Leticia Dolera rompe su silencio para dar su versión sobre la polémica con el despido de Aina Clotet

Después de dos semanas de silencio, Leticia Dolera nos da mucho en lo que reflexionar sobre el feminismo y el mercado laboral capitalista

Hace dos semanas estalló la polémica en Twitter por las declaraciones de la actriz Aina Clotet. Según su declaración, había sido despedida por su embarazo de la serie feminista ‘Déjate llevar’ de Leticia Dolera. Aunque aseguraba que había ofrecido alternativas para rodar pese a su estado, fue desplazada de la serie igualmente. Estas declaraciones se convirtieron en el tema del día, y todo el mundo habló de ello… Menos la propia Dolera.

Han pasado más de 14 días para que la actriz y directora emitiese su comunicado y su versión de los hechos. En el texto publicado en su perfil de Twitter reafirma lo que otros miembros de la serie ya habían anunciado: la barriga de Clotet sería demasiado visible en una serie grabada formato cámara en mano y que los efectos especiales para eliminar la barriga eran demasiado costosos para poderlo asumir una producción independiente.

Además, desmonta algunos de los argumentos que más se reprodujeron en las discusiones de Twitter, donde todos pueden participar sin filtros. “La profesión de intérprete conlleva una relación muy concreta con el cuerpo, es un hándicap al que nos enfrentamos todas”, una alusión directa a los que comparaban la decisión con la del empresario que decide despedir por un embarazo.

Una comparación muy banal porque, mientras que una persona en una oficina puede trabajar porque su labor no depende de su cuerpo y, además, tiene derecho a pedirse una baja, en una serie con una filmación marcada y un papel con un cuerpo muy determinado (en este caso, una mujer que decide tomar la píldora para vivir con plenitud su sexualidad), la decisión sobre despedir o no por un embarazo toma nuevos matices. Puede ser igual de inaceptable el despido, pero como mínimo se deben tener en cuenta muchas más cosas a la hora de hacerlo y juzgarlo.

Lo más importante del comunicado es que Dolera hace autocrítica: cree que la decisión fue difícil y no podía haber abordado otro camino, pero sí que se culpa de no haber sabido comunicar y gestionar el despido. Su mayor error, empezar a buscar su sustituta antes de comunicarle el despido.

El escándalo de Dolera se ha convertido en algo tan gordo, en parte, porque había muchas personas observándola y esperando que cometiera algún tipo de contradicción. Dolera ha hablado mucho sobre feminismo y muchas personas han salido ofendidas y escaldadas. No es de extrañar que ciertos sectores, resentidos, hayan utilizado su traspié para intentar hacer daño a todo el colectivo feminista, obviando que el movimiento feminista no es solo una persona y que los errores de una no marcan una ideología a favor de la igualdad.

Dolera, además, asegura en su comunicado que la polémica sirve para hacer reflexión. Y, en parte, que nos demuestra la situación de vulnerabilidad que las mujeres tienen en el sistema capitalista, en que lo más importante es el beneficio económico, por encima de las necesidades y situaciones personales. Como hemos visto, incluso en una producción donde “se han tomado muchas decisiones feministas”, como asegura Dolera, las mujeres pueden sufrir los efectos del patriarcado. Porque, aunque se cree un producto feminista, el mercado y el mundo en el que se enmarca no lo es, lleva funcionando millares de años de forma machista, por lo que es difícil intentar triunfar en este mundo y, a la vez, actuar según los valores feministas que pretenden destruirlo.

Ahora solo podemos esperar que toda esta polémica pase, que todos los cuñados y opinadores de Twitter dejen de usarla para desprestigiar el feminismo, que quien tenga que reflexionar, reflexione, y que así todos podamos pasar página. Quizá así, por fin, podremos disfrutar de una serie feminista en una televisión que siempre se olvida de la mitad de la población, las mujeres.