Las empresas se aprovechan de tu soledad para sacarte la pasta

"Me encanta estar soltero", dicen los nuevos anuncios de Tinder. Y, aunque parezca empoderador, esconde otra realidad: las empresas quieren que te sientas solx, porque entonces eres un buen producto

El sentimiento de soledad que te acompaña es compartido por la mayoría de jóvenes. No es la primera vez que hablamos de esta epidemia que afecta a los millennials pero que se ceba especialmente con los zennial: nos sentimos muy solxs. De hecho, según una encuesta del DYM Market Research, un 80% de los jóvenes entre 18 y 25 años se siente solx, aunque no lo esté (incluso un 91,7% de aquellos que viven en un piso compartido se siente solx, aunque comparta sus espacios diarios con otros).

Por supuesto, el sentimiento de soledad no es positivo, ya que está cargado de estigma. Pero, por otra parte, hay un movimiento de emancipación que quiere combatirlo y empoderar el estar y hacer cosas solx, desde cenar en restaurantes hasta ir a conciertos. Incluso en Japón, uno de los países que culturalmente proyecta más estigma en torno a la soledad, están apareciendo las “fiestas para uno”, eventos que están diseñados para ser disfrutados sin compañía ni miradas inquisitivas que juzguen.  

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Revalorizar la soledad es también posible porque tenemos el móvil. Es decir, aunque estemos solos en algún sitio, no lo estamos nunca. Es fácil desayunar en un restaurante sin compañía porque puedes ir mirando WhatsApp, Instagram o Twitter y seguir manteniendo una conversación, no te aburrirás nunca. Estamos hiperconectados, algo que no siempre es bueno: según la encuesta, cuanto más usamos las redes más solxs nos sentimos, porque en cambio de construir relaciones físicas y reales usamos los dispositivos como refugio y alternativa a la vida real.

Esto, las empresas lo saben. Solo hace falta ver los anuncios de Tinder: “¡redescubre tu soltería!”… pero chateando a través de una app, buscando contactos constantemente de forma cibernética, coleccionando conversaciones y personas de forma compulsiva y sin construir nada sólido.

Campaña de Tinder

En este contexto se empieza a hablar de economía de la atención. “Muchas compañías se percataron de que existía ese recurso natural a su alrededor: la atención de la gente; si les das cosas gratis, puedes captar su atención y después vender más”, explica James Williams, extrabajador de Google, a la BBC. Así, se aprovechan de tu soledad: como los estímulos son siempre constantes, si estás solx sin nada que hacer, te aburres. Pero tienes el móvil ahí, con toda la información y entretenimiento del mundo, así que no puedes evitar mirarlo.

De hecho, a empresas como Tinder les interesa que estés solx. Si no lo estás no querrás hacer matches. O a Instagram, que quiere que estés aburridx en una cafetería para que te pases el día haciendo scrolling. Lo mismo con Twitter, Facebook o cualquiera de aquellas apps que tienes instaladas en el móvil.

El diario El Confidencial elucubra sobre cómo se traducirá esto en el futuro, asegurando que no será raro llegar al punto en el que jóvenes quieran pagar por suplir las interacciones sociales que no tienen. Vivimos en una época cada vez más precaria, con menos posibilidades para cuadrar horarios, obligándonos a emigrar, a trabajar a deshoras, a mudarnos fuera de nuestros barrios habituales… Es normal que nos sintamos solxs. Y es normal intentar empoderar esta soledad para que no nos destroce. Y, además, es lógico que en un sistema capitalista el mercado quiera enriquecerse con esta situación, aunque no sea ético.

La socióloga Arlie Russell Hochschild, como cita el diario, lo resume bien: “a medida que nuestras vidas se vuelven más difíciles y solitarias, es el mercado el agente que ofrece soluciones. En una década más o menos, pagar por la compañía o la conexión será tan común como ir a terapia. La industria de la compañía nos hará sentir incómodos y habrá críticas, pero la tendencia persistirá. La necesidad de conexión social es demasiado primordial: si el mercado nos ofrece la oportunidad de hablar y caminar con alguien que parece un amigo, lo aceptaremos”.

Estás solx, te sientes solx y las empresas lo saben. Vivimos en una época mercantilista y los grandes empresarios utilizarán cualquier rasgo de tu psicología para enriquecerse. Es inevitable. ¿La clave para evitarlo? Intentar apostar por relaciones reales y menos por las virtuales. También, encontrar métodos para aburrirte menos contigo mismo. Y, además, intentar mirar menos el móvil: según estudios de Apple y Android lo desbloqueamos unas 150 veces al día, cada siete minutos. Seguro que puedes reducirlo y depender menos de la tecnología.