Luxemburgo será el primer país europeo en legalizar la marihuana recreativa

El pequeño país se une de esta manera a la senda iniciada por Uruguay, Canadá y una parte importante de los Estados Unidos

"Prohibirlo todo lo hace más atractivo para la gente joven... Espero que todos nosotros tengamos una mente más abierta en relación a las drogas". Con esta demoledora frase, una mezcla de resignación y pragmatismo, el ministro de Sanidad de Luxemburgo, Etienne Schneider, admitía que la solución de uno de los países más ricos de la Unión Europea al problema del consumo y tráfico de marihuana pasará por la legalización de su consumo y producción. De esta manera, el pequeño país será el pionero en el Viejo Continente y seguirá la senda iniciada por Uruguay, Canadá y Estados Unidos, donde 11 de los 50 estados ya permite producir, distribuir y consumir marihuana para su uso recreativo. Un paso adelante más, dado que el Gran Ducado ya permitía el uso medicinal desde hace algún tiempo.

El acuerdo total entre las fuerzas políticas liberales, socialdemócratas y verdes luxemburguesas permitirá que la legalización total sea un hecho en los próximos cinco años mediante la aprobación y puesta en marcha de una ley que ofrecerá a los ciudadanos mayores de edad la posibilidad de producir o adquirir cannabis a través de una agencia estatal que regulará tanto la producción como el consumo por parte de los ciudadanos inscritos en el registro. Eso sí, con el objetivo de evitar el llamado turismo de drogas que afecta a su vecino, Holanda —donde la permisividad en torno al consumo, ya que la producción está prohibida, ha propiciado la llegada masiva de turistas con el objetivo de consumir marihuana—, solamente los ciudadanos residentes en Luxemburgo podrán adquirir sus dosis de cannabis. Es el mismo sistema que tiene Uruguay.

Uno de los aspectos más positivos de la legalización en el país es que la marihuana servirá para sufragar los gastos en prevención a las adicciones. “Los ingresos derivados de la producción nacional y la cadena de ventas bajo control estatal se destinarán a la prevención de las adicciones”, añadió el ministro, quien incluso viajará a Canadá para conocer de primera mano cómo el país norteamericano gestiona el cultivo, venta y consumo de marihuana desde su definitiva legalización en octubre de 2018. Precisamente, se espera que el sistema que será implantado en el país europeo se asemeje mucho al canadiense en el que los adultos pueden poseer hasta 30 gramos de marihuana para su consumo personal. Además, se permite la autoproducción, siempre que esta esté destinada únicamente al consumo propio.

El mensaje del ministro luxemburgués está claro: la vieja Europa debería comenzar a relajarse sobre el consumo de determinadas drogas, que si bien continúan siendo ilegales su consumo y autocultivo es una realidad más o menos tolerada en cada país de la Unión Europea, como en el caso de los clubes en España. Sin embargo, el evidente progresismo en la vía luxemburguesa hacia el problema de las adicciones ya ha levantado todas las alarmas en su conservadora vecina Alemania, puesto que se teme que de alguna manera sus ciudadanos encuentren la manera de obtener marihuana luxemburguesa de alta calidad a mejor precio que en su propio país. Sea como sea, lo que parece claro es que cada vez más países se han dado cuenta de que el único camino hacia el consumo responsable de algunas sustancias es la regulación por parte del propio Estado.