4 actividades cotidianas que podrían considerarse una forma de meditación

Prestar atención a los estímulos que nos rodean diariamente nos permite mantenernos mucho más presentes en nuestras propias vidas

Buena parte de la gente todavía cree que meditar consiste en bajar los párpados, manterse inmóvil como una piedra y alcanzar algún estado de iluminación celestial incompresible para el intelecto. Pero nada más lejos de las realidad: meditar significa, simplemente, mantenerse enganchado al momento presente. Y para conseguirlo solo necesitamos prestar atención a los estímulos que tenemos delante. Puede ser la respiración o el tacto de nuestro cuerpo contra el suelo mientras practicamos una meditación estándar, sí, pero también pueden ser muchas otras sensaciones contenidas en actividades de lo más rutinarias, como recoge Elite Daily.

Lavando los platos

Carece del glamour de una alfombra con grabado de mandala en el suelo, pero el fregadero de tu cocina es uno de los rincones más eficaces para meditar. Normalmente es una tarea que realizas con resignación, con las prisas encrustradas entre sien y sien, deseando que acabe, perdido en tus pensamientos. Así que, como dice la terapeuta Gabrielle Freire, debes cambiar el chip: "Concéntrate en lo que estás haciendo. Mira el plato, siente el lavavajillas, y sé consciente de los círculos que haces: lento, fácil, rítmico". Disfruta de la sensaciones. Quédate ahí.

Bebiendo café

Decimos café, pero podríamos citar cualquier otra bebida o comida. La mayoría de veces no disfrutamos realmente de lo que tenemos en la boca. Tragamos y engullimos inconscientemente mientras comprobamos las nuevas notificaciones de Instagram o vemos algún vídeo en Youtube. La concentración en los sabores, en los olores, en los crujidos, es mínima. Por eso la doctora Jodi Ashbrook recomienda simplemente sentarse con la taza de café. Tú y ella. Sin dejarte arrastrar por ese pensar compulsivo que practica la mente de forma agotadora durante todas las horas que estás despierto.

Tomando una ducha

Quienes acostumbran a ducharse por la mañana apenas gozan la sensación del agua tibia cayendo por sus cabezas porque andan demasiado ocupados repensando lo que tienen por delante. Y quienes acostumbran a ducharse por la noche apenas sienten los olores del champú porque andan demasiado ocupados repasando todo lo que ocurrió durante el día. Conclusión: nadie disfruta de ese momento. Sarah Moe, entrenadora en bienestar, aconseja ponerse "un poco de gel en las manos y cerrar los ojos mientras te lavas". Y tocar, palpando con consciencia, cada pequeño rincón de tu cuerpo. Tu cuerpo es tu conexión con el ahora.

Cocinando

Cocinar es una de las técnicas más eficaces para meditar sin tener que sentarte en posición de flor de loto en el salón de tu casa. La cantidad de sensaciones, de olores, de colores que desprende la comida funcionan como ancla para regresar al presente cada vez que la mente inicie su habitual divagación tóxica. Como dice Moe, "sé paciente y mira cómo hierve el agua, escucha el chisporroteo, huele las especias". De hecho, hay muchos canales de Youtube especializados precisamente en esto: en meditación o atención plena a través de la observación de cómo alguien cocina. Los estímulos están ahí. Solo tienes que tener la voluntad de abrazarlos para dejar de vivir acelerado y ansioso.