50 machismos con los que me encuentro cada día solo por ser mujer

Dentro de cualquier rutina diaria te puedes topar con ciertas expresiones o comportamientos machistas que a veces están disfrazados y en otras ocasiones están extremadamente claros

¿Te ha pasado alguna vez que te has mirado al espejo y, aunque te encanta cómo vas, has pensado que quizás no es la ropa ‘más adecuada’? Quizás si eres hombre esto no te haya ocurrido. Si eres mujer, quizás sí. Pero, ¿por qué? A lo largo de nuestra vida hemos estado rodeadas de ciertas convicciones, hechos o prejuicios sociales que —directa o indirectamente— se han instalado en nuestro cerebro y que están relacionados con la desigualdad entre hombres y mujeres. Borrarlos y hacerlos desaparecer es una tarea dura, conlleva una lucha diaria y no es sencillo quitárselos de encima cuando, día tras día, las mujeres no solo somos cosificadas y discriminadas sino también maltratadas y asesinadas.

A  nuestro alrededor, un día cualquiera, surgen cientos de expresiones y gestos machistas que pueden estar muy claros o pueden estar disfrazados. Aquí hemos reunido 50 de ellos para que puedas identificarlos tanto si eres hombre como mujer. Es necesario pronunciarse frente a ellos y no continuarlos ni repetirlos.

1. Cada mañana enciendo la radio y me entero de un nuevo caso de violación.

2. Y pienso que si me violan, soy yo la que lo podría haber evitado. 

3. Me han violado porque iba demasiado maquillada, claro.

4. O con demasiado escote, o la falda corta. Me autoinculpo sin motivos, solo por miedo.

5. En mi entorno los hombres atribuyen mi comportamiento a mis hormonas.

6. Resulta que si me quejo soy una histérica.

7. Pero si no me quejo, soy una sumisa.

8. Soy objetivada en titulares y noticias casi a diario.

9. Los hombres creen que mi sexualidad solo existe si es para saciar su apetito sexual.

10. Siento que mis valores e ideas no tienen el peso suficiente para que sean escuchadas.

11. Cuando paso por delante de algunos, normalizo que me persigan con la mirada. Como si fuese normal sentirme incómoda.

12. No es normal, tampoco, que tengamos miedo por la calle.

13. Ojalá algún día deje de ser necesario que mis colegas tengan que esperarse a que entre al portal.

14. Cuando vuelvo a casa tengo que avisar que he llegado bien.

15. Mi maternidad se usa para hacer campaña electoral.

16. De pequeña se me inculcó soñar con ser enfermera o profesora algún día, no astrofísica o presidenta.

17. Si escribo, califican mi trabajo de “literatura de mujer” y no de “literatura”.

18. Me cuesta mucho más llegar a una posición de poder dentro de mi trabajo.

19. Mis compañeros hombres suelen cobrar más que yo.

20. Cuando estoy en una reunión junto a hombres mis ideas quedan en un segundo plano.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Y punto. #nomesaledelesfumato

Una publicación compartida de Lola Vendetta (@lola.vendetta) el

21. Para que me hagan caso al liderar un proyecto tengo que imitar las formas que se asocian al hombre: ser agresiva, no dudar y opinar con contundencia, aunque no sepa de lo que hablo.

22. Tengo que aguantarme el dolor de regla aunque sea superior a mí para que no se me vea como débil.

23. El maldito mansplaining.

24. Si juego a fútbol, me preguntan si soy lesbiana.

25. Si soy lesbiana me dicen que es porque no he probado un buen pene.

26. Si me pongo muy cachas me llaman marimacho.

27. Si estoy cachas resulta que he dejado de ser femenina.

28. Cada Navidad tengo que justificar por qué no quiero ser madre.

29. Si juego con un niño me miran con ternura y me preguntan: “¿para cuándo el tuyo?”.

30. Estoy tan ignorada históricamente que si se habla del pasado de las mujeres son “estudios de género” y no “historia.”

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Cuando me hablan de amor romántico. Feliz día.

Una publicación compartida de Paula Bonet (@paulabonet) el

31. En 2019 todavía tengo que escuchar que haya “primeras directoras”, “primeras políticas”, “primeras presidentas”, de muchísimos organismos públicos y privados.

32. Alguien que aspira a ser presidente de mi Gobierno me explica qué es un embarazo.

33. Se creen con derecho a opinar sobre mi peso o mi estatura.

34. Tengo que escuchar que “con unos kilitos menos estaría más guapa”.

35. O que “con unos kilitos de más, tendrían de dónde agarrar”.

36. Si soy una mujer trans quizás me agredan por no tener los genitales que se esperaban.

37. Cuando entro a compartir piso con alguien, dan por hecho que soy limpia.

38. Entro gratis a algunas discotecas por el hecho de tener vagina.

39. Si follo con muchos, y más si soy joven, soy un poco puta.

40. Si me gusta el sexo, resulta que no voy a sentar cabeza nunca.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El otro día hablábamos con @sergi_moreso de erecciones, de que pueden estar muy bien o muy mal.

Una publicación compartida de flavita banana (@flavitabanana) el

41. Cuando llamo a un electricista me da miedo estar sola en casa.

42. Si me ven con un destornillador me preguntan si necesito ayuda.

43. Encuentro a mujeres en esferas de poder que son las primeras en discriminar a otras mujeres.

44. Si soy negra asumen que bailo bien y follo mejor.

45. Me besan aunque haya hecho la cobra y aparte la cara.

46. La clásica separación competitiva de: chicos contra chicas.

47. Trabajando de camarera a mi compañero lo llaman con “disculpa” y a mí con “guapa” o “bonita”.

48. Si digo palabrotas o simplemente hablo cómo me da la gana, dejo de ser “una señorita”.

49. Me llaman feminazi.

50. Y encima, me matan solo por ser mujer.