La primera directora de cine saudí desafía el machismo estrenando 'Mary Shelley'

Haifaa Al-Mansour ha tenido que defender su arte de la discriminación igual que le tocó hacerlo a la escritora

Una artista potente realzando el trabajo invisibilizado de otra mujer es siempre una buena noticia. Haifaa al-Mansour (44 años) fue en 2013 la primera mujer en dirigir una película en Arabia Saudí, y su último trabajo habla de una escritora poco reconocida. El 13 de julio se estrena en España Mary Shelley, sobre la vida de la autora inglesa de Frankenstein o el moderno Prometeo a quien solo le dejaron publicar su obra con la condición de no firmarla. Se cumplen 200 años desde entonces, pero una mujer a quien le amortiguan la voz todavía no suena precisamente a ciencia ficción.

Mary Wollstonecraft Godwin, interpretada por Elle Fanning en la película, no nació en una familia cualquiera. Su padre fue uno de los precursores más importantes del pensamiento anarquista, pero su primer apellido es el de su madre, la revolucionaria feminista que escribió la Vindicación de los Derechos de la mujer (1792). “Es increíble que Mary Shelley no sea más conocida, y es sobre todo por eso que quise contar esta historia”, nos cuenta Haifaa al-Mansour por teléfono desde Los Ángeles.

Mary Shelley

La tormentosa relación de la escritora con el poeta romántico Percy Bysshe Shelley (Douglas Booth en esta película), fue una de las semillas del monstruo de Frankenstein. “Quizás la gente esperaba una historia sobre el amor o los celos, como había escrito la magnífica Jane Austen", nos dice Haifaa. Pero Mary se atrevió con algo brutalmente original, escribiendo directamente desde sus entrañas. Obsesionada con la muerte de su madre y la de su bebé, y sintiéndose a menudo fuera de lugar, la joven imaginó a una criatura solitaria, repudiada por su propio creador, apuntando con un dedo a la condición humana. Y todo con apenas 18 años. "Tuvo que pasar por mucho dolor para poder crear algo así", comenta la directora.

Los editores solo le dejaron publicar su novela anónimamente, y como el prólogo era de su marido, el mundo dio por hecho que la había escrito él. Haifaa cree que si Mary hubiese sido un hombre de mediana edad, o alguien como su amigo el poeta Lord Byron, se la habría reconocido al instante. Aunque su padre consiguió publicar una segunda edición con su nombre, la academia ha seguido infravalorando a Mary a lo largo de los años, tratándola como una “autora de una sola obra" en lugar de la prolífica escritora profesional que fue. La mayor parte de sus escritos han permanecido fuera de la imprenta hasta los últimos treinta años, cuando se la empezó a reconocer como una de las principales figuras del romanticismo y del liberalismo político de la época.

La bicicleta de Wadjda

Cuando le mandaron el guión de esta película, escrito por la australiana Emma Jensen, Haifaa dudó antes de de aceptarlo hasta que se dio cuenta de que ella misma tenía muchas cosas en común con la autora de Frankenstein. “Empecé a hacer películas en Arabia Saudí precisamente para tener voz, y la gente directamente se reía de mí, no me respetaban”, cuenta la octava de 12 hermanos. Aunque sus padres querían lo mejor para ella, le pidieron que no diera su apellido en público para evitar críticas, en un país en el que los cines estaban prohibidos hasta este año.

Pero Haifaa tenía claro lo que quería, y puso la quinta marcha para intentar dirigir una película que había escrito ella misma: La bicicleta verde (2012). Contaba la historia de Wadjda, una niña saudí a quien no le dejan montar en bicicleta por su género. “Hubo muchísimos obstáculos para rodarla, para empezar fue casi imposible encontrar financiación y a alguien que quisiera asegurarnos”, cuenta la directora. Además, por la segregación de género en lugares públicos, mujeres y hombres no pueden trabajar juntos en Arabia Saudí. Mientras Haifaa me lo cuenta, se va formando en mi cabeza la imagen de ella escondida dentro de una furgoneta en las calles de Riad, dando instrucciones al equipo y a los actores a través de un walkie talkie. Así es como Haifaa se convirtió en la primera mujer en grabar una película en su país. De hecho, nadie antes había grabado una película entera en territorio saudí. La bicicleta verde en la que nadie creía acabó dando la vuelta al mundo.

Abriendo camino

Este año Arabia Saudí ha levantado la prohibición de conducir para las mujeres, e incluso se ha organizado alguna carrera ciclista de mujeres (todavía segregada), lo que nos hace pensar en Wadjda. Estos cambios llenan a Haifaa de optimismo, mientras recuerda como ella se le iba un tercio de su primer salario en un conductor que la llevase a trabajar. Ha tenido que soportar el sexismo más evidente en su país, pero no por ello se le escapa el más sutil e igual de arraigado en occidenteHollywood está empezando a visibilizar la discriminación laboral hacia las mujeres, pero Haifaa nos cuenta que todavía hoy las mujeres tienen menos reconocimiento.

Haifaa Al-Mansour

Para Haifaa, si no hay más directoras es, entre otras cosas, porque hay mucha intimidación. "Por el camino te encuentras mucha gente que desafía tu autoridad solo por tu género, gente dispuesta a decirte cómo tienes que hacer las cosas y a hacerte sentir insegura", dice. Además, muchas mujeres no han sido educadas como líderes, se nos dice que seamos dóciles y agradables, y que no seamos testarudas ni peleonas. Ahora está habiendo un gran cambio, y por supuesto, esto no solo se aplica al mundo artístico. Haifaa cree que hay que empezar a educar distinto, y que las mujeres jóvenes sobre todo, tienen que luchar por hacer que se oiga su voz y no dejar que se nos tire para atrás.