Ni estando de luto por una mujer asesinada nos libramos de vuestra transfobia

Paloma Barreto era asesinada. Pocos minutos después, empezaba un carrusel de transfobia y odio injustificable

Una mujer ha sido asesinada este fin de semana en Avilés (Asturias). Se llamaba Paloma Barreto, y era mujer trans, migrante y trabajadora sexual. Su cadáver fue encontrado en un piso, apuñalada hasta quince veces. Según la Policía Nacional, el presunto sospechoso está detenido, a la espera del proceso judicial.

Pero por si las 15 puñaladas que le asestaron no fueran suficientemente dolorosas, el silencio y la transfobia lo han hecho peor. Durante las primeras horas en que se hizo público el crimen, hubo un circo mediático cargado de transfobia. Hubo medios que aseguraron que Paloma era “un hombre con vestido”, otros simplemente decidieron ignorarla y no informar sobre el caso. "Ni muertas nos dejáis de humillar", respondía la escritora y activista trans Alana Portero.

Aunque tras la presión en las redes los medios han rectificado, pedir perdón no les justifica, porque no es la primera vez (y probablemente tampoco la última) que el tratamiento informativo a las mujeres trans es denigrante, discriminatorio e insultante. De hecho, es constante y se nota que la corrección no se hace desde el arrepentimiento sino para evitar el conflicto público. Es injusto que sean las compañeras de Paloma, también expuestas a esta violencia que le arrebató la vida, quienes tengan que reivindicar su dignidad ante estos ataques, porque duelen y cansan el doble cuando se está de luto.

Pero los medios no fueron los únicos. Diversas activistas trans denunciaron el silencio cómplice de algunos sectores del feminismo. “Sabiendo que no son seguras, nosotras no solemos faltar a las concentraciones por víctimas de terrorismo machista. Estamos ahí, en un rincón, pero estamos. Por las nuestras ni un hashtag”, añadía también Alana. Además del silencio, el sector TERF, las ‘feministas’ transmisóginas, cuyo discurso invisibiliza y amenaza la identidad trans, negaron que se tratase de un feminicidio (asegurando que Paloma no era una mujer, y por lo tanto ninguna mujer había sido asesinada).

Hoy a las 19:00 en el Centro LGTBI de Barcelona (c/ Compte Borrell, 22) se ha organizado una concentración para denunciar este crimen y el de tantísimas otras, que año a año mueren en absoluto silencio. Toca salir a la calle y apoyar a las mujeres trans, uno de los colectivos más discriminados y amenazados. Las cifras son innegables, y en constante crecimiento: el año pasado se batió un récord, con al menos 369 personas trans asesinadas, 44 más que el año anterior. Una epidemia de violencia que se debe combatir. Sin excusas.