Buscar ‘el trabajo de tu vida’ te está convirtiendo en una persona infeliz

Las vocaciones no aparecen de la nada, sino que cuanto más te dedicas a algo, más amor desarrollas por la actividad

¿Conoces a alguien que sea bueno en lo que hace por primera vez? Tal vez tienes un amigo superdotado que no suele equivocarse, pero es el caso solo del 2% de la población, que son considerados de altas capacidades o más inteligentes que la media. Y ni siquiera está claro que ellos no tengan curva de aprendizaje. Este es el error que cometemos cuando vamos buscando nuestra pasión en la vida. Tenemos la idea romántica (tóxica) de que cuando encontremos nuestra pasión en la vida, todo saldrá bien de manera natural. Como si fuera amor a primera vista.

Pero esto no pasa nunca, según un estudio citado en The New York Times, que sostiene que la pasión se trabaja, no se encuentra por ahí. Es verdad que llegar a un trabajo soñado es un camino de años que vas afinando desde la infancia. Tus habilidades y esas aficiones que te hacen aislarte del mundo te van orientando hacia ciertas actividades más relacionadas con los números, con el arte o con las letras y la educación está pensada (idealmente) para que vayas siguiendo ese camino. Pero también puedes equivocarte o rectificar. Además, si no estás apasionado por tu trabajo, no te preocupes: la mayoría de humanos no dedican el suficiente tiempo a un trabajo para acabar desarrollando una pasión. Tenemos poca paciencia y abandonamos el esfuerzo demasiado rápido.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Existen dos formas de entender las pasiones: la primera considera que nuestros gustos son fijos y la otra, que pueden ir evolucionando en función del interés que pongamos en ellos. Los autores del estudio, claro, defienden que cuanto más nos dedicamos a algo, cuanto mejor conocemos sus detalles e intrigas, más nos puede llegar a gustar. Por ejemplo, pensemos en un deporte o un instrumento: cuanto más practicamos, mejor se nos da y cuanto mejor se nos da, más lo disfrutamos. Si lo dejamos a medias, sobre todo cuando requiere más empeño, el esfuerzo acabará perdiéndose.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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La reacción más fácil ante cualquier novedad es "yo no valgo para esto" y seguir buscando, pero este cambio constante de planes esperando encontrar una pasión mágicamente nos produce frustración y ansiedad. Como siempre, el error juega un papel importantísimo en esta nueva forma de entender tus pasiones. Puedes interpretar los fallos como pasos que tenías que superar sí o sí para avanzar en tu curva de aprendizaje. Si los errores consiguen desmotivarte, acabarás, como siempre divagando por actividades o trabajos en los que serás un novato.

Recuerda que alguien a quien admiras seguramente no sea superior a ti, sino que le ha dedicado más tiempo. Y que muy pocos genios son buenos en más de una cosa. No hay que ser ingenuos: no somos buenos para absolutamente todo, pero podemos llegar a ser lo suficientemente competentes para disfrutar prácticamente cualquier cosa que nos llame la atención. Es cuestión de esfuerzo y perseverancia, no de hacer un swipe left y pasar al siguiente capítulo como si nada.