Parálisis del sueño: cuando despertar se convierte en una pesadilla

No sé si te ha pasado alguna vez, pero te puedo asegurar que es una de las sensaciones más extrañas que he vivido es la de la parálisis del sueño. Me desperté la madrugada de un lunes en mitad de la noche. Pero a pesar de que abrí los ojos desde la cama, no podía mover ni un solo músculo de mi cuerpo. Ni siquiera podía hablar. Al principio pensé que era el cansancio, porque había estado toda la semana sin parar y acumulaba muchas horas de sueño. Pero en seguida me di cuenta de que lo que me estaba pasando no era algo normal.

Lo llaman 'la parálisis del sueño' y, aunque parezca surrealista, te deja totalmente atrapado en tu propio cuerpo. Estás despierto, pero hay una parte de tu cerebro que aún sigue dormida. La sensación de angustia es abrumadora, y el pánico se apodera de ti pensando que vas a quedarte así para siempre. Sin poder moverte, sin poder pedir ayuda, sin poder hacer nada para remediarlo.

Pero los síntomas no se quedan ahí. Como te encuentras en un estado de limbo entre el sueño y el despertar, las personas afectadas padecen alucinaciones auditivas e incluso visuales que, para más inri, suelen ser de carácter malévolo. Debido a esto y la impotencia física, sienten un miedo extremo e incluso pueden darse ataques de ansiedad o asfixia. Ese no fue mi caso, pero tal vez eso explicaría las escenas paranormales que mucha gente haya asegurado vivir.

La línea entre lo real y lo más profundo de lo siniestro se quiebra fácilmente y empiezan las apariciones. "La criatura me agarra las piernas con sus muelas y el hombre salta sobre la cama. Siento sus manos presionadas contra mi pecho... luego las siento apretando mi garganta", así cuenta el neuropsicólogo clínico Paul Broks el caso de una paciente para la BBC.

Los expertos aseguran que durante la fase REM del sueño (Rapid Eye Movement), el cerebro inhibe el movimiento de la mayoría de nuestros músculos para evitar que representemos los sueños y nos podamos hacer daño. La parálisis se forma en los casos en los que la persona ha alcanzado esta fase, la más profunda del sueño, muy deprisa.

Este tipo de trastorno no es muy común, pero suele manifestarse cuando se vive una época de mucho estrés y cansancio. También puede darse cuando sufres jet lag, porque te quedas dormido demasiado rápido por el cansancio de un viaje largo, y tus ritmos del sueño se ven alterados. Por ello, los médicos recomiendan dormir un número de horas suficiente y encontrar tiempo para relajarse a lo largo del día.

"También hay alucinaciones táctiles, en las que puedes sentir que te están sacando a rastras de la cama o que hay algo respirando detrás de tu cuello. Recuerda que no te puedes mover, así que puede ser absolutamente aterrador", detalla Broks. Se trata de un horror incontrolable que incluso puede acabar llevando a los reincidentes hacia estados de inestabilidad mental y terror permanente. No pueden distinguir la realidad de lo que les está sucediendo.

¿Qué hago para retomar el control?

En cualquier caso es importante intentar mantener la calma, ya que la parálisis cede a los pocos minutos. Una vez rebajada la tensión de los primeros momentos, los médicos recomiendan encontrar cualquier parte del cuerpo que sí pueda moverse. Sea cual sea, esforzarse en ejercitarla ayudará a hacer reaccionar al resto de tus músculos y, de este modo, despertarás totalmente.

Sabiendo que los ojos no se ven afectados por la parálisis del sueño, algunas personas recomiendan moverlos de un lado a otro muy rápido para salir de ese estado. También puedes probar a concentrarte en la respiración como técnica de relajación. Piensa solo en inhalar y exhalar de manera suave y controlada, eso ayudará a calmar tanto tus nervios como la rigidez del resto del cuerpo.