume la terapeuta a la vez que se lamenta de que muchas conversaciones entre parejas solo sirvan para descubrir cual de los dos tiene razón y no para negociar soluciones juntos.

Las cinco claves para enfrentar una conversación

Jorba sintetiza en cinco aspectos las claves para lograr que esta necesaria conversación acabe con éxito y fijando unas bases estables sobre las que seguir construyendo nuestra relación:

1. Encontrar un buen momento para hablar.

2. Hablar sin miedo y creer que hablando bien solucionaremos la situación y la pareja estará mejor.

3. Hablar siempre desde el ‘yo’. Expresar nuestras necesidades y anhelos sin reproches. 

4. Empatizar con tu pareja, querer llegar a un acuerdo y no a que te otorgue la razón.

5. Negociar. Si no quieres poner el lavavajillas por la noche, o no te cae bien mi amigo ¿qué hacemos? El qué hacemos y el cómo lo hacemos no se dan nunca y es un grave error.

Trabaja desde ya tus habilidades sociales

Para la terapeuta de parejas, lograr todos los puntos anteriores y conseguir que nuestra relación tenga una comunicación fluida y sin tensiones, pasar por dos aprendizajes imprescindibles. “El primero es aprender las habilidades sociales, a comunicarnos con los otros desde la asertividad y a querernos. Y el segundo es aprender a lanzarnos a la piscina para comprobar que nuestros miedos no son reales”, concluye Jorba que, para ello, no duda en recomendar a tod@s la lectura del libro de Elia Roca, Cómo mejorar tus habilidades sociales.

Está claro que aprender puede ser un proceso largo y complejo en el que tanto tú como tu pareja deberéis estar plenamente implicados, pero de lo que no hay duda es que es la única manera de afrontar una relación que no se va a mantener siempre del amor y la armonía del principio. Como insiste Jorba, “los problemas nunca se van solos” y, si todos tuvieramos las herramientas para encararlos en lugar de huir de ellos o encerrarnos en nuestra ‘razón’, nos iría un poquito mejor. Porque es cierto que saber callar es importante, pero saber hablar con tu pareja y con las personas de tu alrededor lo es todavía más.