Pillé MDMA y lo llevé a analizar para saber qué se está metiendo la gente realmente

Llega la época de festivales y con ella, la de las ‘bolsitas de eme’. Pero, ¿realmente sabes lo que tomas?

Aunque no veo fútbol, el Barça acaba de ganar. Hay cervezas, gente y pocas ganas de ir a dormir. Camino hacia la esquina que no falla y ni siquiera necesito llegar al lugar porque me interceptan por el camino con un susurro. Primero me ofrecen yerba. Bueno, a mí no, a quien camina a mi lado, que es un hombre. Digo que lo que quiero es MDMA. Me pide 60 euros. Le digo que tengo 30. Me dice que 50. Le contesto que solo tengo 30 y me voy. Nos vamos. Dos metros más arriba oigo un "¡espera!". Espero. Se va a algún lado, regresa en un momento. Nos volvemos a cruzar como si hubiéramos ensayado la coreografía. Le doy dos billetes enrollados. Él me da una bolsita de plástico que meto en mi bolsillo derecho. Nos vamos.

Me da absolutamente igual lo que me haya dado porque compré algo que me parece representativo de nuestra generación (un gramo de eme en una noche de subidón) para llevarlo a analizar y ver qué de qué está hecha la droga que pilla la gente en la calle. Energy Control, la organización que se encarga de detectar qué llevan las drogas, ayuda a los consumidores que quieren drogarse con cabeza a saber qué es exactamente lo que se están metiendo. Tienen una oficina en Barcelona y estands en los lugares de fiesta. Aunque en los últimos años han ido cayendo la presencia de nuevas drogas, los adulterantes pueden ser más peligrosos que las propias drogas.

Tres dosis en una pastilla

Me recibe Mireia Ventura, directora del Servicio de Análisis, que en un simple vistazo me confirma que tiene pinta de ser éxtasis. Hay una roca y la contextura es de cristales. Me preguntó dónde lo había comprado (en el Raval, Barcelona), si conocía al vendedor (no), cuánto me había costado (30) y cuánto creía que había (menos de un gramo, por el regateo). Tuve que esperar una semana para saber que realmente era MDMA y que tenía una pureza del 86%, por encima de la media, un dato que sorprende porque lo compré en la calle, pero tiene una explicación: ahora mismo, hay mucho éxtasis disponible porque se consume mucho y se sintetiza mucho. "La pureza que estamos encontrando es muy estable y si no llega al 100% es porque se sintetiza en laboratorios clandestinos donde es muy difícil que la sustancia sea pura del todo", explica.

Energy Control recibió el año pasado casi 2.500 muestras de drogas, 263 de ellas de eme. El 93% no tenía adulterantes. De media, el éxtasis tiene una pureza del 83% (aunque es verdad que todavía aparecen dosis adulteradas: la que me menos MDMA contenía, llevaba solo un 44%). Se adultera con cafeína, que estimula más, alarga sus efectos, provoca más sudoración, taquicardia y reduce el sueño, MDA, un hermano del MDMA más potente y con más efectos psicodélicos o metanfetamína, que tiene un aspecto similar al eme, pero es una anfetamina potente.

Pero este refinamiento del éxtasis no significa que se pueda bajar la guardia, las nuevas sustancias siempre pueden aparecer y, justamente, tanta disponibilidad es lo que ha provocado ha sido el aumento de las dosis, sobre todo en las pastillas, y una caída de los precios: se puede conseguir una por cinco euros. En 2010, la dosis media por pastilla era de 97 mg, mientras que en 2018 había aumentado a 197 mg. Es fácil calcular que cuesta menos que una copa. "Ahora no tiene sentido decir 'cuidado con las nuevas drogas, sino ojo con la dosis que tomas. Las pastillas hay que partirlas", zanja.

Guía básica para drogarse con cabeza

El usuario medio de Energy Control es un hombre de 33 años, con estudios universitarios, aunque poco a poco va cambiando. "El mundo de las drogas todavía es muy masculino. Normalmente es el hombre quien lidera, quien compra con el camello y quien viene aquí un lunes. Las chicas son mis preferidas porque las veo muy empoderadas, que toman la batuta", cuenta Mireia. Este machismo intrínseco en el consumo de drogas nos demuestra que es muy fácil dejar lo de conseguir las sustancias en manos de otra persona. Es importante responsabilizarse y trasladar esta conciencia: "Ellas, además, son mejores compartiendo con sus iguales la idea de que hay que cuidarse". Me sumo a la recomendación.

La cocaína es la sustancia que más consultan los usuarios de Energy Control, pero el MDMA es la más extendida en los entornos festivos, como la época de festivales que está a punto de empezar. Cada droga tiene unas medidas de seguridad particulares, que puedes consultar aquí. En Energy Control se dedican, además de monitorizar el estado del mercado (reportan al Servicio Español de Alerta Temprana), a hacer un seguimiento de los usuarios. Con el resultado de cada análisis, te entregan una guía para tomar esa sustancia y hablan con cada uno para detectar posibles problemas. Es una labor realmente útil si tenemos en cuenta que a uno de cada diez se le acaba yendo de las manos. "Todavía hay mucho estigma y la gente se siente culpable por consumir drogas, por eso piensan, como lo que estoy haciendo es malo, no hace falta que me cuide. Eso es un error", concluye Mireia. Como cualquier cosa que conlleva un peligro, hay que tomar precauciones.

Las drogas tienen sus riesgos pero, como recuerdan desde el medio especializado Psychedelic Frontier, no se puede olvidar que quienes las consumen lo hacen por diversión y eso es lo que no han tenido en cuenta todas las políticas basadas en la prohibición. Porque ellos también son unos consumidores profesionales, dejamos sus consejos para que, si alguna vez decides usar drogas (esa decisión solo depende de ti), lo hagas de forma inteligente. Y es mejor tener siempre cerca a los profesionales que sabes que no te estigmatizan. Al fin y al cabo, si al final no es divertido, tampoco tiene sentido.

1. No improvises. Piensa con antelación cuándo te apetece tomar drogas y resérvalas para una ocasión especial. Así nunca te apresurarás a tomar sustancias desconocidas y generarás un mecanismo que te proteja de la idea de que cualquier momento es bueno para pegarse un viaje. No es así: debes reservarte para temporadas en que estés de buen humor y nunca drogarte si estás de bajón.

2. Analiza lo que consumes y lee las recomendaciones. En lugares como Energy Control o la web del SEAT puedes encontrar información sobre las drogas, sus posibles efectos secundarios, las dosis recomendadas y cómo enfrentarte a un posible mal viaje. Ten siempre en la cabeza toda la información para que ningún síntoma te pille desprevenido y te asuste.

3. Sé consciente de si tienes tendencia a la adicción. Como todo el mundo sabe, las drogas pueden generar adicción. Hay mucha literatura al respeto, pero en resumidas cuentas, la pregunta que debes hacerte no es "¿por qué me gusta tanto esta droga?" sino "¿de qué huyo cuando consumo?". Por eso es muy importante no tomar nada cuando sabes que no estás bien. La mezcla puede ser muy perjudicial.

4. Cuanto más te guste, más tiempo deberías esperar a repetir. Si alguna vez has sentido que tu viaje es tan divertido que no quisieras salir de él, deberías esperar mucho tiempo antes de repetir. Disfrutar las drogas solo es posible cuando las tomamos como una experiencia ocasional que complementa de vez en cuando nuestra vida cotidiana, pero nunca como un sustituto de nuestro día a día.

5. Pasa un tiempo sin consumir nada. ¿Fumas cada día? ¿Te metes un par de rayas cada finde? ¿Tienes dudas de si te estás enganchando? Para. Para durante un mes, dos... o seis. Si no puedes, pide ayuda. Nunca des por hecho el clásico "lo dejo cuando quiera". Demuéstratelo.

6. Piensa siempre cómo te comportas. Aumentar la dosis o la frecuencia siempre es un mal signo. Si cada vez necesitas más cantidad para conseguir los mismos efectos, para. Sé consciente de cuánta droga estás consumiendo para que cuando te des un susto no sea demasiado tarde.

7. Si tomas alguna medicación, respeta mucho las incompatibilidades. Son sagradas.

8. Piensa siempre en los riesgos que tiene drogarse. No es una broma. Igual que no saltarías de un avión sin paracaídas, tienes que tener muy claro qué significa meterte estupefacientes en el cuerpo. Tienes que saber cuáles son los peligros de cada sustancia y estar alerta a cualquier síntoma. Solo será divertido si de verdad sabes cuidarte.