Así es el extraño idioma que solo pueden aprender las mujeres

Se llama Nüshu, y servía para, en una sociedad patriarcal que veía mal la expresividad femenina, compartir los lamentos de las mujeres casadas entre sus amigas y tejer redes de sororidad a espaldas de sus maridos

Piensa en el patio del cole. Cuando los grupos de niñas se juntaban a contar sus cosas y creaban sus propios códigos de comunicación, con motes, secretos y juegos de palabras con el objetivo de que ni “los niños” ni “los grandes” descubriesen sus historias (que, con perspectiva, eran una ridiculez). Ahora imagínate esto a lo grande: un idioma que sirva para que las mujeres puedan tener sus propios códigos sin que los hombres los descubrieran, y así evitar que intercedan en su comunicación.

Es lo que sucedió en la China feudal, en la provincia de Hunan, en el sureste de China, donde nació el Nüshu, que significa “escritura para mujeres”, porque está diseñado para que sea exclusivamente usado por el género femenino. El contexto es clave: esta región, cubierta en un 80% de montañas, estaba formada por aldeas aisladas con poco contacto entre ellas. Las mujeres, en una sociedad tan patriarcal como la de la época (cuyas consecuencias todavía se viven), solamente se dedicaban a las tareas domésticas y del campo y tenían pocas libertades. Muchas se sentían solas, y necesitaban contacto con las amistades que hacían en otras localidades para sobrevivir, que vivían igual de aisladas que ellas.

Así es el alfabeto Nüshu | curadas.com

Obviamente, no existía la opción de enviarse cartas: “en la sociedad feudal china a las mujeres se les negaba el acceso a la educación, por lo que muchas eran analfabetas”, explica la BBC Mundo. Por eso, decidieron crear su propia lengua, como respuesta y desafío “hacia la sociedad patriarcal de aquel tiempo”, y así tejer una red de apoyo y contacto entre las mujeres de la región.

El Nüshu fue casi revolucionario: “históricamente no era aceptable que las mujeres chinas hablasen de forma abierta sobre sus remordimientos, su trabajo duro en el campo o simplemente sus sentimientos de tristeza y duelo. Tradicionalmente, después de una boda, la novia dejaba la casa de sus padres y se mudaba con su ahora marido. Lo que la hacía sentir sola y aislada en su nuevo rol, por lo que el Nüshu se convirtió en una forma para que las mujeres expresaran su tristeza. Le dio una salida a las mujeres y les ayudó a crear un vínculo de amistad y apoyo que fue de vital importancia en una sociedad dominada por los hombres”.

El Nüshu era solo escrito, aunque podía verbalizarse con el dialecto chino que se hablaba en la región. Además, tenía expresiones con dobles significados que las mujeres traducían al chino para comunicarse, como si fuera un código secreto, que usaban con sus amigas a espaldas de sus maridos. Según algunas estudiosas de la lengua, el Nüshu también fue una forma de explorar y ocultar el lesbianismo para las mujeres chinas, como demuestran algunos poemas lésbicos de la época, escritos en esta lengua, y muy subidos de tono.

Y, aunque el origen de cómo se logró crear una nueva escritura de cero no está claro, sí que se sabe cómo se transmitía: a través de lo que ellas llamaban “hermanas de juramento”, grupos de tres o cuatro amigas que no eran familiares y que se escribían entre ellas usando este idioma para darse apoyo, amor y fuerza. Y así se lo iban transmitiendo, en pequeños grupos cerrados, e iba llegando a todas las mujeres de la región, para que no se sintieran solas.

El idioma fue perseguido por la Revolución cultural de Mao, que creía que era un idioma “feudal” e iba en contra de la centralización china. El idioma casi se pierde cuando en 2003 murió la última mujer que lo dominaba con fluidez. Sin embargo, gracias al boom del movimiento feminista y los discursos del empoderamiento, muchas investigadoras han querido salvar la lengua a través de los registros históricos y la ayuda de las ancianas que todavía lo reconocen. Incluso ha abierto una escuela de Nüshu, donde jóvenes ya se han apuntado para aprender la lengua con la que sus abuelas construyeron vínculos más fuertes que el amor, la sororidad.