6 alucinaciones aterradoras que ocurrieron durante parálisis del sueño

Abrieron los ojos y vieron cosas espantosas de las que no podían huir por estar absolutamente paralizados

Despiertas. Estás completamente consciente pero paralizado. Todo tu cuerpo, incluida la laringe necesaria para poder hablar y pedir ayuda, pasa de tus órdenes. Solo los ojos, en ocasiones, están desbloqueados. Y quizá eso no sea una buena noticia: la parálisis del sueño, un trastorno englobado dentro de las parasomias, puede traer alucinaciones aterradoras como ingrediente extra macabro. Visuales, auditivas y táctiles, además de una sensación de presencia ajena en la habitación. Experiencias que jamás olvidas. Y seis personas que las han sufrido nos cuentan qué vieron exactamente y cómo vivieron aquellos espantosos episodios.

La niña muerta (Guillermo Baeza, 29 años)

Guillermo Baeza

"Soñé que estaba cuidando de una niña pero lo hacía mal y caía por un precipicio. De pronto desperté y ví a la niña muerta apoyada en un baúl a la izquierda de mi cama. Era una silueta gris que miraba para el otro lado. Me asusté increíble. Intenté animarla, decirle que todo iría bien, pero no podía mover la boca ni el cuerpo. Al rato conseguí levantar la cabeza y ella se movió. Conseguí decirle que no pasaba nada y entonces empezó a desvanecerse hasta desparecer. La habitación estaba oscura. Me cagué un montón porque creí que en cualquier momento volvería, así que salí corriendo al salón con el corazón a mil por hora y me quedé una hora en el ordenador hasta que se me pasó y pude volver a la cama".

El accidente de avión (Claudia Cabrera, 26 años)

Claudia Cabrera

"En el último vuelo que hice en avión me quedé dormida y tuve una parálisis supergorda que duró muchísimo tiempo. Estaba completamente paralizada en el asiento, consciente de que estaba en el avión. No podía abrir los ojos, pero de alguna manera se mezclaron sueño y realidad y me monté un peliculón auditivo: oía explosiciones, cómo la turbina se rompía, gente gritando y el avión yéndose a la mierda. Una azafata estaba intentando moverme como diciendo "¡muévete que vas a morir!" Entonces empecé a mover un poquito los dedos de los pies y de las manos, hice un acopio de fuerzas enorme para moverme y conseguí recobrar la normalidad. El avión estaba bien. Todo estaba bien".

El secuestro (Sergio Moreno, 25 años)

Sergio Moreno

"Estaba soñando que estaba de rodillas con los brazos estirados hacia los lados y atados con cadenas a algún sitio. Sentía que había algún peligro acercándose, que iba a ser sacrificado. De pronto me desperté y tomé consciencia de que estaba en mi habitación, tumbado bocarriba en la cama y completamente inmóvil. Estaba paralizado. Y lo peor de todo es que pude abrir los ojos y cuando lo hice tenía delante mía, a los pies de la cama, a una figura altísima mirándome muy fijamente. Pensaba que la parálisis era otra fase más de la tortura del sueño. Lo pasé bastante mal, pero me repetí a mí mismo que aquello era una parálisis y empecé a intentar mover los dedos de los pies hasta salir de ella. Estaba superacojonado".

Las criaturas oscuras (Rima Chaanine, 29 años)

Rima Chaanine

"Estuve sufriendo parálisis del sueño durante dos años. Fue horrible. La mayoría de noches sentía que mi alma estaba siendo arrastrada fuera de mi cuerpo por el pasillo de mi casa. No podía respirar ni gritar ni moverme. Es como si mi cuerpo y mi alma estuviesen desconectados. Era difícil abrir los ojos, pero cuando lograba hacerlo era como si siguiera en un estado de sueño y veía extrañas criaturas aladas rondando por mi cama. A veces también veía una figura oscura que parecía el contorno de un ser humano en la puerta de mi habitación, que estaba frente a la cama. Eran viajes horribles, aterradores. Todas esas criaturas era muy raras pero al mismo tiempo parecían muy reales".

El viaje astral (Alejandro Jiménez, 27 años)

Alejandro Jiménez

"Mis alucinaciones más comunes eran como viajes astrales. Abría los ojos y estaba paralizado, pero como que haciendo un esfuerzo mental lograba separarme de mi cuerpo. Notaba un hormigueo y de pronto estaba ahí flotando, viendo la habitación desde diferentes perspectivas. Si no lograba controlarlo, muchas veces por el miedo a no poder volver a meterme en mi cuerpo, regresaba a él y perdía el viaje. Porque de forma irracional sientes pánico. Pero otras veces sentía menos miedo y aprovechaba para experimentar desde la curiosidad. Cuando todo acaba te quedas como muy tocado mirando a la pared en la oscuridad. A mí estos episodios me sirven para detectar que algo no está bien".

El bucle insoportable (Lucía Alonso, 28 años)

Lucía Alonso

"Tuve bastantes episodios de parálisis del sueño durante un año. Una o dos veces por semana. Yo no sabía que eran parálisis hasta que una amiga me lo explicó y dije 'joder, eso es lo que me pasa a mí'. A veces lo que veía eran sombras observándome mientras estaba tumbada. Otras veces algún conocido, en plan amigo pero no demasiado cercano. Pero lo que más me pasaba es que creía que había conseguido salir de la parálisis y que había despertado a alguien, por ejemplo mi hermano, para que me ayudara a que se me pasara ese miedo. Pero resultaba que estaba todavía en la movida, paralizada. Terrorífico. Al final aprendí a controlarlo más o menos y me daba cuenta de qué estaba pasando".