Famesick: el libro en el que Lena Dunham revela la agresividad de Adam Driver

La escritora define sus memorias como un viaje por “la enfermedad, la adicción y el desamor, las lecciones que ya no me avergüenza haber aprendido”

Lena Dunham es la voz de una generación. Y si a algunos no les gusta no es porque la escritora lo hiciera mal en Girls, sino porque las generaciones, como las personas, tienen sus claros y sus oscuros, y a veces duele ver estos últimos frente al espejo, verse en un reflejo amargo de algún personaje de una serie que te habías puesto para desconectar de tu vida y sentirte mejor. Pese a todo, el éxito de Girls fue rotundo. Y tras aquel gran bombazo Dunham se sumergió en su particular infierno a causa, entre otras cosas, de las adicciones. De ellas y de muchas otras cosas más, como varios episodios muy polémicos con Adam Driver, habla en sus memorias recién publicadas: Famesick.

Como ha explicado la propia artista en sus redes sociales, “cuando empecé a escribir este libro llevaba treinta días fuera de rehabilitación. Estaba en la nube del delirio que acompaña a la sobriedad reciente: el mundo de repente era ruidoso y pensé que eso significaba que sabía lo que oía. Si me hubiera dicho entonces que el proceso de escritura me llevaría los siguientes siete años habría roto mi contrato y tirado el portátil a la bañera”. Y es que desnudarse nunca es sencillo. Aún menos en una sociedad tan juzgona como la nuestra. Famesick, cuenta, es un viaje por “la enfermedad, la adicción y el desamor, las lecciones que ya no me avergüenza haber aprendido”. Y la tragedia de la fama.

De todas formas, la obra, que llegará a las tiendas españolas en septiembre, pero que ya está disponible en inglés en los Estados Unidos, ha suscitado bastante más polémica por la figura de Adam Driver que por la de la propia Dunham. Entre otras cosas, Famesick relata cómo una escena sexual con el actor californiano se fue de guion: “No es que me sintiera violada, pero sentí que algo íntimo, confuso y primitivo se había desarrollado en un escenario que se suponía que yo debía controlar”. Una escena de por sí cuestionable, pero que toma un cariz aún más oscuro cuando sigues leyendo sus memorias y te encuentras con otros episodios en los que Driver deja bastante que desear.

“Una noche, ya tarde, mientras ensayábamos los diálogos en mi camerino, los míos se habían esfumado de repente. Pero cuando abrí la boca, lo único que salió fue un balbuceo, hasta que finalmente Adam gritó: ‘¡di, algo, joder!’, y lanzó una silla contra la pared junto a mí. Me dijo ‘despierta, joder, estoy harto de verte mirar fijamente a la nada’”. Una actitud que Lena Dunham parece medio justificar: “Razoné que la intensidad de su ira hacia mí, que podía hacerle escupir y tirar cosas, era proporcional a la intensidad de nuestra conexión creativa”. De momento, y tras una semana en las librerías de Estados Unidos, Adam Driver no ha dicho una sola palabra al respecto. ¿Crees que lo hará?