Acudí a un santero cubano para realizar un ritual de amor y retener a mi pareja

Miles de personas recurren cada año a este tipo de ritos de origen africano para poder recuperar y retener a sus parejas

Más de 41.000 resultados aparecen al teclear ‘amarres amor’ en Mil Anuncios. Un amarre de amor es un tipo de conjuro que, según dicen algunas religiones o tradiciones, puede generar que la persona que recibe el ritual tenga sentimientos de amor hacia la persona que lo realiza o que, como ocurre en la mayoría de los casos, paga por él. Las personas desesperadas por ‘amarrar’ el amor suelen acudir a hechiceros, maestros o santeros que realizan el ritual en sus respectivos templos y que cobran un buen dinero por ello. Y, como suele ocurrir cuando una importante suma de dinero está en juego, gran parte de esos 41.000 resultados parecen verdaderas estafas. Entre exclamaciones y buenos augurios cada uno de los anuncios prometen ser el amarre definitivo: 100% real, cero engaños, éxito asegurado, con novio, novia, matrimonio, recuperación completa del amor, para siempre, hasta el fin de los días juntos y enamorados. Me entra el agobio con solo leerlo.

Captura de un anuncio en Mil Anuncios

Varios son los ejemplos, además, de enlaces sumamente tóxicos, como el que se ve en la imagen: “CONSULTA TOTALMENTE GRATIS !! Amarre definitivo!. . pactado con muertos, o con el diablo, para novios, esposos, y amantes, es para siempre, con pensamientos constantes de amor, no tendrá ojos ni deseo de buscar a nadie que no seas tú, si está alejado se acercará, te buscará, y te rogará, lo podrás maltratar, humillar y no podrá escapar de ti”, asegura el Maestro Iván en Milanuncios. De este tipo de mensajes hay miles, con más o menos detalles pero todos coinciden en este tipo de patrón que solo tiene un desenlace basado en la dependencia emocional y en la absoluta toxicidad.

Viendo la cantidad de resultados que aparecen en mi navegador y que afirman ser 100% eficientes una ‘casi’ siente la tentación de resolver su situación sentimental de un plumazo y, de paso, investigar si todo este mundo de la santería es tan oscuro como algunos de encargan de hacernos creer. Sin embargo, viendo el nivelazo de algunos de los anuncios está claro que esto es un negocio en el que huele más a timo y autoayuda que a cualquier otra cosa. Para saber mejor qué hay de verdad y qué de márketing en toda esta cuestión, decido consultar con un auténtico santero cubano para que me explique qué piden las personas que acuden a él, los motivos por los que lo solicitan y cuál es la forma correcta de hacer estos amarres. ¿Conseguirá que mi novio y yo seamos felices para siempre?

El santero

Marcos Antonio Muñiz es Babalawo cubano. El Babalawo o Babalao es el título Yoruba (una religión que tiene su origen en África Occidental) que denota a los sacerdotes de Orunmila (una de las deidades de dicha religión). Esta deidad conoce el pasado, el presente y el futuro y, por tanto, el Babalawo puede predecir el tiempo próximo y cómo manejarlo gracias a la comunicación que puede realizar con Orunmila. En su página web personal, Marcos se presenta mostrando todos sus estudios, iniciaciones y consagraciones y lo hace con el objetivo de dejar claro quién es y acallar a todas las personas que se dedican a difamar: “Prefiero curarme estando sano antes que la malsana envidia logre fruto alguno”, sentencia en su autobiografía.

Sin duda alguna, su llamativa presentación ha dado sus frutos ya que, actualmente, este santero cuenta, según él, con aproximadamente 22.000 clientes. “De ese número unos 2.700 han llamado directamente pidiendo un amarre de pareja, unos 200, trabajos de endulzamiento o similares, y otros 500 sin llegar a pedir directamente un trabajo de amor, han solicitado recuperar a su pareja. Sumando grosso modo, unas 3.400 personas me han contactado con el objetivo de resolver una situación sentimental”, explica Marcos Antonio.

Las personas necesitan amor

Esas 3.400 personas pueden ir derivando en diferentes ramas según lo que solicitan. Como el mismo Babalawo cuenta, está  “la persona que desde el sufrimiento solicita y pide con fé que su situación emocional cambie para bien, hasta el (la) descalabrado(a) mental que pide someter, maniatar, y mancillar el honor de la persona que se le ha ido”, y prosigue: “Hay de todo, toca apelar al sentido común del Babalawo que realiza la consulta y su capacidad interpretativa y humana”. A partir de sus palabras puedo darme cuenta que la postura de Marcos Antonio tiene muy poco que ver con las que hemos encontrado a través de Mil Anuncios. Es decir, se trata de la opinión de un verdadero conocedor y respetuoso de la religión yoruba. 

El santero se apoya, para dar una base a su pensamiento, en un proverbio yoruba: “Ma se ka (no hagas el mal) y el corolario de dicho proverbio dice: ‘el mal que realiza, se lo hace a sus hijos y a sus nietos’”. Con esto se refiere a que el mal realizado en nuestras vidas persevera no solo en nosotros sino también en nuestros seres queridos.

La opinión de este santero en cuanto a la práctica de los amarres de amor se basa en todo el aprendizaje que lleva a sus espaldas. En la conversación con él, Marcos deja claro que es sumamente importante dar con alguien profesional ya que realizar estos conjuros puede tener consecuencias irreversibles. “Cualquier trabajo de amarre interviene abiertamente en el libre albedrío de la persona a la que se le está haciendo. Olvidémonos del cuento de amarre de magia blanca, amarre rojo y pamplinas varias que se leen en internet. Son trabajos que pueden crear trastornos irreversibles si no están bien realizados por un profesional con los conocimientos necesarios”, sentencia.

Procesos diferentes

La popularidad de esta práctica es tal que si buscas ‘cómo realizar un amarre de amor’ en Google salen más de 12 millones de resultados. En ellos aparecen diferentes procesos que incluyen: sacrificios de animales, tener algún pelo o elemento de la persona a la que se le quiere realizar el amarre, utilizar sangre propia o mezclarlo todo con canela. Es más, si vas a YouTube puedes encontrar muchísimos vídeos que explican paso a paso qué debes hacer y qué necesitas para que funcione. Es de suma importancia respetar este contenido y dejarlo donde está. Con esto nos referimos a que no es recomendable hacer esto sin tener el conocimiento que se necesita para ello.

El santero explica, apoyando lo anterior, que “la mayor parte de procedimientos rituales tienen carácter secreto, si algo es público y lo puede hacer cualquier persona comprando baratijas de tienda esotérica, el resultado puede ser —en el mejor de los casos— escasamente funcional, poco específico y probablemente inservible. En el peor de los casos se pueden terminar creando trastornos espirituales severos en las personas implicadas”. Los procesos son miles, no hay uno único válido. Justamente por eso, fiarse de lo que se encuentra en Internet es erróneo.

“En el mundo yoruba, para cada uno de los 256 signos del oráculo de Ifá, aparecen varios procedimientos para dar con la suerte en el amor y hay otros muchos que no están asociados a un signo en particular, con lo cual el número es muy considerable. No hay un procedimiento o una receta única. Cada caso analizado es único y la posible solución también lo es. Justamente por ello casi nunca es necesario realizar trabajos de amarre o similares. Hay más soluciones”, explica el santero.

No es necesario el mal

Marcos Antonio hablaba de una cifra que giraba alrededor de 3.400 clientes que solicitaban sus servicios para recuperar el amor. A través de esta cifra es posible ver una realidad universal: las personas necesitamos el cariño de los demás. Lo que sucede es que nos equivocamos al pensar que interfiriendo en las decisiones de quienes deseamos estamos dando en el clavo. En esta línea tenemos que tener claro que, para algunos casos, no hay solución. La única que existe es dejar ir, soltar y aceptar el rumbo que ha tomado la vida. “Hay cosas imposibles, cosas que no van a ocurrir jamás. Cuando se detecta esto se recomiendan otro tipo de trabajos que requieran buscar la suerte en otra parte”, aclara el santero.

“Cualquier trabajo negativo está mal y no debe realizarse, la gente se puede acercar a pedir lo que se le ocurra o lo que dicen las fantasías de las webs que pueblan internet, solo el conocimiento y la honradez del Babalawo pueden reencaminar ese mal pensamiento de la persona. Los yorubas dicen: ‘No pensar, hablar o hacer el mal’”, recuerda. Un dato sorprende que respalda todo el trabajo de este santero es que ninguno de los casos que él ha consultado han requerido un amarre para resolverse. Hay otras soluciones que no generan daño a nadie y que son útiles.

La clave, concluye el santero, está donde siempre: en nosotros mismxs. Lo ideal es trabajar en nuestro destino, modificándolo, haciendo algo para cambiar y es ahí donde la religión yoruba sí puede ofrecer un camino para la mejora personal. De hecho, la realidad es que ese camino también puede realizarse desde la propia consciencia y autoconocimiento sin necesidad de profesar ninguna religión. Si estamos bien y nos dedicamos a cuidarnos y a querernos, lo demás llegará. Muchas veces el error está en que no conseguimos entender que, a veces, las historias terminan y si han terminado es porque ya no pueden funcionar o ya no están aportando nada positivo. Si focalizas tu atención en construir tu vida, podrás atraer y conservar la suerte que pides.

Y si mi novio y yo tenemos que seguir siempre juntos o no, solo dependerá de nuestra voluntad de seguir amándonos. De ser capaces de trabajarnos emocionalmente para ofrecernos nuestra mejor versión el unx al otrx.