El arte sueco de comer de todo, trabajar poco y ser feliz con lo justo

El conocido lagom se basa en tener una vida sencilla para que sea posible concentrarse solamente en lo importante y en lo esencial, este modo de vivir hace que los escandinavos, además, no engorden

Relaciones de pareja, amigos, trabajo, compras, visitar a la familia, ahora rebajas, la casa llena de ropa, recuerdos, muebles, cuadros, diferente decoración, la semana hasta arriba de planes, conciertos, quedadas, expos… Uf, qué cansancio de repente. Si hay algo que define y guía nuestra forma de vivir es el exceso, lo miremos por donde lo miremos: tenemos mucho y queremos más. Todo lo que poseemos, sumado a la cantidad de información que recibimos constantemente hace que nuestra atención nunca se centre en un solo pensamiento. Si a este caos cotidiano le añadimos la presión que tenemos porque nuestra vida sea ‘perfecta’, desde luego damos con un resultado que es agotador. En contra de esta forma turbulenta de vivir aparece el concepto sueco de lagom que, a falta de una traducción precisa al castellano, es el arte de encontrar la felicidad y tener una vida de lo más sana.

Antídoto contra la tristeza

Hubo un término escandinavo que, hace algunos años, entró con fuerza entre el vocabulario más habitual: el famoso hygge. Este concepto danés ‘enseñaba’ cómo encontrar la felicidad abrazando los pequeños detalles de la vida. Los detalles que podríamos denominar como los placeres básicos que suceden en el día a día y a los que prácticamente no les prestamos importancia porque estamos enfocando nuestra mirada hacia un objetivo que creemos que es más grande y que está en un tiempo que no es el presente. Este concepto danés no es el único. Los países nórdicos tienen una variedad de antídotos para ese sentimiento de tristeza y apatía que experimentamos cuando comprendemos que el mundo real nada tiene que ver con el que imaginamos o deseamos. Así, en Suecia y Noruega aparece la filosofía del lagom, que se podría traducir como: con moderación, en un equilibrio perfecto o lo justo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de Atölye² ® Design (@atolyekaredesign) el

Donde existe el lagom todo es como debería ser. Este concepto se basa en las proporciones: no hay ni mucho ni poco. A diferencia del hygge que se basa en moldear el entorno físico (entre otras cosas), el lagom se presenta como un estado de ánimo y una actitud frente a la vida. Lo que sucede, además, con este concepto es que se presenta como una escapatoria a todo el tumulto del día a día porque nos enseña a evitar el exceso y la limitación extremas, lo que nos permite observar qué aspectos en concreto nos hacen felices y qué cosas funcionan para alcanzar nuestro bienestar mental y emocional.

El equilibrio

Dentro del lagom predomina esa importancia del punto medio, del equilibrio, de la moderación o de lo justo y que, justamente por ello, debe aplicarse a todo lo que nos rodea. En cuanto a los hogares (a cómo disponerlos para encontrar la calma) desde el lagom se explica que menos es más. En cuanto a los alimentos y a qué tipo de alimentos compramos o queremos hablan de seleccionar con moderación, en el estilo de vida —algo que tiene más relación con la rutina— hablan de que esté relacionada con la sostenibilidad y hasta dentro de los negocios se explica que deben llevarse a cabo con lógica. De hecho, a través de las redes sociales, pueden observarse ejemplos de cómo las personas aplican este método a sus vidas personales buscando el hashtag #lagom.

Ni exceso, ni escasez. No estás por encima de nadie y tampoco eres menos. En definitiva, en el punto medio está la virtud. Justamente por ello se explica que es uno de los métodos para alimentarse de forma sana, no exactamente por seleccionar lo que se considera comida healthy sino porque no es una cocina elitista pero tampoco es simple: se reutilizan las sobras y se crea a partir de ellas. Así han nacido restaurantes muy asequibles que son dirigidos por cocineros estrella Michelin. Es más, existe un plato nacional llamado pyttipanna que consiste en reunir patatas, zanahorias, salchichas o lo que sea que haya en tu nevera, picarlo en pequeños trozos y freírlo.

Interiorizar el bien

Para conseguir este equilibrio sano que tiene que reunir vida social, ocio y trabajo, los suecos han ido realizando cambios que podrían ser impensables para nuestra forma de vida. En verano, por ejemplo, muchos cierran sus empresas y otorgan a sus empleados cuatro semanas seguidas de vacaciones. Las jornadas de trabajo, además, son muy flexibles y muchas de ellas terminan a las 17 horas. Otro de los aspectos que ellos tienen dentro de sus jornadas es el fika: un descanso que se toma unas tres veces durante el horario laboral para socializar con los demás trabajadores junto a una taza de café y un rollito de canela. Esto genera un buen ambiente y consigue hacer que se desconecte de los agobios que puede generar el trabajo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de Friskis&Svettis Jönköping (@friskisjkpg) el

No es lo único que se debe aprender de los suecos. El hecho de llevar a la práctica el lagom ha motivado la creación de ciertas tradiciones basadas en métodos de relajación: saunas, terapias en balnearios, masajes o tratamientos con hierbas. A esto se le suma la cultura del deporte. Friskis&Svettis es una de las organizaciones deportivas más grandes de toda Suecia: cuenta con medio millón de miembros.

El objetivo es interiorizar algunos puntos básicos que pueden ayudarnos a reducir el estrés y a simplificar tu turbulento día a día gracias al equilibrio que aporta el lagom. Para ello se puede empezar por comer absolutamente todo lo que quieras pero con moderación, tener más descansos, abogar por el deporte y averiguar qué elementos de tu entorno te sobran (y eliminarlos). Nada se pierde por probar este nuevo método que te ayudará a ser un poco más feliz.