Científicos de EEUU están diseñando el ‘porro perfecto’

Normalmente, cuando fumas no sabes si te va a dar paranoia o risas, pero la industria se está especializando de modo que si sabes lo que inhalas, puedas prever los efectos

Con la progresiva legalización de la marihuana, los porros son cada vez más precisos. Cuando vas al club, parece que estás en una chocolatería donde puedes elegir los bombones por sus ingredientes, texturas y sabores. En este caso, también por sus efectos. Pero varias empresas de cannabis recreativo de Estados Unidos están trabajando para ser aún más precisos: controla los terpenos, los componentes del cannabis, para poder llegar a la fumada perfecta (según tus deseos y necesidades, claro).

Es una putada cuando quieres fumarte un porro para irte a dormir y te topas con una marihuana que te activa la cabeza y hace que empieces a rayarte. O cuando estás en una fiesta y una simple calada te apalanca y te deja fuera de juego durante un buen rato. Pero cuando compras la hierba por ahí con cualquier dealer de la calle y de forma ilegal, es probable que no tengas mucho para elegir. Suerte tendrás si es "buena". Pero con la legalización, el control de la producción crece y también las exigencias de los clientes. En los últimos años hemos visto un boom del CBD, el cannabinoide no psicoactivo del cannabis, que se usa para hacer desde aceites hasta cupcakes con efectos relajantes.

Ahora, el nivel de precisión puede llegar a otro nivel, con el conocimiento profundo (científico, a nivel químico) de las características de cada especie de marihuana. En INSA (una empresa fundada en 2013 con sede en Massachusetts) ya están vendiendo cogollos con los que cada fumador "puede modular su fumada", según explica un reportaje de The New York Times. La empresa "confía en que ha descubierto qué tipo de fumada provoca cada uno de sus productos y que puede ofrecer una garantía de satisfacción a sus clientes si lo que anuncia no es lo que perciben", explica el artículo.

INSA es el acrónimo de índica y sativa, las dos principales variedades de marihuana, que se han considerando siempre como calmante y estimulante, respectivamente, pero ahora la empresa quiere reeducar a su público porque los perfiles químicos de las plantas no son tan distintos. El negocio de la marihuana en Estados Unidos ya supone el 4% de la facturación por alcohol y cada vez se legaliza en más estados y países del mundo. En Europa, el primero ha sido Luxemburgo, pero que se extienda la tendencia es cuestión de tiempo. Uno de los problemas con los que se topan las empresas que la comercializan es que los clientes no quieren improvisar con los efectos. Para volverte mainstream, tienes que ir a tiro fijo.

El THC se señaló como el componente psicoactivo de la marihuana en 1964, pero la prohibición de esta sustancia en la mayoría de países frenó la investigación al respecto. Sí que hubo avances, en especial desde los años 90 y en países donde la legalización llegó antes, como los Países Bajos. Pero las posibilidades a las que se puede llegar combinando los distintos terpenos con los cannabinoides no se han explotado realmente hasta que ha llegado la legalización. 

Así que ahora la competencia es por ver quién te garantiza la fumada perfecta para que cuando vayas a comprar, sepas si te apetece más una cosa u otra, igual que cuando sales y bebes alcohol, eliges la cerveza o el ron en función de tu actitud. Está claro que lo de la moderación está en manos de todos, pero la marihuana abre un mundo cada vez más grande de posibilidades.