'Hygge', la filosofía nórdica que explica cómo ser feliz en 10 pasos

¿Eres feliz? ¿Te consideras una persona afortunada con la vida que llevas o te invade la tristeza por motivo que no logras entender? ¿Estás convencido de que algo falla en tu existencia? Seguro que te has planteado y replanteado esto más de una vez. Y es que esto de la felicidad es una aspiración humana desde tiempos inmemoriales. Por eso hay quien dice que no existe la felicidad como tal, sino momentos felices. Venga, va, aceptamos barco como animal acuático. Pero jamás claudicaremos en la búsqueda de esa felicidad total (ni de los vídeos de gatitos en internet). Somos así, optimistas y cabezones.

No sé si lo sabes, pero hay un lugar llamado Dinamarca –hasta ahí todo en orden- que siempre encabeza las listas de los países más felices del mundo. De hecho, allí se encuentra el Instituto de lnvestigación sobre la Felicidad. Porque, además de la cerveza Carlsberg, los daneses pueden aportarnos ahora mismo su sabiduría ancestral para mejorar nuestro bienestar cotidiano. Es curioso porque allí pagan unos impuestos muy altos y el clima –aspecto importante para el estado de ánimo- es horrendo. Pero da igual: tienen el 'hygge'.

'Hygge' o el secreto de la felicidad

Se trata de una palabra que no se puede traducir a otros idiomas. Es genuina. Cien por cien denominación de origen escandinava. Se pronuncia 'hu-ga' y surgió de un término noruego similar –junto con Dinamarca, Noruega formó un reino durante medio milenio- que significa “bienestar” y que se escribió en danés por vez primera en el S.XIX. Hoy es una de las claves de su cultura, el secreto de su admirable felicidad. Y quizá deberíamos imitar la fórmula ya.

Porque esta gente tan molona, además de ser rubia albina y tener cara de elfo, asegura que 'hygge' es “lo bueno para el alma” mientras que, en España, diríamos algo así: “Estoy como Dios”, “Aquí, en la gloria”, “Sólo nos faltan unas cañas” o “Estoy más a gusto que un arbusto”. Ellos han sido más líricos, la verdad.

 Total, que representantes institucionales y periodistas de medio planeta -Código Nuevo no podía ser menos- acuden allí y se preguntan cómo demonios lo consiguen. Incluso en el hermético Reino Unido, esos que dijeron 'bye-bye' a Europa hace unos meses, una prestigiosa universidad está enseñando el 'hygge'.

La plenitud de una vida más sencilla

Llegados a este punto hagamos nuestro particular 'Manifiesto Hygge'. Sí, verás que, inmerso en esta espiral frenética que nos rodea, no cumples ni la mitad de los consejos de nuestros compis nórdicos. Aunque parezca fácil esto del 'hygge', no lo es. De hecho, lo que ellos proclaman como la actitud existencial correcta, consiste en reducir lo material, relajarse, sentirse como en casa, despojarse de las preocupaciones, crear un ambiente cálido y acogedor y, en fin, cuidarnos realmente bien.

Atentos al decálogo 'hygge':

  • Ambiente: Apaga las luces. Enciende una vela. Relax.
  • Presencia: Disfruta del aquí y ahora. Apaga el móvil.
  • Placer: toma café, chocolate, galletas, pasteles, dulces.
  • Igualdad: vive el “nosotros” por encima del “yo”. Comparte las tareas y el tiempo de disfrute.
  • Gratitud: Disfrútalo. Este podría ser el mejor momento.
  • Armonía: No se trata de una competición. Te queremos tal como eres. No hace falta que presumas de tus logros.
  • Comodidad: Ponte cómodo. Lo que hay que hacer ahora es relajarse.
  • Tregua: Nada de agobios. Ya hablaremos de política otro día.
  • Unión: Construye relaciones e historias en común. “¿Te acuerdas de aquella vez que…?”.
  • Refugio: Esta es tu tribu. Este es un remanso de paz y seguridad.

El gran Meik Wiking nos lo cuenta todo

El director ejecutivo del Instituto para la Búsqueda de la Felicidad de Copenhague, Meik Wiking, ha publicado “Hygge. La felicidad en las pequeñas cosas” (Libros Cúpula), donde promueve el estilo de vida 'hygge', que es barato, sencillo y aplicable cada día: el hogar, la comida, la bebida, la luz, la ropa, las relaciones sociales o los viajes son fuente de bienestar. Sus reflexiones están convirtiendo al autor en un superventas. En definitiva, todos necesitamos ser más felices ¿no?

No en vano la ONU resolvió en 2011 que “la búsqueda de la felicidad es un objetivo humano fundamental” y, desde 2012, publica el Informe sobre la Felicidad Mundial. Y ahí sale Dinamarca, tan sonriente con su 'hygge' y su primer lugar del ránking, recordándonos que toca disfrutar con las pequeñas cosas.

Ya sea pasando más tiempo con amigos cercanos o familiares, saboreando los ratos de soledad, sentándonos junto a la chimenea con un chocolate delicioso o un buen libro, poniéndonos calcetines calientes y ropa seca tras una tormenta, valorando la intimidad sin tanto artificio… Tú decides dónde encontrar tu 'hygge' interior.

Y no lo olvides: tu casa será tu primer templo del 'hygge'. Porque Dinamarca puede servir de inspiración, como apunta Meik Wiking, sobre cómo "los países pueden aumentar la calidad de vida de sus ciudadanos”. Y, sobre los anhelos de la juventud actual, advierte a los lectores de Código Nuevo: "Creo que como sociedades no podemos convertir siempre nuestra riqueza en bienestar. Y para los jóvenes es particularmente difícil estar tan expuestos a las redes sociales, ya que sabemos que las comparaciones sociales pueden tener un efecto negativo en nuestra felicidad". ¿Estamos preparados para ser (más) felices? Ya lo sabes, el camino nórdico de la felicidad solamente tiene 10 pasos. ¡Recórrelos!