Las preguntas machistas que tuvo que soportar la campeona de boxeo del mundo

La española Joana Pastrana tuvo que soportar las preguntas sexistas y fuera de toda lógica del periodista, José Ramón de La Morena

Joana Pastrana se proclamó esta semana campeona del mundo del peso mínimo de la Federación Internacional de Boxeo (IBF). Hace años, abandonó un trabajo como camarera y lo dejó todo para dedicarse expresamente a este deporte. Años de trabajo y esfuerzo. Y también momentos de enorme sufrimiento: en uno de los campeonatos de Europa se rompió el segundo metacarpiano y tuvo que aguantar diez asaltos con la mano rota. Terminó la pelea y fue a operarse. Meses de espera. Meses de recuperar el aliento. Y ahora, al cumplir su sueño, ha tenido que soportar las preguntas machistas del periodista José Ramón de La Morena. Algunas tan fuera de lugar como “¿Y novio no tienes todavía?”.

Fue el tuit de un usuario, @FonsiLoaiza, el que reflejó esos comentarios. En uno de ellos el periodista le pregunta a Pastrana que si utiliza el cinturón de ganadora como espejo para maquillarse o "si todavía no tiene novio". Tranquilamente y con mucha naturalidad ella contestó que no se maquilla y que tiene novia. El hilo de Twitter ya acumula más de 10.000 compartidos y supera los 11.000 ‘me gusta’ y, además, está lleno de respuestas en contra de la actitud del periodista.

Los que ganan en este tipo de deportes tienen que levantarse del suelo una y otra vez. Perder el miedo constantemente. Aguantar el dolor. Y con todo ese sufrimiento seguir hacia delante. Joana Pastrana se merece este premio y se merece, por tanto, una buena entrevista sobre su recorrido, su trabajo, su compromiso y su constancia. Pero el periodista del programa El Transistor de Onda Cero encaminó algunas de las cuestiones de su entrevista por otro lado. Las preguntas que le hizo a la deportista incomodaron a varios oyentes y así fue como Twitter se incendió.

Dos veces campeona de Europa y teniendo, junto a su mánager y promotor, que organizar con sus propias manos las veladas en las que competir —preparar el cuadrilátero, organizar los viajes, obtener el material, buscar la seguridad, obtener las licencias…— proclamarse campeona del mundo es una demostración de humildad y de que el trabajo, la dedicación, el amor propio y la confianza en una misma son la base de cualquier tipo de éxito.