El movimiento feminista "un violador en tu camino" contagia a la tercera edad

El movimiento "el violador eres tú" ya ha dado la vuelta al mundo, ahora empieza a contagiar a las generaciones más mayores

Hace 10 días empezamos a ver cómo unas mujeres alrededor del mundo se manifestaban al grito de "la culpa no era mía, ni de dónde estaba ni de cómo vestía". Son el movimiento "un violador en tu camino", un lema formado por Las Tesis, un colectivo feminista chileno que aprovechó que el 25 de noviembre, el Día Internacional contra la Violencia contra la Mujer, coincidía con las manifestaciones que vive el país desde hace casi dos meses para ganar notoriedad. Ahora, esta escisión de las revueltas chilenas ha cogido fuerza y se ha convertido en otra insignia más del movimiento feminista internacional.

Mujeres de Australia, Francia, Costa Rica, España o Alemania, entre otras decenas de países, ya han salido a la calle a decir: "el violador eres tú" (el himno ya tiene su traducción al inglés y al francés), pero lo que viene puede ser aún más grande. Todo empezó como una broma: hacer una versión sénior de la protesta, para dar voz a las mujeres mayores de 40 años. Pues de la nada, aparecieron 10.000 personas, según datos de las autoridades chilenas, bailando la coreografía que ya ha dado la vuelta al mundo.

"Esta nueva generación no está permitiendo las prácticas que nosotras naturalizamos. Y nos encanta", dijo Marcela Betancourt, la profesora universitaria que tuvo la idea de crear "Las Tesis Senior" a la BBC. "Nos están enseñando a crecer", añade. Lo que demuestran estas declaraciones y el éxito de la convocatoria del miércoles en Santiago es que las generaciones anteriores han necesitado más tiempo para darse cuenta de su opresión, pero poco a poco van viendo cómo ellas también tienen mucho camino por recorrer y que nunca es demasiado tarde.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El efecto dominó del feminismo es asombroso. Como hace unos años pasó con el #Metoo, las mujeres han demostrado una y otra vez la capacidad de contagiarse por protestas de otros países. Las marchas del 8 de marzo ya son intergeneracionales porque la realidad es una: la violencia de género es igual en todo el mundo. Hay países con tasas más altas de feminicidio y de violencia, claro, pero la esencia es la misma. Criminalizar a la mujer por su forma de vestir, naturalizar las agresiones sexuales, normalizar el miedo a caminar sola por la noche. Todas ellas son sensaciones compartidas por las mujeres de todo el planeta y de todas las generaciones.

Tenemos que dar la bienvenida a las madres y abuelas que sufrieron la misma violencia que nosotras o más. Ellas lucharon por integrarnos en el mercado laboral, ahora nos toca a nosotras dar el siguiente paso y cuantas más quieran sumar, mayor será la ola de cambio. Tú no tienes la culpa de que te violen. El violador es él.