Las islandesas acortan su jornada laboral para protestar contra la brecha salarial

La ley que prohíbe la brecha salarial desde enero de este año no ha impedido que las islandesas cobren de media un 26% menos que los islandeses

El pasado enero Islandia ponía en marcha una revolucionaria ley que prohibía que los hombres cobrasen más que las mujeres por realizar el mismo trabajo. La celebración mundial fue enorme. Pero la brecha salarial está tan incrustrada en las sociedades capitalistas patriarcales que ni siquiera este país de poco más de 300.000 habitantes, y aplicando medidas como esta, ha conseguido erradicarla.

De hecho, y según las últimas estadísticas, las trabajadoras islandesas todavía cobran de media un 26% menos. Lejos de quedarse quietas, acortaron dos horas y cinco minutos de jornada laboral para protestar contra esta injusticia social.

En concreto, la jornada laboral de las islandesas acabó ayer a las 14:55. La hora no es casualidad. Las estadísticas muestran que es entonces cuando las mujeres dejan de cobrar por haber el mismo trabajo que los hombres. No es la primera vez que las trabajadoras del país nórdico celebran este Kvennafrí o Día Libre de las Mujeres. En 2005 abandonaron sus puestos de trabajo a las 14:08. En 2010 lo hicieron a las 14:25. Y en 2016 hicieron lo propio a las 14:38.

La mejora está ahí, pero es insuficiente: “Hemos ganado 47 minutos en 13 años. Si seguimos así tendremos que esperar otros 29 años antes de que las mujeres de Islandia cobren los mismos salarios de media que los hombres”, protestan las organizadoras.

El seguimiento de este Kvennafrí ha sido enorme, incluyendo a la primera ministra, Katrin Jakobsdottir. La conciencia feminista en Islandia sigue siendo ejemplo para muchos otros países. No en vano, este pequeño país lidera desde hace nueve años el ranking de igualdad de género del Foro Económico Mundial, aunque algunas activistas feministas como Brynhildur Heiðar og Ómarsdóttir matizan tanto optimismo: “Que Islandia lidere los rankings no dice tanto sobre lo bien que va las cosas aquí sino más bien lo mal que van las cosas para las mujeres en el mundo”.

Islandia tiene camino ganado, pero como cualquier otro país del planeta, aún tiene que trabajar mucho para ser verdaderamente igualitario.