Las valiosas lecciones sobre el amor de ‘Por qué matan las mujeres’

Una serie que nos recuerda cómo “los roles de las mujeres han cambiado con los años, pero la forma en que reaccionan a la traición… no”

El amor tiene infinitas caras. Puede ser un bonito refugio que saca la mejor versión de nosotrxs, puede llevarnos hasta límites que no conocíamos para darlo todo por nuestra pareja o puede doler tanto que podemos llegar a decir que no queremos amar nunca más. Toda esta disparidad de tipos de amor lo encontramos en la serie ‘Por qué matan las mujeres’, creada por Marc Cherry, autor de ‘Mujeres desesperadas’ y ‘Criadas y malvadas’. Su segunda temporada se estrenó el pasado junio y todos los capítulos de la primera llegaron a España en junio del 2020. Las dos entregas son auténticas obras maestras con mucho humor negro, pero en este artículo vamos a abordar qué nos enseña sobre el amor la primera de ellas. A partir de ahí, puedes decidir si quieres sumergirte en este universo que está dando mucho que hablar.

Primero de todo, empecemos con las tres protagonistas y las épocas en las que se desarrollan sus historias. Beth Ann (Ginnifer Goodwin) es una ama de casa de los años setenta, Simone (Lucy Liu) es una socialité de clase alta de los años ochenta y Taylor (Kirby Howell-Baptiste) una abogada del 2019. A simple vista puede parecer que poco tienen que ver, pero todas ellas nos recuerdan una verdad muy importante. Como indica la sinopsis oficial de la serie: “Los roles de las mujeres han cambiado con los años, pero la forma en que reaccionan a la traición… no”.

Para entender bien qué quiere decir esta frase, vamos a diseccionar los tres casos. Beth Ann está casada con Rob (Sam Jaeger), quien la trata como una criada pidiéndole café a base de dar golpecitos a una taza o quien no tiene pudores de engañarla con otras mujeres, a pesar de que ella le quiere y perdieron a su hija pequeña unos años atrás. Beth Ann es de esas mujeres tradicionales que viven exclusivamente para satisfacer los cuidados y necesidades de su marido. Pero el descubrimiento de varias traiciones, marca un antes y un después que harán que Beth Ann idee un plan que anuncia algo que sabemos bien: no trates mal a quién te quiere, nunca sabes de lo que es capaz.

La historia de Simone empieza directamente con el descubrimiento de un engaño: su marido Karl (Jack Davenport) es gay y le ha engañado con varios hombres. La primera reacción de Simone es furia y frustración por creer que su tercer matrimonio ha sido un engaño. Pero la estima y complicidad que hay entre los dos, de esas tan grandes que parecen mejores amigxs, les lleva a un camino atípico en una pareja en plena crisis: se convierten en un apoyo incondicional mutuo, ya sea para abordar los problemas con sus amantes o bailar maravillosos tangos hasta su último aliento. Una relación que nos recuerda que, hay veces, que quien te quiere de verdad no dudará en darlo todo por ti, incluso cambiar sus ideales o la visión que ha tenido siempre del mundo.

Y Taylor está casada con Eli (Reid Scott), con quien tiene una relación abierta. Las condiciones son no enamorarse de sus ligues, no implicarse demasiado ni llevarlos a su casa. La cosa entre ambos se complica cuando Taylor rompe estas tres reglas con su amante Jade (Alexandra Daddario) y pasan a ser una pareja de tres. Parece que Jade ha venido para quedarse, que nada la arrancará de esa casa. Pero entre Taylor y Eli existe algo mucho más fuerte contra lo que nadie puede competir: conocerse como dos hermanxs que se caen muy bien. A partir de ahí, tú decides si quieres aprender más sobre el amor a partir de esta serie que nos ayuda a respetar y valorar al amor como siempre deberíamos haber hecho.