Ha convertido la cocina vegana en tendencia y la vida de un millón de personas en algo mejor 

Aunque su práctica se remonta a los albores de la publicidad alimentaria, el foodporn se ha convertido en tendencia gracias a redes sociales como Instagram y Snapchat. Ahí, en ese mundo paralelo de exhibicionismo y postureo, millones y millones de fotografías de alimentos grasientos y azucarados han sido compartidos bajo un término que etiqueta a una tendencia fotográfica que busca convertir la comida en pornografía, en objeto de seducción fatal para los sentidos. En esa misma línea, pero trasladado al mundo audiovisual, han surgido en Youtube decenas de cuentas donde las recetas culinarias son ejecutadas con amor y grabadas con maestría cinematográfica. Cuentas cuyos vídeos producen verdadera hipnosis. Es ahí donde encontramos Peaceful Cuisine, un canal entregado al foodporn, sí, pero con varias particularidades que la hacen única.

Sonidos naturales

Si bien Ryoya Takashima, chef japonés propietario del canal, sube versiones de sus vídeos con música añadida (nostálgica y relajante), el principal reclamo de su trabajo son aquellos vídeos cuyo único sonido son los ruidos orgánicos y naturales que desprende el acto de cocinar. Las moléculas de agua escapando de la olla. El golpe del cuchillo contra la tabla de madera. El ‘crack’ de una bolsa cuando se rompe. La caída de las semillas sobre el cuenco de cristal. La fricción de la mano sobre la masa.

Un sinfín de pequeñas melodías que emboban el oído y que, unido a un minimalismo visual magnético, generan un estado de paz, serenidad y atención plena propio de la meditación. No en vano, la filosofía del artista nipón radica en modificar la relación que tenemos con la comida y, especialmente, con el proceso de cocinar bajo la máxima ‘nada de prisas ni estrés’. En definitiva de disfrutar el proceso. De meditar mientras se cocina. De meditar mientras se contemplan sus vídeos.

Veganismo

Takashima tenía 23 años cuando decidió adoptar una dieta estrictamente vegana. Lo hizo, cuenta, para reducir el impacto medioambiental de su alimentación, para garantizar el bienestar animal y, finalmente, para mejorar su propia salud, en este orden. Convencido del poder enriquecedor del veganismo en el estilo de vida, buena parte de las recetas que elabora en sus vídeos, en los que raramente asoma la cara, están compuestos por alimentos 100% vegetales.

"Siento que es mi misión hacer que más y más gente se percate de cómo un modo de vida vegano puede ser una de las claves en la consecución de la paz mundial", explica en su página web. Palabras ambiciosas de un cocinero que, no obstante, deja claro que nunca le diría a nadie "no comas productos de origen animal". El esfuerzo por el cambio, aclara, "debe concentrarse en uno mismo, de modo que la transformación propia inspire a los demás".

Alimentación saludable

El foodporn fue ideado para atacar el lado más goloso de nuestro cerebro, algo lógico si tenemos en cuenta que su principales valedores, hasta la irrupción del postureo digital, fueron las empresas de alimentación, especialmente aquellas relacionadas con la cómida rápida. Por eso, durante mucho tiempo las instantáneas eróticoalimentarias estuvieron centradas en hamburguesas colosales y chorreantes, pasteles rebosantes de glucosa y demás delicias poco saludables.

Pero poco a poco, el foodporn fue ampliándose hasta absorber todo tipo de alimentos: encuadres cenitales de macedonias, primeros planos de zumos multicolores o fotografías de pizzas vegetales en ultradefinición. El healthy foodporn se abría paso. Y ahí, entre el mindfulness, el veganismo y la comida saludable, se encuentra la peaceful cuisine de Takashima. Se trata, explica, de que la gente sepa que existe una forma divertida, alegre y fácil que puede conducirnos a una vida mas sana. De momento, más de un millón de seguidores confían en su discurso.