Así es como se las apañan las actrices y los actores españoles para sobrevivir

Hoy Lucía tiene casting. Ha dormido algo más de ocho horas para estar descansada. Se levanta bastante temprano para que su voz esté caliente cuando llegue a la audición y tener tiempo para hacer los ejercicios y repasar las canciones. Para ella, el descanso y el calentamiento son los pilares básicos que tiene que respetar para acudir a una prueba. En esta ocasión se enfrentará a una de las productoras de teatro musical más importantes que hay actualmente en España.

Como ella, un gran número de aspirantes se presentarán a probar suerte pero solo el 8,17% de los actores y actrices españoles pueden vivir de su profesión, al menos eso dicen los datos de Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión (AISGE). "Me da mucha rabia la situación en la que estamos y las condiciones que muchas veces nos vemos obligados a aceptar para, por ejemplo, poder subirnos al escenario", explica Lucía que añade: "ya conocía este estudio y similares y, la verdad, los datos son alarmantes. Es una pena porque somos muchos actores y muy poco trabajo, además de poco valorado y mal pagado en el 90% de los casos".

Lucía durante una de las representaciones de Scooby Doo en el Parque Warner de Madrid
Lucía durante una de las representaciones de Scooby Doo en el Parque Warner de Madrid

La precariedad como norma

Condiciones salariales muy por debajo de su convenio, ensayos sin remunerar, sin alta en la Seguridad Social, viajes de gira en malas condiciones, sin contrato o contrato fuera de su régimen especial de artistas porque "sale más caro" contratarles así. "Podría estar hasta mañana contándote ejemplos de la situación tan precaria y desoladora a la que se ha llegado", afirma la actriz.

Ha escogido ropa cómoda, con la que se siente a gusto y que "corresponde con su forma de ser". Lleva semanas preparándose esta prueba. Primero, un trabajo de investigación en el que ha tenido que leer y visionar todo el material sobre el musical al que se presenta, ver qué personaje encaja más con su perfil, estudiar los rasgos más destacables y las canciones que interpreta. Después, elige dos canciones que, por suerte, estaban traducidas al castellano. Si no le hubiera tocado traducirlas también, lo que supondría otro esfuerzo más.

"Imprimo las partituras, las estudio musicalmente y luego acudo a un pianista acompañante para ensayarlas con él. Cuando ya me las sé, llevo las canciones a mi próxima clase de canto y así el profesor echa un vistazo y me da su opinión y sus correcciones", cuenta Lucía. Ya van alrededor de 70 euros invertidos en la audición. A partir de ahí, las ensaya por su cuenta en casa cuando su tiempo libre no coincide con el descanso de los vecinos.

Del total de artistas españoles, el 8,17% ingresan más de 12.000 euros anuales y solo el 2,15% superan los 30.000 euros. De los que sí trabajan, más de la mitad no supera los 3.000 euros de ingresos anuales así que, muchos de ellos, tienen que buscarse otra ocupación en docencia, labores comerciales u hostelería: nada que ver con el gremio artístico. "Es un trabajo temporal, inestable e intermitente por lo que va por rachas. Hay rachas buenas en las que te vienen muchos proyectos a la vez, y no abarcas con tu tiempo a todo, y menos buenas donde se termina todo de repente y tienes todo el tiempo libre que antes te faltaba", comenta la artista.

Ir tirando hasta el próximo casting

Ella intenta ahorrar en las rachas buenas para "ir tirando" en las malas. No tiene un trabajo extra estable pero siempre está abierta y atenta a otras opciones de trabajos eventuales que le ayuden a tener ingresos como eventos, publicidad y animación, entre otros. "No son exactamente de lo mío pero me ayudan a llegar a fin de mes, a la vez que no me comprometen ni quitan tiempo de seguir concentrada en mi profesión", dice.

Lucía llega un poco antes de su citación, a las 15:30 horas, para ir a un rincón a dar "los últimos berridos" y situarse. "Suele pasar rápido, una media de 5 minutos por audición", asegura. En esta ocasión ha estado ante el tribunal solo cuatro minutos: "Lo tienen todo organizado, tienen que ver a muchas personas al día y pasan unas 10 por hora". Aunque está nerviosa porque "es inevitable", ella ha decidido adoptar su propia filosofía: "Con el tiempo vas controlando los nervios, pues has de aceptarlo como parte de tu trabajo y, de esta forma, te quitas presión. Si tiene que salir, saldrá y si no, otro vendrá. Mientras, a entrenar y trabajar para que cada vez que entres en una sala de casting, muestres tu trabajo lo mejor que puedas y con eso marcharte tranquila".

Pese a que, frente a una prueba, los actores y las actrices pueden controlar sus nervios, su tranquilidad laboral siempre ha pendido de un hilo. El pasado verano más de 70 asociaciones del mundo de la cultura presentaron un documento, 'El Estatuto del Artista', con 50 propuestas para recuperar la iniciativa respecto a las políticas culturales. El texto fue presentado a la subcomisión parlamentaria encargada de la elaboración y sus planteamientos fueron organizados en tres vertientes: un nuevo marco fiscal, la protección social del artista y un nuevo modelo sindical.

La primera de ellas, el nuevo marco fiscal, se centra en solventar el trabajo intermitente del que hablaba Lucía. "Los periodos de empleo se establecen como periodos de ahorro acelerado. Es con los ingresos puntuales de los periodos de empleo con los que el artista mantiene los periodos de no empleo", reza el estatuto. Hay que tener en cuenta que, en base a los salarios estipulados en el VI Convenio del Sector de Actores y Actrices de Madrid, el sueldo mínimo de un protagonista por función es de 151,87 euros mientras que el mismo actor/actriz percibe 39,69 euros por día de ensayo, casi un 74% menos. También proponen una reducción del IVA al 10% que apoyen la producción, basándose en el modelo francés, ya que actualmente se encuentra en el 21%.

Este es un día especial para Lucía porque no todos transcurren de la misma forma, no siempre hay castings a los que presentarse. Actualmente, se encuentra en el proceso de ensayos de una obra de Moliére llamada 'Mujeres sabias', adaptada al teatro musical. No mantiene una rutina fija, ya que cada proyecto y etapa es diferente, aunque hay variables que se mantienen: "Me suelo organizar de semana en semana, veo los ensayos y funciones que tengo y, en base a ello, me organizo para no perder la rutina de gimnasio, clase de canto y demás cosas que puedan surgir cada semana como preparar algún casting, acudir a clase de algún curso en el que me haya apuntado", afirma.

Esta semana ensaya cuatro horas por la mañana y la tarde la dedica al gimnasio, algo "muy importante para no perder la forma en esta profesión pero, además, no solo por imagen, también por la energía y la seguridad en uno mismo que se crea". Paralelamente, realiza sus ejercicios de canto, va a sus clases, estudia los futuros castings, repasa el texto de la obra, etc. "Siempre hay algo que hacer", dice entre risas.

Tu imagen es todo lo que tienes

Pero también hay tiempo para el ocio y el tiempo libre. Lo dedica a ver alguna obra para conocer "cómo está la escena madrileña" y en quedar con amigos. Después del casting me presenta a Raúl, también actor y excompañero de carrera de la actriz. No decimos su apellido, tampoco el de Lucía, porque sienten 'miedo' que una crítica pueda echar por la borda todo su trabajo. Los futuros productores buscan en Google cualquier información relevante sobre los artistas a los que contratan, por ello tampoco hay fotos en los que se les reconozca fácilmente.

Actualmente, Raúl se encuentra compaginando dos producciones, una de teatro musical que se estrenará

pronto en Madrid y otra producción en el Teatro de la Zarzuela. Aunque no siempre ha sido así: "hay rachas en las que controlas céntimo a céntimo para llegar bien a fin de mes". Las épocas en las que se ha presentado a las audiciones, y no le han llamado de ninguna, han sido las más duras; llegando al punto de querer abandonar su vocación.

A estos altibajos se suma a esto el estrés que suponen los casting, la inestabilidad económica y la incertidumbre laboral. "Es una profesión en la que te expones a juicio constantemente, lo que te lleva a juzgarte duramente a ti mismo y eso produce tal agotamiento mental y tal desgaste emocional que hay veces en las que me he planteado dejarlo", desvela el actor.

Lucía y Raúl en una de las representaciones en las que coincidieron | ¬© Pablo Souviron
Lucía y Raúl en una de las representaciones en las que coincidieron

Pero, ¿de dónde vienen esas pésimas condiciones?"Vienen dadas de la infravaloración social que existe de esta profesión. Si la figura del actor y su labor en la cultura y la sociedad tuviera más reconocimiento y, a su vez, las instituciones gubernamentales fueran conscientes de la gran cantidad de dinero que genera la cultura, la situación laboral de los actores sería mucho más digna y estaría mucho más cuidada. Es increíble que una industria que genera tanto dinero cuente con trabajadores que no pueden vivir de su profesión por la precariedad de sus condiciones laborales", explica Raúl.

Y tiene razón, sobre todo, en la industria audiovisual. Según el estudio de Statista, proveedor datos de mercado e información, sobre la Evolución anual de los ingresos de la industria del cine en España entre 2012 y 2021, la industria audiovisual ha visto como sus ingresos han ido creciendo en los últimos años (2012-2016), llegando a una recaudación de 621 millones de euros en taquilla y publicidad y prevé que se aproxime a los 730 millones de euros en 2021.

Las industria gana, ell@s no

Las ventas en taquilla tampoco se quedan atrás. La empresa ComScore, encargada de auditar las cifras en España, estableció que la recaudación del cine en nuestro país en 2017 fue de 103.721.266 euros y 17.297.886 espectadores. Aunque en 2016 la recaudación fue mayor (109.782.568 euros), el número de espectadores aumentó considerablemente (18.303.198 espectadores). Son datos que, pese a los precios desorbitados de las entradas, muestran la realidad de nuestro país: nos gusta el cine pero es caro acudir con asiduidad a las salas.

En este sentido, la organización de consumidores FACUA analizó el pasado año el precio de las entradas. El informe expone diferencias de hasta un 150% entre el cine más caro y el más barato durante el fin de semana.  La media por ciudades sitúa la entrada en 7,24 euros, un 2% más cara que en días laborables (6,87 euros). Barcelona (9,24 euros), Madrid (8,91 euros), Guadalajara (8,90 euros), Oviedo (8,55 euros) y Vitoria-Gasteiz (8,40 euros) son las ciudades más caras, Melilla (5 euros), Granada (5,50 euros), Huelva / Almería (6 euros) y Logroño (6,20 euros) las más baratas.

El coste ha aumentado en los últimos años pero los actores no han visto una mejora en su sector: "Compañeros que llevan muchos más años que yo en esta profesión, me comentan con frecuencia aquellos tiempos donde se cobraba muy bien por hacer un anuncio, un episódico en una serie o un bolo teatral a caché. Aparte del archicomentado IVA cultural y la crisis, la culpa la tenemos también los actores", declara Lucía.

La industria es perfectamente consciente de la situación precaria que viven los actores. Otra de las vertientes de esta de la misma son aquellos que guían a los artistas en su carrera profesional. La agencia de representación de actores y actrices Lanaja Factory dirige a un gran número de actores y actrices de nuestro país. "Sólo un 2,7% de las actrices y actores pueden vivir de ello de una forma no precaria. Es un porcentaje que pone de manifiesto que sólo una minoría puede realmente vivir de la interpretación.  Ello tiene que ver, entre otros motivos, con una industria del cine que sufrió gravemente los efectos de la crisis económica, la subida del IVA y la poca competencia en el sector de la ficción televisiva", explican a Código Nuevo.

La agencia de representación de actores y actrices, Lanaja Factory
La agencia de representación de actores y actrices, Lanaja Factory

Pese a la terrible situación y las malas condiciones a las que se ven obligados los actores y las actrices de nuestro país, tanto Lucía como Raúl así como la agencia, se sienten esperanzados y creen que la situación cambiará. "Creo mucho en que cada vez hay más gente dispuesta a cambiar las reglas del juego y apostar. Si no hay trabajo, crear el trabajo. Confiar en uno mismo y emprender con tus propias ideas, que para eso somos artistas, ¿no? Y sino que se lo digan a 'Los Javis' y su éxito con 'La llamada' o 'Paquita Salas'", finaliza la actriz. Esperemos que tenga razón porque precariedad y arte son dos conceptos que nunca jamás deberían cruzarse.