Hablamos con Santa Bárbara, las joyas con forma de vulva que arrasan Instagram

Anillos con la palabra 'no', pendientes con forma de serpiente, colgantes que dice 'brave' o con forma de clítoris son algunas de las creaciones más hermosas y empoderadoras que tiene este sello

Santa Bárbara está formada por dos personas, Laura y su pareja. Esta marca de joyería comenzó a crearse en el año 2017 pero no fue hasta este 2020 cuando salió a la luz. Esto es porque, como explica Laura, querían hacerlo bien. Laura es fotógrafa, viene del mundo de la moda. Estuvo mucho tiempo trabajando en Estados Unidos y desde ahí partió a Buenos Aires. Este campo de trabajo empezó a saturarla un poco pero la parte creativa que existe en ella seguía latiendo con fuerza: "me considero una persona súper creativa desde pequeña, para mí todo lo que sea crear es mi centro. Entonces me di cuenta que la joyería lo engloba todo, a través de ella se pueden contar muchas cosas, el simbolismo que tiene es muy amplio", me explica al otro lado de la pantalla mientras conversamos sobre Santa Bárbara, una marca de joyas que está triunfando porque, como explican en su perfil de Instagram: "cada pieza es una declaración para cada revolución que quieras emprender en tu vida".

Un nombre que lo dice todo

Bárbara de Nicomedia, conocida como Santa Bárbara fue una mártir cristiana. Era hija de un sátrapa de nombre Dióscoro, quien la encerró en un castillo para evitar que se casara tan joven y para evitar el proselitismo cristiano. Durante su encarcelamiento tenía maestros que le enseñaban poesía y filosofía, entre otros temas. Por esto mismo, y porque su padre estaba ausente, Bárbara se convirtió al cristianismo. Cuando su padre fue a verla ella se opuso al matrimonio que él le proponía, tras lo cual su progenitor se enfadó y la envió a un tribunal donde se le dictó la pena capital por decapitación. Fue su padre quien la decapitó. Lo hizo en la cima de una montaña, un rayo cayó en ese mismo punto, dándole muerte a él también.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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"Santa Bárbara es una figura que se ha aparecido bastante en mi vida personal, en muchas formas, tiene muchos significados también. La historia de ella es importante desde la parte católica hasta la parte en la que es representada en la santería. Buscando nombre, cuando pensamos en este algo hizo click. Además dentro del catolicismo es una figura fuerte en el sentido de que fue una mujer que se reveló defendiendo su religión. Tiene fuerza, es la patrona del rayo... Nos inspiraba mucho", me explica Laura cuando hablamos sobre el origen del nombre de la marca. Y es que detrás de esta historia hay también un universo de valores y principios que son los que han sentado las bases de toda la colección y de todas las piezas que existen y las que vendrán.

"Santa Bárbara y la línea que sigue la marca es un poco lo que yo soy, es como decir 'estos son mis principios, estos son mis valores, esto es con lo que he crecido' y a la hora de crear es un trabajo bastante introspectivo, que hay que mirar hacia dentro y casi dar con esa forma de sanar que a veces hay que tener en la vida. Para mí esta primera parte, que yo considero que son como los estatutos de la marca, está siendo como una catarsis de un montón de cosas. La marca surge de la necesidad de contar algo y nos dimos cuenta que la joyería englobaba muchas cosas que nos gustaban, tanto la parte artesanal hasta la parte final del mensaje, que todas las piezas fueran como statement, un símbolo, como si fueran amuletos". 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Procesos

En Santa Bárbara, Laura se encarga de la fotografía, se encarga de crear esos bodegones maravillosos que nos transportan a otro universo, muchos de ellos montados con piezas de su hogar familiar en representación a las mujeres de su vida. No solo se ocupa de la fotografía sino también del diseño y de llevar las redes y, por tanto, el contacto con todas las personas externas que están compartiendo por el mundo cibernético estas piezas tan únicas. Aún así, como ella misma explica, al ser dos personas y al hacerlo todo a pulmón están un poco mezclados y detalla: "siempre estamos los dos al tanto de lo que está pasando en todos los sectores y en todos los campos". Las imágenes de las piezas acabadas que se reflejan tan bien en su web oficial como en su perfil de Instagram llevan un proceso concreto que va desde la parte creativa hasta su producción

"Para dar pie a la parte creativa yo estuve encerrada un mes sin ver a nadie. Tenía todas las ideas en mente y las iba volcando en notas o en bocetos. Empapelamos casi todas las paredes de una habitación con ideas, bocetos, fotografías... Poco a poco fuimos filtrando todo lo que había y se fue quedando lo esencial. Esta es como la primera parte del proceso, la parte más creativa, abrirse en canal y volcar todo lo que llevas dentro. A partir de ahí empieza la producción. Esto comienza por el diseño, luego van saliendo los primeros prototipos, ahí es donde entra como el ojo más observador para perfeccionar bien los detalles que a veces solo eran mínimos, como un borde. Aún así, por ejemplo, en el colgante de la vulva el diseño se ha mantenido bastante en relación a cómo era al principio. A veces nos ocurría que la gente no reconocía lo que era y es entonces cuando te das cuenta que es realmente necesario hacer lo que estamos haciendo".

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Esta primera parte del proceso se hace en 3D. Desde ese momento se imprimen los prototipos en cera. Cuando están más o menos definidos el prototipo en cera se funde en metal, el metal se pasa a repaso y de ahí pasa a baños que es donde se ensambla. Ahí ya estaría terminada. "Todo esta parte del proceso se realiza junto a empresas locales porque nos interesa que sea así, queremos apoyarlas", explica Laura. Aún así ellos cuentan con su propio taller, es más su pareja se ha formado en el ámbito de la joyería y él se encarga de todo lo que es la producción de las piezas. Las cajas tan hermosas que acompañan a la pieza no solo pueden tener un segundo uso sino que además son biodegradables. También se realizan en una empresa local, toda la filosofía de la marca apoya el pequeño comercio y está del lado del reciclaje y la reutilización.

Objetivos

En Santa Bárbara no todo es lo visual. La parte estética tan exquisita y exclusiva la ha hecho destacar pero el mensaje que lleva adherido es aún más importante y se hace notar durante la conversación. Toda la filosofía se observa también en las 26 piezas que actualmente tienen. "Las piezas actuales estarían repartidas en tres partes. Una de esas partes es la que hace referencia a todo lo onírico, a la energía. La otra habla sobre la valentía que hace homenaje a las mujeres, a las matriarcas. Y la última que hace referencia a la fuerza femenina, donde se encuentran las figuras de la vulva, del clítoris o el sello. Estos serían nuestros tres pilares", explica Laura.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Pero no solamente puedes sentirte representada a partir de ellas sino que Santa Bárbara es también un espacio en el que cualquier mujer artista puede encontrar su lugar: "uno de nuestros objetivos es que la marca pueda servir como plataforma para darle voz a muchas artistas mujeres". La cultura y el arte tienen mucho valor y esta marca se nutre de muchas mujeres que les sirven como referente para seguir visibilizando algo que plataformas como Instagram aún censuran: el cuerpo de la mujer, sus valores y su empoderamiento.

CN