The Clit Test: ¿dónde está el clítoris en los orgasmos de las pelis?

Hablamos con varias directoras de cine y guionistas españolas sobre la representación deficiente de la sexualidad femenina en el mainstream

Si estás leyendo esto, estoy casi seguro de que sabes que la mayoría de las mujeres no pueden llegar al orgasmo sin algún tipo de estimulación clitoriana. No obstante, no es eso lo que vemos habitualmente en nuestras pantallas. La mayoría de las relaciones sexuales que se muestran en las series y películas que vemos, siguen el patrón clásico basado en la penetración sin estimulación previa, seguida en muchos casos del clásico orgasmo tipo Cuando Harry encontró a Sally. Así:

Aunque Meg Ryan lo hace genial y la escena todavía puede hacernos esbozar una leve sonrisa, todo esto no tiene ninguna gracia. El que en el cine y la televisión y, en gran medida, también en el porno, no se muestre la realidad del sexo tal y como es, perpetúa un tipo de relaciones sexuales que giran alrededor del orgasmo masculino y que fomentan una cultura de violencia sexual hacia las mujeres.

Este es el motivo del nacimiento del proyecto The Clit Test, fundado por Frances Rayner, de Glasgow, y la española Irene Tortajada, que vive en Londres. Se basa en una web y cuentas de Instagram y Twitter dirigidas a celebrar y fomentar las escenas de sexo que muestran que el clítoris es una parte central del placer sexual para la mayoría de las mujeres. La forma de superar el test es muy fácil. “Siempre que se reconozca que el clítoris existe, se pasa la prueba”, dicen sus fundadoras. Podría ser mostrándolo, mencionándolo o simplemente sugiriendo que está ahí. Una cabeza o una mano que desaparece debajo de las sábanas en busca de una entrepierna femenina equivale a un aprobado.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Pero si hay actividad sexual por debajo de la cintura en la que hay alguien con clítoris pero este ni se menciona, ni explícita ni implícitamente, y no se le da ni un poquito de amor, la película, serie u obra de teatro, obtendrá un enorme suspenso en el clit test. Entre los contenidos audiovisuales que han pasado recientemente la prueba encontramos series tan famosas como Euphoria, Chewing Gum o Succession.

Por ahora, el clit test no se ha fijado en las películas o series españolas. Desde el punto de vista del espectador la sensación es que, como en la ficción extranjera, poco a poco se van dando pasos hacia adelante, pero todavía queda mucho por hacer. No obstante, para corroborar esta visión, hemos querido saber la opinión de varias mujeres de la industria para ver qué opinan ellas de la nota que el cine y las series nacionales obtendrían en este test.

“La representación del placer femenino en el cine no existe. Se ha borrado, como muchas otras cosas”, nos comenta Belén Funes, directora de la premiada La hija de un ladrón. “El placer siempre tiene que ver con el hombre y es así como se ha explicado histórica pero también hegemónicamente. Fíjate que hay muchas historias de mujeres de una cierta edad que ‘redescubren la vida’ a través de la cocina, de los clubs de lectura, de las manualidades o de los nietos. Pero hay muy poco escrito y filmado acerca de cómo una mujer de cierta edad recupera los orgasmos perdidos. Esa película me gustaría más, sería muy interesante”.

“En términos generales creo que el cine español respecto al sexo está en un estado similar al del resto de Europa. No muy bueno”, nos cuenta Liliana Torres, directora de la película Family Tour y que acaba de terminar de filmar su nuevo proyecto. ¿Qué hicimos mal? También reconoce que últimamente ha visto algún ejemplo interesante en otro sentido: “Podría destacar por ejemplo el corto de Irene Moray Suc de síndria, en el que se trata el placer femenino desde una perspectiva muy real. Mostrando el poder que ese placer nos da sobre nuestro propio cuerpo con una perspectiva nada androcéntrica”.

Paloma Rando, guionista de la serie de Amazon Señoras del Hampa nos explica que: “En la serie Antidisturbios se puede ver una secuencia que podría cumplir con las demandas del clit test”. Paloma es en general optimista respecto al futuro: “Creo que afortunadamente cada vez vemos una mayor variedad en el tratamiento del sexo en el cine mainstream y en la televisión española generalista, porque en el cine más independiente sí que hay más diversidad desde hace décadas. Lo de ahora se debe a que, primero, hay una mayor variedad de creadores que están formando parte de la industria y, segundo, el público más popular poco a poco se va abriendo a que le cuenten otras historias”.

Sobre el tratamiento del sexo en Antidisturbios coincide Paula Jiménez, guionista y profesora de guión, que participó en la serie Hache de Netflix: “Es una serie muy masculina en la que hay una sola escena de sexo, pero es bastante brutal. Es un polvo sucio en un cuarto de baño en el que se muestra la masturbación femenina después de la penetración”. Pero también matiza que “hay que tener en cuenta que tanto esta como Arde Madrid o Vida perfecta, series donde también se hace un retrato digno de la sexualidad, son ‘de autor’, así que se rigen por unos criterios distintos a las dirigidas al público de televisión generalista. Creo que en general las nuevas generaciones de cineastas tienen este tema más claro que sus predecesores y también lo cuidan mucho más”.

Paula señala que a veces tampoco depende todo del director o del guión: “Nunca he tenido la suerte de trabajar en una producción con total libertad en los contenidos. Las decisiones sobre cuánto se puede mostrar en una escena de sexo no se limitan al director, hay una cadena de producción muy grande en la que opina mucha gente y hay muchos intereses económicos en juego. Quiero creer que este tipo de representaciones timoratas, enfocadas a satisfacer la mirada masculina tradicional, son más bien fruto de la censura en la cadena de producción”.

Liliana, por su parte, cree que la sexualidad que tradicionalmente hemos visto en el cine, se debía a un cliché, a un estereotipo sobre cómo tenía que ser el sexo en pantalla: “Era un placer endulzado, limpio de sonidos desagradables, de posiciones molestas, de cambios de ritmo, imperfecciones que sí se dan durante el acto sexual y que no entraban en esta concepción del erotismo ‘publicitario’ o atractivo. No creo que los directores que no se preocupaban del clítoris lo hicieran así por ser necesariamente machistas, sino que se limitaban a representar la visión comúnmente aceptada del sexo de la sociedad en la que vivían”.

Pero el futuro será necesariamente diferente: “Siento que los modelos masculinos y femeninos ya no funcionan y que tenemos que hacer una reformulación de lo que se supone que tenemos que ser en la cama”, nos dice Belén Funes. “Creo que molaría y que podemos construir personajes femeninos que piden lo que quieren que les hagan y no son sólo un lugar por el que entrar y salir. Yo creo en el cine como algo que habla de lo que nos envuelve y yo he descubierto que mis orgasmos no son un regalo para mi novio, son un regalo para mí misma. Y me ha costado llegar ahí, ahora creo que es momento de empezar a ponerlo en la pantalla”, nos cuenta, en relación a su próximo proyecto, que se encuentra en proceso de escritura del guión.

“Creo que poco a poco se está consiguiendo una representación más digna y no es algo casual, ni una moda, es fruto del trabajo de divulgación feminista y la incorporación de más mujeres (y más concienciadas) a los equipos de guión y dirección”, explica Paula. “Es una lucha silenciosa que se libra día a día en los sets de rodaje y en la que no podemos relajarnos, para no perder nada de lo que aún estamos conquistando”, concluye. “El cine español todavía tiene que romper muchas barreras pero seguramente para hacerlo también hay que educar al espectador en nuevas masculinidades y feminidades más allá de lo que llevamos viendo toda la vida. Y hay que pedirle a los que están arriba que se atrevan más”, concluye Belén Funes.