Las razones por las que Paquita Salas te enseña a ser mejor persona

Los Tigretones de Paquita esconden mucho más de lo que piensas

Ya no se lleva ser una persona con valores. Si eres de los que nunca dejan tirados a sus amigos o compañeros de trabajo, de los que jamás perjudicarían a los demás para beneficiarse a ellos mismos o de los que son incapaces de tener dos caras, estarás de acuerdo en que no es nada fácil ser así. ¿La razón? Todos hemos visto que las personas con menos escrúpulos, las que han perdido su sentido de humanidad, son las que más suelen triunfar en el mundo laboral y, a veces, también en el personal.

Todo esto puede hacer que a veces te sobren los motivos para querer enviarlo todo a la mierda. Pero antes de plantearte cruzar esa línea roja, es crucial que recuerdes que existen figuras que te enseñan que, por mucho que a veces las cosas se pongan feas, cada día puedes ser una gran persona. Una de ellas es Paquita Salas, la protagonista de la homónima serie que protagoniza Brays Efe y que dirigen Javier Calvo y Javier Ambrossi —conocidos como Los Javis—. El pasado viernes 29 de junio estrenaron la segunda temporada en Netflix y no ha habido capítulo en el que esta representante de actores y actrices haya dejado de mostrar que esforzarse por ser mejor persona vale la pena.

Ser leal por encima de todo

Hace décadas que Paquita lidera una agencia, PS Management, aunque eso no significa que se asemeje a todos aquellos representantes, actores, actrices o productores del mundillo que únicamente buscan la fama y el dinero. Es cierto que una parte de ella no desiste en buscar el glamour, pero esta se ve fácilmente aplastada cuando aparecen aquellas jóvenes —actrices— a las que pretende catapultar al estrellato sea como sea.

Ya lo demostró en infinitas escenas de la primera temporada, como cuando peleó incansable para colar en un casting a una de sus desconocidas actrices, Mariona Terrés, con el objetivo de que consiguiera el papel —así lo hizo—. Y esta segunda temporada no ha sido una excepción. Ha ayudado a una persona que le hizo mucho daño en el pasado a recoger un premio, ha recordado ante un incontable número de desconocidos que Lidia San José —otra de sus actrices— es la niña de ‘¡Ala… Dina!’ —nadie se acuerda— e, incluso, ha renunciado a salvar su empresa para regalar una bonita tarde a su equipo de PS Management y a un puñado de desconocidos.

Quizás pensarás que Paquita no tenía la obligación de protagonizar ninguno de esos gestos porque, al final, no le han traído ningún beneficio económico. Sin embargo, la importancia de sus acciones no radica en el dinero, sino en que ha dado a su equipo la certeza de que, pase lo que pase, Paquita siempre estará allí. Un resultado que te enseña que, aunque te encuentres en un entorno muy competitivo, vale la pena echar una mano a otros sin intereses ni envidias. Porque con el tiempo, la fama y el dinero no sirven de nada si los que te rodean no confían en ti. Las cosas materiales se acaban consumiendo, pero el valor que los demás depositan en tu persona permanece inmune al paso el tiempo. Y eso es algo que, sin duda, te hace más fuerte que todos los castings, películas y alfombras rojas del mundo.

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Superación ante todo

La lealtad de Paquita y el hecho de que muchos del mundillo consideren que está “anticuada” han hecho que, a lo largo de su carrera, haya tenido que superar una infinidad de contratiempos. Una actitud que le hemos visto protagonizar en la segunda entrega de la serie al irrumpir en un rodaje para recuperar una suma de dinero que se había ganado más que merecidamente y al convertir su oficina en un espacio de coworking para compartirlo con una peluquería.

Es cierto que combinar actrices que preparan castings y rodajes con secadores de pelo, tintes y señoras leyendo revistas del corazón, no es el mejor escenario para trabajar, pero Paquita está dispuesta a todo para poder pagar el alquiler de su oficina. De lo contrario, tendría que dejar de ser parte de lo que más ama: la interpretación. Y eso es algo que quiere evitar a toda costa.

Se trata de una actitud inspiradora que nos recuerda que cada vez que nos levantamos de un golpe, adquirimos comportamientos que, con el paso de los años, nos hacen valorar y luchar de verdad por lo que amamos. Y si no crees en esta premisa, echa la vista atrás. Si tus amigos nunca te hubiesen dejado tirado, no habrías apreciado al amigo que te viene a buscar a la estación cada vez que regresas de viaje. Si no te hubiese costado tanto encontrar tu primero empleo, no lo habrías dado todo a cada hora para mantenerlo. Y si aquella chica o chico nunca te hubiese dejado, no habrías aprendido que, más que enamorar, lo crucial de una relación es cuidar al otro. En otras palabras, si nunca te hubieses visto obligado a levantarte no tendrías agallas.

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Reírse de uno mismo

Una forma de lidiar con los golpes es reírse de uno mismo, y esa es otra de las particularidades que definen el carácter de Paquita. Lo ha hecho a lo largo de toda la serie con su sobrepeso y su costumbre de comer Tigretones cada vez que la ansiedad ha llamado a su puerta, al hablar en inglés sin preguntarse cuál es la pronunciación correcta, al no saber qué es un spam y al pensar que alguien le ha robado el dominio de su página web cuando, en realidad, lo único que ocurrió es que unos japoneses pudieron comprarlo legalmente porque ella había dejado de pagarlo.

Se trata de un comportamiento que algunos ven como un modo de reírse de España. Pero más que recordarnos que vivimos en un país de pandereta, la enseñanza más importante que te ofrece es que cuando te burlas de tus propios defectos significa que los tienes aceptados. Algo que, además de crear un ambiente sano y natural en tu entorno, hará que nadie tenga ganas de denigrarte por cualquiera de sus "fallos". Porque cuando lo haces tú mismo, ni al mismo diablo le suscitan ningún interés. Y no hay duda de que evitar que una realidad contamine tu vida, también es una victoria que puede hacerte mejor persona.