Estas son las películas que todo homófobo tendría que ver

Necesitamos más pelis con personajes LGBTI+ que no vayan sobre su orientación o su identidad sexual

En un mundo en el que a los colectivos sexualmente diversos les siguen cayendo palos, social o institucionalmente, las películas centradas en la experiencia LGBTI+ son importantes, pero no son suficientes. Se necesitan más historias que hablen de la vida, de amor, autosuperación o aventuras, y que de paso tengan personajes homosexuales, trans y demás, sin que eso sea el foco de la trama. Es importante para normalizar y representar lo que tenemos en común todas las personas más allá de la orientación sexual y la identidad de género. Pero, además, es una forma de que se enteren los reaccionarios de que en el mundo que estamos construyendo y que queremos ver, ser quien quieras y enamorarte de quien te de la gana no será motivo de discriminación.

1. Weekend (2011)

Russell (Tom Cullen) se acuesta con Glen (Chris New) a quien acaba de conocer un viernes de farra. Al día siguiente, en lugar de decirse adiós muy buenas, empiezan sin pretensiones un fin de semana que les acompañará para siempre. Entre conversaciones intensas, sexo y drogas, se va haciendo evidente una conexión física y mental entre ellos, y sin embargo a la vez se van dando cuenta de lo distinto que llegan a ver la vida. Desde su concepción de las relaciones hasta su identidad, van contrastándose sin juzgarse, y acaba haciendo que tú mismx te preguntes: “¿Qué puedo llegar a significar para otra persona? ¿y para mí mismo?”. Esta obra del director Andrew Haigh sobre lo imprevisto y lo efímero del amor recuerda a la trilogía de "Antes del amanecer" pero se desenvuelve y te envuelve de forma única.

2. Todo sobre mi madre (1999)

Tras la muerte de su hijo en un accidente de tráfico, Manuela (Cecilia Roth) decide ir en busca del padre para contárselo. Contará con el apoyo de Agrado (Antonia San Juan), una trabajadora sexual trans que nos enamorará con su personalidad y con un conocido discurso sobre el precio de ser “auténtica”. Iremos conociendo las vidas de estas otras mujeres, sus diferencias y lo que comparten, y cómo tiran hacia adelante pese a las hostias de la vida. Cuando descubrimos que ese "padre" que busca Manuela es la trans Lola, el reencuentro entre ellas dos es tan honesto, cercano y vacío de prejuicios que solo te queda preguntarte: ¿por qué no hay más pelis así? A la representación trans en el cine todavía le falta mucho recorrido, pero Almodóvar dio hace 11 años un ejemplo de lo que significa visibilizar sin estigmatizar.

3. Lazos ardientes (1996)

El debut de las hermanas Wachowski fue una de las primeras películas mainstream en incluir protagonistas lesbianas sin que la trama se centrase en su homosexualidad. Esta peli de suspense arranca cuando a la expresidiaria Corky Sinclair (Gina Gershon) la contratan como fontanera en un edificio en el que conoce a Violet (Jennifer Tilly), novia de un mafioso blanqueador de dinero. Además de encantarse mutuamente, acaban planeando un golpe maestro para embolsarse dos millones de dólares. Muchos estudios les dijeron a los Wachowski que solo producirían Lazos ardientes si la pareja era hetero, pero los directores se plantaron diciendo que "esa peli ya se ha hecho mil veces, no nos interesa”.

4. Llámame por tu nombre (2017)

Basada en la novela homónima, esta peli es una oda al primer amor de verano que te deja sin aliento. Todos hemos sentido esa punzada en el estómago del joven Elio (Timothée Chalamet) con la presencia y la ausencia de Oliver (Armie Hammer), ese ser idealizable que parece que ha venido a la Tierra a quitarnos el sueño. A través de la experiencia de Elio te transportas a todas esas sensaciones, a la evolución de una sensación inesperada que se convierte en un sentimiento transformador de ti mismo. Llámame por tu nombre es un homenaje del escritor André Aciman y el director Luca Guadagnino al Amor con mayúsculas, el amor que no entiende de éxito ni derrotas, porque vale la pena solo por haber existido.

5. Las amargas lágrimas de Petra von Kant (1972)

Petra (Margit Carstensen) es una diseñadora de moda ególatra que trata a su compañera de piso como a una esclava. Cuando conoce a la modelo Karin (Hanna Schygulla), se obsesiona hasta permitir que esta se aproveche de ella, obteniendo a cambio indiferencia. A partir de ahí Petra entra en un ciclo autodestructivo hasta dejar de lado amigos y familia para ganarse la atención de Karin. La ansiedad, la dependencia y la inseguridad, unidos al masoquismo emocional de algunas personas, son temas que el director alemán Rainer Fassbinder vivió en primera persona, y quizás tú también.

6. La vida de Adèle (2013)

A través de Adèle (Adèle Exarchopoulos) no vemos solo la vida de una adolescente que descubre su homosexualidad y el amor a través de Emma (Léa Seydoux). Vemos la existencia humana en todo su esplendor y su miseria. El director Abdellatif Kechiche te hace viajar con la misma intensidad por los momentos dramáticos, los tiernos y aquellos en los que parece que no esté pasando nada. Hasta lo más ordinario tiene una función en esta película, que no se limita a tratar un romance: nos abre un horizonte de emociones a través de la individualidad y la percepción de la protagonista. Esta peli es poesía de principio a fin.

7. Moonlight (2016)

Ganadora del Oscar a la Mejor Película en 2016, Moonlight no trata solamente sobre ser negro, pobre y gay. El director Barry Jenkins tantea temas como la masculinidad y la represión a través de las etapas vitales de Chiron, un joven de Miami. Esta peli explora sutilmente las distintas identidades que conviven en una persona y nos muestra que algunos hechos que nos marcan (ir a la cárcel, ser drogadicto) no conforman una vida. Nos habla de decisiones, de la posibilidad de emanciparnos de nuestras circunstancias (un barrio violento, una madre yonki) en la difícil tarea de construirnos a nosotros mismos.


Estas películas son solo algunos ejemplos, pero si tienes más, queremos leerlos en los comentarios :)