Nevenka, el documental de la mujer que nos enseñó a no callar ante el acoso

Un nuevo documental de Netflix recupera la voz de la protagonista de la primera sentencia por acoso sexual en el entorno laboral de España

26 de marzo de 2001. Después de tres meses de baja, Nevenka Fernández, concejal de Ponferrada (León) convoca a la prensa para anunciar su renuncia. La comparecencia acaba con unas palabras que, en otro contexto, no hubieran sido tan trascendentales: "gracias a todos por estar aquí y gracias por escucharme". Acababa de contar el primer caso de acoso sexual que se escuchaba en España con tanta claridad y con tanta contundencia. Había roto el sillencio 15 años antes de que estallara #MeToo, cuando todas las mujeres estaban acostumbradas a tragar y a callar. Nevenka tenía 26 años y su agresor era su jefe, el alcalde Ismael Álvarez.

Ahora, Nevenka cuenta su versión de la historia en una docuserie de tres capítulos que ha sido estrenada en Netflix el 5 de marzo para reivindicar su figura como la de una mujer valiente que abrió el camino a muchas otras víctimas de acoso sexual y, como cuenta eldiario.es, todavía funciona como un espejo de una sociedad que aún se atreve a juzgar a las mujeres por ser demasiado coquetas, cercanas o confiadas. Durante el juicio, Nevenka tuvo que enfrentarse a comentarios como el del Fiscal, que se preguntaba cómo había podido llegar hasta ese punto "si no era una empleada del Hipercor que tuviera que dejarse tocar el culo".

Nevenka empezó una relación con el alcalde, pero al poco tiempo le dijo que no quería seguir por ahí. Fue entonces cuando empezó la pesadilla del acoso. Ella aguantó hasta que no pudo más y se pidió una baja. Durante ese tiempo, recuerda S Moda, las voces del pueblo no se explicaban cómo la hija de una familia bien con un máster y concejala de Hacienda precoz podía tener algún problema para darse de baja por depresión. Solo podían ser las drogas... o una secta. Hasta que rompió el silencio con estas palabras: "tengo 26 años... y dignidad". Después de esto, desapareció, consiguió en el juicio una condena histórica para todas las víctimas de acoso sexual y se fue del país.

"El caso Nevenka hace suspirar de alivio porque ya no somos así, al menos no exactamente así. Pero también señala las heridas que siguen abiertas y por las que se cuelan la credibilidad, los derechos, la vida de tantísimas mujeres", escribe Ana Requena Aguilar en eldiario.es y recuerda cómo durante el juicio de La Manada, la Fiscalía todavía preguntaba a la víctima cómo había llegado hasta allí y por qué se había quedado tanto tiempo.

A diferencia de La Manada, el caso de Nevenka no provocó manifestaciones masivas en apoyo de la mujer. Como recuerda El País en su crítica del documental, Nevenka Fernández logró ganar el juicio, pero lo hizo sola. Ahora es el momento de levantar la voz y decirla a Nevenka: "gracias, gracias por no haber callado, gracias por abrirnos el camino y hacernos en futuro un poco menos difícil".