Por qué la educación antiviolación puede aumentar el sentimiento de culpa de la víctima

Este método preventivo reduce la percepción de culpabilidad que tenemos sobre los agresores sexuales

Seguro que habéis oído más de una vez frases como “intenta no vestir provocativamente”, “no camines por calles mal iluminadas” o “no viajes sola”. A veces como reproches retrógrados y, otras veces, como consejos bienintencionados destinados a combatir las agresiones sexuales. Un método de prevención que, en lugar de centrarse en los violadores, invita a las víctimas a tomar medidas para autoprotegerse. Ya intuíamos, lógicamente, que este enfoque era un gran error—cada una que vista como quiera—, pero la ciencia acaba de confirmarlo: aumenta la culpabilización de la víctima.

Así lo ha revelado un extenso estudio científico realizado por Carl Jago y Nichlas Christenfeld, dos psicólogos de la Universidad de California, en San Diego (Estados Unidos). En concreto, los investigadores organizaron varios seminarios sobre agresión sexual con distintos enfoques para más tarde entrevistar a cientos de participantes sobre la percepción de culpabilidad que tenían de las agresiones sexuales. El resultado fue claro: las advertencias sobre violación centradas en las víctimas no las protege de sufrirlas, sino que les provoca aún más daño.

Esto, según los autores del estudio es debido a la noción de control: “Proporcionar consejos sobre cómo evitar la violación puede aumentar la culpabilidad de la víctima porque sugiere que hay cosas que podría haber hecho para evitar la agresión”. O dicho de otro modo, este enfoque preventivo traslada “la responsabilidad del perpetrador, el que realmente es responsable del crimen, a la víctima moralmente inocente”. Por eso los autores piden que, de ahora en adelante, el activismo antiviolación centre sus esfuerzos en la educación masculina. Y que las mujeres vistan, caminen y vivan como les de la gana.