7 técnicas para acabar de comerte la cabeza siempre con lo mismo

La rumiación del pensamiento es un estado psicológico en el que nuestra atención queda enganchada en un mismo pensamiento sin poder avanzar o encontrar una solución

A todxs nos pasa que cuando un asunto nos preocupa o nos angustia no podemos quitárnoslo de la cabeza. Pasamos horas y horas en silencio con un diálogo interno en el que le damos vueltas y más vueltas a lo mismo, intentando verlo desde todos los ángulos posibles, para acabar cada vez más confundidxs y no llegar a ninguna conclusión. Un runrún que no nos aporta nada útil y que nos hace perder una infinidad de tiempo al final del día.

Es lo que la psicóloga clínica Susan Nolen-Hoeksema define como "rumiación" en un interesante artículo para Psychology Today en el que explica cómo podemos combatir ese molesto estado mental. Según la especialista, la rumiación del pensamiento es un estado psicológico en el que nuestra atención queda enganchada en un mismo pensamiento sin poder avanzar o encontrar una solución, algo que acaba generándonos enormes dosis de estrés, negatividad y ansiedad en un bucle que se repite sin cesar.

Por tanto, la mejor manera de eliminar la rumiación de los pensamientos es actuar de tal manera que se puedan romper esos bucles de pensamiento obsesivo y concentrar nuestra atención en actividades o pensamientos que nos resulten más positivos y productivos. A continuación la psicóloga explica las 9 técnicas más eficaces para acabar con tus comidas de olla:

1. No ayuda a resolver problemas

Pensar una y otra vez en lo mismo visualizando todos los elementos y analizándolos no es una manera de atajar tus problemas. Ser consciente de que estás cayendo en uno de los bucles de rumiación es el primer paso para salir de esa dinámica y plantear una solución concreta y racional a tus problemas.

2. El sedentarismo es tu peor enemigo

Debido a que el día a día está repleto de momentos intrascendentes y rutinarios resulta extremadamente fácil distraerse y comenzar a rumiar tus pensamientos. La manera de evitarlo es darle a tu mente un estímulo desafiante que consiga atraer toda su atención. Salir a correr, ver una buena peli, quedar con amigxs o el sexo son una manera fácil y rápida de salir del bucle. Cuanto más ocupes tu vida menos espacio habrá para los pensamientos inútiles. 

3. Luchar con tus pensamientos es agotador

Puede parecer una paradoja pero, si en lugar de concentrarte en evitar que el pensamiento surja dejas que fluya, lo más probable es que acabe por desaparecer. La rumiación comienza debido a que, al intentar bloquear el pensamiento, este vuelve a reiniciarse una y otra vez sin llegar a su conclusión. El proceso puede resultar obsesivo y es completamente agotador. 

4. Pensar demasiado es distorsionar

Al pensar en exceso sobre un mismo tema solemos acabar dándole demasiada importancia a cada uno de los detalles y cada vez desde una perspectiva más subjetiva, perdiendo por completo la visión de conjunto. Una forma interesante de que esto no ocurra es pensar en lo que le dirías a un amigo en tu misma situación.

5. Dedícale un tiempo concreto cada día

Dedicar 30 minutos al día a dar rienda suelta a tus pensamientos es una manera muy pragmática de afrontar tus problemas. Así siempre podrás desplazar los pensamientos más densos a esa franja del día y evitar que te resten tiempo a lo largo de la jornada.

6. Meditación y mindfulness

Existen muchas técnicas para vaciar nuestra mente de pensamientos obsesivos. Las más extendidas son la meditación y el mindfulness que, además, puedes aplicar en cualquier momento del día. Otra técnica interesante es sacar un boli y escribir todo lo que te pasa por la cabeza. Es un ejercicio de expresión que ayuda a drenar tus emociones y que el flujo de pensamiento se produzca de manera natural.

7. Háblalo con un amigx/pareja

Charlar con alguien de lo que sentimos siempre será la forma más eficaz de abrirnos y dejar ir aquello que nos preocupa. Las palabras de ánimo y nuevas perspectivas sobre lo que nos ocurre pueden ser el empujón que necesitamos para salir de nuestra subjetividad y conectar con el presente. 

Eso sí, cuidado con las conversaciones que inciden demasiado en el problema y no en la solución, la rumiación también puede darse entre varias personas, por lo que escoge bien tus consejerxs y, sobre todo, una vez esté todo dicho, lo mejor es buscar una distracción y disfrutar del momento. Te sentirás mejor y reforzarás los lazos afectivos.