Si va de feminista, no te lo folles

Después de escribir "No folles con un facha" he hecho autocrítica y he reflexionado sobre por qué de un tiempo para acá todas las relaciones entre hombres y mujeres están atravesadas por esta idea del respeto

Cuando decidí dejar de acostarme con fachas y conocí a chavales feministas todo me parecía fabuloso. Me parecían íntegros, leídos, respetuosos, amables e increíblemente sexys por todo lo anterior. Muchos eran artistas y qué maravilla todo.

Me enamoré de casi todos los que conocí durante los dos años y pico que estuve soltera. Se declaraban abiertamente feministas y aquello me parecía innovador, arriesgado, cuqui y honesto. Ahí empezó el problema, me los creí: A mí me han criado mi madre y mi abuela, sabes… He vivido rodeado de mujeres. Siempre he sido feminista. Bueno, como todos he tenido comportamientos machistas, sí, claro, es inevitable. Me encanta Simone de Beauvoir. Tengo un montón de amigas chicas. Deconstruirse es un largo camino. Escribo poesía, sí. Puedes venir a mi casa a dormir, no tiene por qué pasar nada eh. Hay tíos que solo van a lo que van, es un pena. Contigo puedo hablar de lo que siento, eres diferente a otras chicas que he conocido.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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No me juzguéis, a lo mejor ahora lo veis muy claro, pero en su momento yo estaba loca por él. YO era diferente a otras tías, conmigo SÍ que podía hablar y ¡escribía poesía! Lo sé, pero caí en el topicazo.

El problema de este tipo de tíos que te engatusan es que luego pueden hacerte mucho daño. Empezó siendo encantador y poco a poco se fue diluyendo. Era bastante rígido con sus creencias, de tal forma que parecía que su verdad era la única verdad. En ocasiones llegué a pensar que era más feminista que yo solo por cómo defendía sus (mis) ideales. Tenía cero autocrítica, él no hacía las cosas mal, en tal caso era el sistema el que las hacía mal u otros tíos. Era seductor, algo mentiroso y siempre tenía la última palabra. Muchos de estos rasgos son bastante contrarios a alguien que aboga la igualdad. En ocasiones muchos de estos tíos que van de aliados feministas acaban siendo bastante tóxicos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de flavita banana (@flavitabanana) el

Ahora con perspectiva miro hacia atrás y me río. ¿Cómo no me di cuenta? Hace cuatro años encontrar un tío que hablase de feminismo me parecía lo más, ni me molestaba en poner en duda lo que me decía. Simplemente asentía. Pero he aprendido a diferenciarlos.

¿Cómo saber si es realmente feminista?

  • No presume de serlo. 

  • No le ríe las gracias a sus colegas machis. 

  • No va a las manifestaciones porque se queda cuidando a los hijos de su vecina para que ella sí pueda ir.

  • No hace mansplaining.

  • Te respeta.

  • Reconoce que tiene o ha tenido o tendrá comportamientos machistas como todos y todas.

  • Reconoce sus privilegios.

  • Te deja hablar.

¿Cómo identificar a un falso feminista?

  • Aprovecha cualquier pequeña ocasión para decir lo feminista que es.

  • Cuando en su grupo de Whatssap de colegas hacen comentarios horribles hacia una mujer se calla o les sigue el juego.

  • Justifica a sus amigos por ir borrachos.

  • Te explica tus derechos, pero no los respeta.

  • El 8 de Marzo comparte un texto propio diciendo algo así como “Te quiero libre y salvaje” pero jamás ha leído un texto de una mujer.

  • No entiende la importancia del grupo no mixto.

  • Sus ex son unas locas. 

Parece simple, pero a veces se camuflan muy bien y lamentablemente acaban consiguiendo que caigamos y nos liemos con ellos, o que nos enamoremos. Estamos en guardia y esto está cambiando el modo de relacionarnos. Poco a poco nos acercamos hacia un lugar más sano y más libre. Por suerte, la mayoría de tíos de los que ahora me rodeo son feministas, y no lo gritan desde una atalaya, lo dicen desde el aprendizaje y la escucha.

Muchas veces nos cegamos (yo la primera) en señalar a todos y cada uno de los tíos que destruyen nuestra lucha. Y así, obcecadas, olvidamos a todos los que sí están. A muchos de mis familiares y amigos que me preguntan, que se informan y que nos dan voz. A los escritores y figuras públicas que se posicionan y se callan cuando saben que tienen que escuchar. A todos a los que a su manera luchan por dejar de dividirnos. A quienes ven que es nuestra lucha y no necesitamos que nadie nos la explique, pero sí que la compartan. Con ellos sí que follaría.