El lado más oscuro de 5 de tus ídolos hará que no los vuelvas a ver igual

Michael Jordan, un tirano, la Madre Teresa de Calcuta, una torturadora, Einstein, un misógino. Bajo una fachada de perfección, se escondían auténticos monstruos

En público tenía la fama de ser un personaje ejemplar. Sus logros son, todavía, alabados hoy en día. Pero tras su fachada impecable, tenía una cara oscura. Hay decenas de grandes actores, políticos, autores y activistas que, como Dalí o Picasso, podrían definirse de esta forma, personas que han pasado a la memoria colectiva como leyendas y referentes en su campo, pero cuyos episodios más oscuros han sido olvidados. Sin embargo, El País ha hecho un ejercicio de memoria con un reportaje en el que intenta desmontar esta perfecta fachada y demostrar que hasta los seres más angelicales pueden llegar a tener manchas muy oscuras en sus convenientemente blanqueados expedientes.

1. Albert Einstein

Einstein y Mileva

Probablemente el científico más importante de la historia junto a Newton y Nicola Tesla, todos conocen su nombre. Lo que no sabemos es que era una persona agresiva y misógina. Aseguró que “muy pocas mujeres son creativas. No enviaría a mi hija a estudiar Física. Estoy contento de que mi nueva mujer no sepa nada de ciencia”. Y no solo eso, según The New York Times, cuando conoció a Mileva, su futura mujer, la dejó embarazada antes de casarse y la envió con su familia a Serbia. Nunca visitó a su hija hasta que acabó casándose, pero, con condiciones, “no esperes afecto por mi parte”, “no me pidas que me siente contigo en casa” y “abandonarás mi dormitorio inmediatamente cuando yo te lo pida”.

No solo era machista, también racista. Según Ze’ev Rosenkranz, editor y traductor de los diarios de viaje de Einstein, cree que son un shock para cualquiera leerlos. Entre otros comentarios, Einstein teoriza "sobre el origen biológico de la supuesta inferioridad intelectual de los japoneses, chinos e indios", unas ideas que "definitivamente pueden considerarse racistas". 

2. Michael Jordan

Nadie pone en duda que fuera un genio de la cancha. Jordan es un icono y el referente de miles. Sin embargo, los periodistas deportivos que lo acompañaron durante su carrera recuerdan su toxicidad fuera de la cancha. “Es difícil definirle como algo más que un tirano”, cuenta el periodista Roland Lazenby, que ha escrito varios libros sobre el jugador, “esto es lo que su entrenador Phil Jackson me dijo: 'Fue genial tenerlo en la pista, porque era capaz de hacer milagros para destruir a un equipo. Pero el problema era entre partidos, cuando tenías que vivir o salir con él. Literalmente, humillaba a Krause [director general de los Bulls]. Era el peor lado de Michael Jordan. Este comportamiento creó malestar, frustraciones y enfado entre sus compañeros. En definitiva, acabó con las relaciones personales dentro del equipo”. Según el artículo, otros periodistas y compañeros coinciden: era un genio, pero también un tirano. Hundió carreras de jugadores novatos y jóvenes a base de tortura psicológica.

3. Madre Teresa de Calcuta

A pesar de que “pasó a la historia como una mujer que dedicó su vida a ayudar a los más necesitados y terminó convirtiéndose en una metáfora del bien y le dieron el Nobel de la Paz”, como explica el artículo, tenía una cara muy oscura, que cada vez más recordada: no quería ayudar a los pobres sino seguir los principios más fundamentalistas del cristianismo y dejarlos sufrir hasta morir como forma de penitencia religiosa. Según una frase de la propia Teresa que pasó al recuerdo: “es hermoso ver que los pobres aceptan su suerte. Sufren como Cristo su pasión. El mundo gana mucho con su sufrimiento. Es muy bonito ver a la gente morir con tanta alegría”.

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“Teresa de Calcuta creía que los pobres tenían que sufrir. Además, les pedía resignación ante su situación y los ayudaba a morir, pero no a vivir: les negó el cuidado profesional. Sus misiones eran casas de la muerte”, añade el artículo. Otro reportaje va más allá, y la acusa de corrupción, porque “le encantaba el dinero” y no se gastaba en los demás los miles de dólares que recibía en ayudas, ya que sus “pacientes” seguían sufriendo bajo su cuidado: “a los moribundos no se les daba ningún analgésico fuerte, incluso en los casos más extremos, y los cuidados no eran profesionales, carecían de la más básica higiene, sufrían condiciones de tortura”.

4. Antoine de Saint-Exupéry

Es el autor de una de las obras más icónicas de la literatura, El Principito. Un cuento precioso, cortito y que a todos nos ha emocionado y llenado de juventud y sentimientos positivos. Y a pesar de los buenos momentos que ha dado a tantísima gente, a su mujer la hizo sufrir. De origen salvadoreño, nunca la defendió ante su racista familia, que la llamaba “mujerzuela”, como si fuera una prostituta. Además, él la engañaba y no se lo ocultaba. Ella, en sus memorias, acabó definiéndolo como un hombre “egoísta, infantil, cruel, negligente, avaro y derrochador”, y se lamentaba de los malos tratos y de que la torturase psicológicamente con sus infidelidades.

5. Elvis Presley

Elvis y Priscilla

“Se pasaba los rodajes drogado, era adicto a las anfetaminas, la cocaína y los somníferos”, asegura el artículo. No solo era drogodependiente, sino que, poco a poco, fue desarrollando unos delirios de agente secreto y, además, era racista y conservador. Quería luchar contra las drogas, los hippies y los negros, estaba preocupado por el comunismo y las tensiones raciales y pidió a Nixon convertirse en agente federal.

“Además de tener ideas políticas confusas, era una persona inmadura y obsesiva en lo personal”. Por ejemplo, su mujer, Priscilla, de la que se enamoró cuando ella tenía 14 años (y él ya era una estrella, con 24) en sus memorias recuerda episodios muy extraños sobre Elvis, como cuando la llevó a un depósito de cadáveres a ver muertos, entre otras actitudes de las cuales nunca entendió su motivación.

CN