No folles con un facha

No sabes el daño que te hacen hasta que te acuestas con uno de ellos

Escribo estas líneas mientras escucho de fondo “No pasarán” de los Chikos del Maíz. Mis exnovios manifiestan que me he vuelto radical. Cuánto has cambiado, me suelta algún colega. Antes eras más neutral, más mona, menos roja, menos feminista, más normal, más de Rivera. Antes molabas. Antes la mayoría de mis chavalitos, líos, follamigos, novios —o como se llamen—, eran fachas. 

Era una noche tonta y caliente en Teatro Kapital allá por 2013. A mí me gustaba un chico. Estábamos en la terraza y saqué tímidamente mi tabaco de liar. Fuma mejor de esto, guapa. Marlboro gold. Yo me creía la pretty woman versión de barrio. Empiezan a hablar entre ellos, son cuatro colegas, todos mayores que yo. Con su casa en la playa, sus vacaciones en la nieve, sus misas y su jura de bandera. Afiliados del PP, un par de Vox. Yo todavía no tenía ni idea de qué era eso de Vox, pero por aquel entonces yo era más neutral, más mona, menos roja, menos feminista, más normal, más del Psoe. Pasaba más desapercibida y no me preguntaban mi opinión. Pensé que era porque la suponían, pero al rato uno de ellos dijo que total yo era mujer, que “qué va a decir”. Risas. Yo me sentí muy pequeña. Tan solo fumaba, daba sorbitos de mi gintonic y miraba a uno de ellos de forma seductora. El que parecía menos violento, más guapo, igual de facha. Al final de la noche me lié con él. Quedamos un par de veces, nos acostamos. Él me gustaba. Había un aire brusco en su forma de hablar, pero no le daba importancia. Yo solo sabía que mi familia era de izquierdas y que yo era de izquierdas, pero no sabía por qué. También tenía claro que aquel busto de Franco que vi en una de sus casas no entraba dentro de las cosas que me parecían bien. Me dejé llevar un par de meses. Luego me dejó. Dejó de llamar, de escribir y ahora creo que se ha casado con un chica facha y tendrán nenes fachas y estarán de bajón por la exhumación y de subidón por Vox y las encuestas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de @cagatekid el

No sabes el daño que te hacen los fachas hasta que te acuestas con uno de ellos. Su discurso te acaba calando e inunda todos los espacios donde te sientes libre. No hace falta tener un posicionamiento político radical para saber que alguien no te encaja. Si algo tienen en común los fachas con los que me he acostado es que son unos seductores de la palabra. Tienen una forma de defender su discurso que no solo te hace sentir inferior, sino que te deja sin nada que objetar. Y de forma sutil. Los fachas son increíblemente respetuosos, de verdad. A veces cuando pensamos en alguien facha lo imaginamos con la bandera de España a modo de capa y escupiendo fuego y balas por la boca. Qué va. Ahí está el engaño. Como nuestro colega el Santi en el Hormiguero, van de majos, de simples, de ¿pero cómo voy a defender el fascismo?, de ¿cómo voy a estar yo en contra de matrimonio homosexual?, o de ¿pero qué tipo de monstruo creéis que soy? Cuando agachas las orejitas pensando que tal vez no son tan malos es cuando te muerden. Ese era el problema: parecían inofensivos. 

Al acostarte con una persona que con su voto está anulando muchos de tus derechos y libertades, te haces daño. Yo me lo hice. Al final no se trata tanto de que antes de follar tengamos que saber a quién vota. Se trata de no follar con aquellos que no nos quieran libres. 

Razones por las que no debes acostarte con un facha: son machistas, sexistas, homófobos, racistas, retrógrados y, aunque digan que no, son fachas. Además, ya no me parecen tan guapos. No sé qué les vi, pero no.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de EsCarolota (@escarolota) el

Inventémonos unas normas: si no entiende por qué es necesaria la ley de memoria histórica, no te acuestes con él. Si después de decir yo no soy —(ejemplo: racista)— dice pero, no te acuestes con él. Si dice que por qué se llama violencia de género si también hay mujeres que pegan a los hombres, directamente no te tomes ni un café con él.

Consejos finales:

  • La idea esta de que puedes estar con una persona aunque cada uno piense una cosa porque lo importante es el respeto y blablablá, no es aplicable con los fachas. No se debe respetar el punto de vista de alguien que te oprime.

  • No te creas que los de izquierdas son mejores. ERROR. A los fachas se les ve venir, a los aliados feministas de izquierdas no, y a veces, son los peores. Te dicen que están de tu parte y luego era mentira, tan solo querían follarte y sin condón no pasa nada.

  • Follad arriba.