Quizá tu Satisfyer no sea el mejor compañero posible para una cuarentena

El uso y abuso de este estimulador de clítoris tiene un lado negativo que pocas personas quieren ver

El placer femenino vuelve a ser noticia a propósito del juguete sexual de moda: el Satisfyer Pro 2. Sencillo y efectivo. Concebido para el orgasmo, la lujuria y las noches de placer interminable, propone llevarnos a un estado de éxtasis total. Bate récord de ventas, se promociona boca a boca, posee popularidad hasta como meme, da chispa a las relaciones de pareja y, por si fuera poco, ha conseguido que el clítoris alcance un mayor protagonismo en la industria de la juguetería erótica. Y es que, por si todavía queda algún despistado o incrédulo, en el placer sexual no todo es penetración o coito. 

Que sí, que lo sé, tiene aspecto entre limpiador para los oídos y limpiador facial, pero no podemos negar que pese a ello puede presumir de ser elegante y funcional. Es un hecho: una vez en el mercado, desbanca a todo vibrador hortera con forma de simpático delfín rosa. Sin duda, tiene virtudes, pero, ¿cuáles son sus puntos débiles? Reflexionamos con algunas usuarias sobre ellos. 

Cuidado con las expectativas: puede ser molesto

La estimulación del Satisfyer, la cual se produce a través de la sensación de vacío y las ondas que emite, se centra en el glande del clítoris. Esto puede ser muy gozoso para aquellas personas que necesitan una estimulación intensa y directa, pero para quienes son mucho más sensibles y necesitan una estimulación más suave, alrededor de la vulva o están acostumbradas a masturbarse con la ropa interior puesta, la experiencia erótica que propone el Satisfyer puede no ser agradable ni satisfactoria.

María, de 29 años, explica: “Me lo regalaron en Navidad, en un amigo invisible y bueno, yo pensaba que como lo llamaban succionador de clítoris eso iba a ser ahí abajo como una aspiradora… Tenía bastante curiosidad porque el tema entusiasmaba en todas partes y yo soy una persona de mente abierta, pero al final cuando lo probé lo que me dio fue como miedo. Aunque trataba de ajustar los ritmos, a mí me hacía daño. Prefiero la lengua de mi novio. No tiene competidor"

Una experiencia placentera, pero fugaz 

Si durante la masturbación te gusta fantasear, dosificar la estimulación y recrearte en las sensaciones de tu cuerpo, puede que este no sea tu compañero ideal. Proporciona orgasmos demasiado rápidos y esto puede empobrecer tu experiencia erótica, teniendo la sensación de que tus encuentros íntimos son muy cortos, inmediatos y hasta en cierto sentido automáticos.

Hay quien para paliar estos efectos aumenta la intensidad de forma progresiva y va jugando para acumular una mayor tensión sexual, pero la sensación del juguete es tan efectiva que te retuerce de inmediato y no puedes más que entregarte al orgasmo. Disfrutar del resultado (la explosión de placer) y no del proceso (la excitación), puede ser muy frustrante para muchas personas. ¿Apañada en 2-3 minutos? Pues va a ser que no, porque no todas queremos lo mismo. 

Pierde potencia y no es ergonómico

Muchas usuarias del Satisfyer ponen sobre la mesa algunas limitaciones sobre su batería recargable.El primer uso fue sublime, tiene mogollón de potencia, pero luego noté que la perdía enseguida… Ahora tengo que ponerme el nivel máximo, el 11 y mi sensación ahora es como si tuviera un nivel 7”, comenta decepcionada Blanca, de 26 años.  

El cabezal de silicona no siempre se adapta bien a la diversidad de nuestros cuerpos. Al ser un juguete que pone la atención en el glande del clítoris, no podemos dejar de llamar la atención sobre las deficiencias que presenta su adaptabilidad, pues no todas las mujeres tenemos el mismo tamaño del glande de clítoris. Sí, hay cabezales de repuesto, pero ¿por qué no hay más variedad de tamaños? En el mundo hay clítoris más largos, más anchos, con el capuchón más grande o por el contrario, más pequeño. En definitiva, la sensación de placer no es igual si te baila a si se te ajusta. 

El peligro de habituarse a una estimulación concreta.

Si no alternas con otras estimulaciones e intensidades, tu cuerpo corre el riesgo de conformarse con un único tipo de estimulación y potencia. Esto puede suponer consecuencias negativas, pues centramos de forma exclusiva nuestras experiencias sexuales en la genitalidad y, con ello, nos privamos de conocer que todo nuestro cuerpo es un mapa del placer. 

Su nombre tiene poco de logro feminista y mucho de sociedad consumista.

Hemos pasado del ‘consolador’ que nos ‘consolaba’ al ‘Satisfyer’ que nos deja ‘satisfechas’. “A un nivel más social, hablamos de un producto de consumo que tiene que partir de esa premisa, de que te falta algo que alcanzas comprando este juguete”, señala Sofía de 24 años. La idea de que las mujeres tienen que comprar el placer puede ser bastante tóxica. Los juguetes son una opción, pero no pueden sustituir otras modalidades de placer. 

¿Y ahora qué hacemos? ¿Lo tiramos? Que no cunda el pánico. No es necesario deshacerse de él y tampoco demonizarlo. Simplemente, como ocurre con otras posibilidades hechas para el disfrute humano, conviene evitar el abuso, usarlo con moderación y sobre todo, no idealizarlo. No estamos obligadas a que lo que le guste a otras, sea placentero también para nosotras.