Esta pulsera te dará un calambrazo si vas a ser infiel o tomarte una cerveza de más

Se llama Pavlok, se vende en Amazon por 447 euros y asegura llevarte siempre por el buen camino

La sal de la vida está en luchar contra los impulsos que sabes que no te convienen pero que te tientan: retrasar el despertador diez minutos más, tomarte otra cerveza aunque sabes que mañana te va a cobrar factura, morderte las uñas porque no puedes evitarlo e incluso desviarte en tu camino a casa para ir a verte con tu amante. Las tentaciones están en cada uno de los pasos que damos, pero controlarlas y vivir de acuerdo a lo que queremos ser es una de las mayores satisfacciones que hay.

Para frenar el vicio, siempre ha estado la Iglesia, que nos decía qué sí y qué no y, sobre todo, qué pecados eran lo suficientemente blanditos como para ser perdonados con una confesión. Pero en una sociedad cada vez más secular y tecnológica, ya son pocos los que van a verse con el padre para depurar los deslices de la semana. Y, como para todo, Amazon tiene una solución: la pulsera Pavlok, por 447 euros y, por ahora, no disponible en España. Como si fueras un perro mal portado, este brazalete "de diseño elegante y cálido" te da una descarga eléctrica cada vez que nota que estás cayendo en alguna de tus debilidades.

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La Pavlok se diseñó para ayudar a los deportistas a madrugar para ir a entrenar antes de ir al trabajo. De hecho, se llamaba "Wake Up Trainer" y era un despertador un poco más potente para los perezosos que querían convertirse en mañaneros —algo que está demostrado que, si haces contra natura, va a ser peor para tu rendimiento—. Pero, como todo, ha sido perfeccionado y ahora tiene detectores de movimiento (por ejemplo, para saber si te vas a encender un cigarro) y GPS, para que no te desvíes del camino que te has marcado.

El tirano eres tú: puedes programar la pulsera en función de las pulsiones que quieres que te reprima y cada vez que te pases de la raya, recibirás un calambrazo que te recuerde que no deberías estar haciendo eso. A partir de allí, podemos imaginar que la empresa debe estar ya acumulando datos sobre cuáles son los vicios que más nos cuesta superar por nosotros mismos, los límites que queremos ponernos y lo que nos cuesta. Por cierto, que el calambrazo, asegura el anuncio, es ligero... algo así como cuando te cruzas con un compañero en la oficina y os pasáis la electricidad. Nada grave, pero incómodo.

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La verdad es que cada vez somos más vagos y delegamos en la tecnología todo lo que nos da pereza. Nos encanta tener aparatos en casa a los que pedirles que nos pongan la alarma o nos hagan una llamada en lugar de coger el teléfono nosotros mismos y marcar. Pero este tipo de gestos nos acercan cada vez más a un futuro hiperconectado e hipercontrolado. Mientras las distopías como Black Mirror se acercan cada vez más a nuestros días (con Years and Years, que sucede en un futuro tan cercano en el que Trump y Putin siguen gobernando), nosotros nos movemos a pasos agigantados hacia un futuro donde las empresas sabrán absolutamente todo lo que hacemos en la intimidad. Y lo peor: lo hacemos de forma voluntaria.